Decíamos al reseñar el primer tomo de esta serie que estábamos ante una declaración de intenciones de lo que querían hacer en adelante y todo un ejemplo de cómo presentar todos los elementos que piensan utilizar en ella. Claro, eso está muy bien, pero ¿cuántas series hemos visto con una planificación establecida pero que por culpa de eventos externos y crossovers al final han visto un poco emborronadas una trayectoria impoluta o ha acabado incluso desvirtuando lo que podía haber sido una gran etapa? Así, de primeras, se me viene a la mente el Estela Plateada de Allred y Slott o uno de los que encajarían mejor en el segundo supuesto: Ultimates de Al Ewing. Tras esos primeros 6 números de la etapa… ya vemos el primer cruce del personaje con un evento editorial: Estado de Miedo. De hecho, en la edición de Panini de DC Premiere. Amanecer de DC. Nightwing 2 vemos que se saltan esos números y la retoman desde lo que interesa a lo que habíamos visto. Pero poco después… veremos una historia donde Nightwing se cruza con Jon Kent haciendo un arco breve entre ambas series. Pues, pese a lo que podíamos temer, puedo decir sin dudarlo que la serie no se tambalea ni un poco en cuanto a la trayectoria planificada, sobre todo leyéndola en formato recopilatorio de varios números como es el caso.

Pero lo que más destaca de este tomo es el primer número que nos encontramos, el famoso número del plano secuencia. Un número en el que se cuenta una historia que puede ser leída colocando las páginas una al lado de la otra con un efecto De Luca de 22 páginas. El número que, en palabras de Bruno Redondo, colocado de esa manera mediría dos Jessica Chen y media (la editora de la serie) y que supone un experimento narrativo sin precedentes, al contar una historia como si la cámara o el ángulo de visión comenzaran en un extremo y a través de un traveling hacia la derecha fuéramos viendo lo que va sucediendo sin ningún corte ni zoom de ningún tipo, sino con la misma vista estática en todo momento. Además de salirles bien el experimento, demuestra la buena química entre guionista y dibujante, pero también lo bien que se lo estaban pasando, como para arriesgarse a hacer algo que podía haber salido mal, sabiendo que ya se encontraban en el punto de mira de todos por la excepcional acogida que había tenido el primer arco argumental de la serie.
Al final del tomo anterior, Dick Grayson había anunciado que iba a emplear toda la fortuna que le había legado Alfred a su muerte para crear una fundación con su nombre que diera cobijo a todos los niños sin hogar, algo que lo colocaba en el punto de mira de aquellos que seguían aprovechándose de las miserias de los necesitados para gobernar Blüdhaven con sus métodos poco ortodoxos. Pero claro, el que se expone como objetivo de los criminales es Dick Grayson, la identidad secreta del defensor de Blüdhaven, por lo que su secreto va a estar más expuesto que nunca puesto que si se defiende como él sabe va a llamar la atención y si no lo hace es más que probable que acabe bajo tierra. Por eso, con gran inteligencia los creadores de la serie utilizan esta trama, precisamente, para poner de manifiesto otra de las grandes diferencias con su mentor: que no le tiembla el pulso a la hora de pedir ayuda a sus compañeros Titanes. Si algo tiene Nightwing es que no es para nada un tipo solitario que vive en una cueva poblada de murciélagos, sino que es alguien mucho más social.

Y no solo en equipo, como vemos en el cruce con la serie de Jon Kent. Nightwing tiene lo mejor de Batman… pero también de Superman. Cuando Clark teme por la seguridad de Jon… a quien pedirá ayuda y protección no es a Bruce, sino a Dick. Por su condición de igual (mentor-aprendiz) pero también porque en caso de problemas, Jon va a poder confiar más en alguien empático y amistoso que en ese avatar de las sombras, huraño y solitario. Se trata de una historia intrascendente en su premisa, pero que sirve una vez más para poner de relieve la caracterización de personajes, para seguir mostrando al lector quién es Dick Grayson.
En cuanto al dibujo, vemos por primera vez cómo Bruno Redondo se toma un respiro y deja lugar a Geraldo Borges, en una historia que unirá a Wally West con Dick. Mira que creo que Borges hace un gran trabajo, pero es que el nivel de Redondo ha sido hasta ese momento tan regular y espectacular que incluso aunque entrase un dibujante de primera línea íbamos a seguir echándole de menos. Redondo demuestra que DC tiene en la actualidad a los mejores dibujantes o, al menos, a los más en forma del momento, porque creo que solo Dan Mora está a su nivel… y también se encuentra dibujando para la editorial.

En definitiva, DC Premiere. Amanecer de DC. Nightwing 2 demuestra que, después de un gran efecto explosivo de presentación, la serie no decae y sigue manteniendo todos esos elementos que nos dejaron con tantas ganas de más. Espectacular trabajo en todos los sentidos, experimentación narrativa con mucha inteligencia, y por encima de todo una serie de aventuras que divierte y deja con ganas de más, algo que a veces se olvida intentando buscar sorprender o deslumbrar. Momento dulce de los dos autores responsables y una etapa para enmarcar.
Lo mejor: El número del plano secuencia. Que no decaiga.
Lo peor: Lo mismo del tomo 1: no leerla.


