Damos tregua durante 4 números al bueno de Bruno Redondo y dejamos paso a Travis Moore, que será el dibujante que acompañe a Tom Taylor en el arco argumental El ascenso del inframundo con el que abre este DC Premiere. Amanecer de DC. Nightwing 5. Que nadie sufra, porque el dibujante español vuelve en el último número del tomo y nada menos que para dibujar ese cómic que les valió un Eisner al mejor número único o historia autoconclusiva en el año 2024. Con este tomo, además, nos quedamos a solo dos tomos más para el final de esta edición de Panini que contiene la etapa de Tom Taylor al frente de la colección, acompañado en su mayor parte por Redondo.

Más cosas a destacar de este tomo: Este arco con el que abre el tomo sirve para presentar la andadura del propio Taylor al frente de Titanes, una edición que Panini ya ha comenzado a publicar también en este mismo formato. La alineación elegida será la clásica con Ciborg, Starfire, Raven, Beast Boy, Donna Troy y Flash acompañando a Nightwing, e incluso esta historia que leemos en el tomo que nos trae aquí tendrá sus propios vínculos con tramas posteriores de la serie grupal. La historia cierra flecos con respecto al pacto con el diablo que selló Blockbuster en el tomo anterior ofreciendo a su propia hija. Nerón intentará cobrarse lo pactado, y para ello recurrirá a una nueva amenaza en la Tierra: el villano El hombre sonriente.
Venimos de unos números caracterizados por ese asentamiento de madurez por parte de Dick Grayson que intenta poner orden a su vida, y dejar su ciudad Blüdhaven en la mejor de las condiciones posibles. A pesar de que en esta primera historia tenemos más una historia de los Titanes que de su líder en solitario, resulta evidente que Taylor quiere seguir explorando esta faceta de consolidación de Nightwing como uno de los pilares de DC, ahora en su faceta de director de orquesta. En cierto modo lo habíamos estado viendo antes, porque hasta ahora lo más relevante de esta etapa es que, a diferencia de su mentor, recurre a sus amigos cuando es necesario y se resiste a trabajar en solitario si ve que no va a ser capaz de gestionar la amenaza. Pero en estos números ya actúa directamente en equipo e incluso le surgirá la oportunidad de dar un salto como héroe y poder aumentar en poder, algo que en un personaje de su calidad humana lo podría acercar al nivel de Superman. Esta subtrama no es más que otra vía para seguir perfilando este dibujo «definitivo» de en qué se ha convertido el personaje.

Pero aunque este primer arco nos ofrece una historia con varias capas de argumento, mucha acción y aún espacio para desarrollar a los personajes, probablemente lo más llamativo sea el último número, otro salto al vacío de la dupla Taylor–Redondo en el que los dos autores nos cuentan una misión en la que Nightwing y Batgirl tendrán que impedir el robo de un arma biológica y nos lo mostrarán desde el punto de vista de Nightwing. Ojo, punto de vista literal: Cada viñeta está contada como si lo que viéramos es lo que está viendo el héroe en todo momento, un experimento narrativo que no habría tenido el calado que tuvo con otro dibujante. Y es que el manchego vuelve a regalarnos un viaje visual impagable, sin limitarse a mostrar su punto de vista, sino que aprovecha cada viñeta para ofrecernos meternos en la propia piel del héroe, sea cuando pelea con alguien, pero también cuando salta de un lado a otro y realiza sus múltiples acrobacias. El dinamismo que rezuma este número en cada una de sus viñetas hace difícil no volver a releerlo una y otra vez. Una auténtica pasada.
En cierto modo ensombrece a un correcto Travis Moore que, como comentábamos en tomos anteriores con otros dibujantes sustitutos, parece querer mimetizarse en ciertos momentos a Redondo, en cuanto a cierto tipo de composición de páginas y tipo de narrativa visual en las peleas. Consigue así algo muy difícil y que confirma lo que ya había comentado de que el momento de forma de la dupla titular es tan alto que parece que todo el que entra para dar descanso a Redondo se contagia de lo que están haciendo en la serie. Con un momento de inspiración tan alto, lo normal sería que cualquier número en el que no estuviese él fuera todo un bajón para el lector y de la propia serie, pero ya hemos visto en otros números anteriores que podemos sentirnos afortunados de que esto no suceda.

En definitiva, DC Premiere. Amanecer de DC. Nightwing 5 es un tomo del que resulta difícil salir sin ganas de ir directamente a hacerse con la serie de Titanes que escribe Taylor junto a su compatriota Nicola Scott. Una historia que recupera a personajes conocidos, sigue desarrollando la consolidación de Nightwing como peso pesado y permite seguir avanzando lentamente en la trama de Blüdhaven que hemos estado leyendo todo este tiempo. Como colofón, un número premiado por méritos propios en el que los autores responsables siguen jugando a explorar las posibilidades de la narrativa gráfica y pasarlo bien, haciendo que los propios lectores nos contagiemos de la fiesta que está resultando esta etapa.
Lo mejor: El número #105. Que a pesar del descanso del dibujante titular, la serie no se resiente como para que resulte llamativo.
Lo peor: Que cada vez queda menos para acabar.


