A un solo tomo nos quedamos de llegar al final de la gloriosa etapa de Tom Taylor y Bruno Redondo, y precisamente para tomar fuerzas para esa traca final, la serie le da un respiro al dibujante titular en un arco argumental de 4 números que corre a cargo de un Stephen Byrne especialmente mimético con el estilo de Redondo, y otro pequeño arco de dos números con Sami Basri a los lápices. Para el último número tenemos casi todo el trabajo en las espaldas (o mejor dicho las muñecas) de Daniele Di Nicuolo para que Redondo aparezca en las últimas páginas y nos deje con ese nudo en la garganta que tan bien se le da. Los lectores de DC Premiere. Amanecer de DC. Nightwing 6 se darán cuenta que en esta edición de Panini falta el número 110, puesto que forma parte del crossover Beast World que verá la luz en enero. Curiosamente en la información preliminar no veo que aparezca incluido en el contenido del tomo.

La primera historia de este tomo recupera al personaje de Bea Bennett, la anterior pareja de Dick Grayson antes de que por fin diera el paso de tener una relación estable con Barbara Gordon. Esta historia, además de profundizar en uno de los secretos mejor guardados de Blüdhaven, nos permitirá conocer algo más de su origen como ciudad. La siguiente historia nos muestra una misión en la que Nightwing y Batman colaborarán para proteger a un chico que ha perdido a sus padres, un tema recurrente en las series del murciélago y familia. El cierre del tomo sigue colocando todas las piezas ante lo que se antoja el enfrentamiento final entre el villano Heartless y Nightwing.
A pesar de que parezca que Taylor se está tomando un descanso para contar historias intrascendentes con las que aportar otra pincelada de color a Blüdhaven, no deja nada al azar, y aprovecha el primer arco para dar un final digno a una relación con Bea Bennett que había terminado de manera incomprensiblemente abrupta, pero por otro lado aprovecha cualquier historia para seguir avanzando, en esta ocasión con la investigación acerca de Tony Zucco. Taylor recurre a un tono de historia clásica de aventuras de piratas, convirtiendo en cierto momento a Dick en un trasunto del Capitán Vallo del Temible Burlón, y a Bea en toda una Elizabeth Swann, en pleno siglo XXI. Ya digo, parece un arco argumental un poco fill-in, hasta que te das cuenta que incluso siéndolo, tiene sus puntos clave para la historia global.

La segunda historia igualmente vuelve a ser un arco menos trascendente, con la típica historia de zonas comunes con los que recordar por qué han llegado al lugar en el que se encuentran como héroes Batman y Nightwing aunque, una vez más, es utilizada para recalcar las enormes diferencias que hay entre ambos héroes a la hora de actuar y para mostrar el orgullo de «padre» de ver que el legado ha acabado mejorando al héroe original, un recurso que por más que repita Taylor no deja de funcionar jamás. Además, contiene elementos que hacen avanzar la trama de Heartless. Sami Basri no hace un mal trabajo muy en la línea de Redondo, como viene siendo habitual con los dibujantes invitados, y cumple con solvencia en estos dos números que conforman el arco argumental.
Pero si por algo merece la pena este tomo es dos sencillas páginas al final del último número, escritas nada menos que por Marv Wolfman y dibujadas por Bruno Redondo, en las que el guionista que firmó la etapa más definitoria de la historia de los Jovenes Titanes le habla en primera persona al Nightwing de 2024. Un precioso mensaje en el que aquel que comenzó a perfilar la maduración del personaje y a darle su propio camino alejado de la figura de mero ayudante de Batman mira a los ojos al personaje en el que se ha convertido, prácticamente en la primera fila inmediatamente por debajo de la Trinidad y convirtiéndose en uno de los héroes más importantes, a la vez que querido, de todo el Universo DC. Recordemos también que el número con el que concluye este tomo es el primero de los inéditos que se quedaron en la anterior edición, a cargo de ECC.

En definitiva, DC Premiere. Amanecer de DC. Nightwing 6 tal vez se encuentre un peldaño un par de centímetros por debajo del nivel de lo que ha venido siendo la serie hasta ahora, probablemente por ese tono de historias de relleno para ayudarnos a tomar aire antes del enfrentamiento final que nos espera en el siguiente y último tomo, pero incluso siendo lo que es, se pueden identificar algunos recursos brillantes de guion y podría seguir siendo todo un ejemplo de cómo escribir series de superhéroes, aunque sean en números de transición. No sé si estoy más emocionado, en el sentido de excitado, por leer el final o en el sentido de triste por saber que esto llega a su fin. Me quedo con lo positivo, sigamos disfrutando mientras tengamos material que leer.
Lo mejor: Incluso siendo historias de transición tienen siempre algún detalle relevante para la historia. El buen trabajo de Stephen Byrne.
Lo peor: Lo poco que disfrutamos del arte de Redondo en este tomo, apenas dos páginas y las maravillosas portadas.


