Estoy bastante convencido de que cuando a G. Willow Wilson le llegó la oportunidad de guionizar la nueva serie regular de Hiedra Venenosa, más que un reto le pareció una oportunidad. Esta villana de Batman tampoco había tenido arcos argumentales muy destacables y casi que el mayor salto que había habido en sus 60 años de historia ha sido ser la nueva pareja de Harley Quinn. Por eso, este comic ha sido la oportunidad perfecta para definirla y, sobre todo, para explicar un nuevo origen acorde a lo que nos han explicado.

Panini ha publicado el cuarto tomo de la colección regular titulado “El Origen de las Especies”. En este tomo, Pamela junto a su peculiar pandilla deberá enfrentarse a Jason Woodrue, también conocido como El Hombre Florónico. Y como ya os he dejado caer al principio, nos van a contar el origen de nuestra antiheroína.
Hiedra era una joven estudiante que decidió cursar Bioquímica Vegetal en la universidad. Allí queda prendada de su carismático profesor, quien no es otro que Woodrue. Este decide aprovecharse de ella para sus intereses, y así poder desarrollar tecnología que combine material genético animal y vegetal. Pamela cae finalmente en sus redes y decide ser un conejillo de indias para estos experimentos, lo que le da los poderes que ya conocemos. Tras esto, y descubrir que su “amado” no es alguien en quien confiar, nuestra protagonista decide emprender una carrera como criminal en Gotham. Y el resto ya lo conocéis…

Esta historia vuelve a tener la fuerza que pudimos ver en el primer tomo, y no me duelen prendas en decir que seguramente estamos ante una de las series regulares más interesantes de DC. Seguimos conociendo más de Hiedra Venenosa, de cómo todo lo que ha vivido ha forjado su personalidad y de cómo sigue siendo un personaje con contradicciones. Es capaz de sentir empatía y amor y, la vez, que sentir un profundo rencor y odio por sus enemigos. En definitiva, el gran mérito de la guionista en estos cuatro tomos ha sido humanizar a Pam y a partir de lo que ya sabíamos de ella, hacerla crecer y darle un lavado de cara. Esto que os comento no es nuevo en el mundo de los superhéroes. Ya lo hemos podido ver en los Thunderbolts, de Kurt Busiek, o en la Spiderwoman, de Dennis Hopeless y Javi Rodríguez, solamente por citar algunos ejemplos.
En lo visual, Marcio Takara sigue usando elementos como el body horror a la perfección. El diseño de monstruos y armaduras siguen funcionando visualmente. Además, tenemos varios números a cargo de la dibujante taiwanesa Haining, que aunque tiene un tono más cartoon, sabe recrear escenas de acción y tiene un estilo que no desentona con la otra dibujante.

En resumen, estamos seguramente ante la revisión definitiva de este personaje y ante una de las colecciones con más personalidad del mercado superheroico. Un tebeo que deja raíces en el lector (de manera metafórica)


