Continuamos el alucinógeno y terrorífico viaje de Hiedra Venenosa en su nueva cabecera de la mano de G. Willow Wilson, Atagun Ilhan y Marcio Takara pero con una diferencia importante respecto al primer volumen: esta vez la Doctora Isley abandonará los métodos más expeditivos para enfrentarse a las grandes empresas que explotan el medio ambiente. Un volumen cargado de mensaje, giros, traiciones…y el regreso de Harley Quinn. Sentaos y cogeros un batido verde de proteínas, esto va a dar subidón.

El viaje de nuestra antiheroína favorita os llevará hasta un pequeño pueblo de Montana donde una empresa petrolífera llamada FutureGas está explotando los recursos naturales a cambio de dar un empleo y casa a muchos lugareños. Esto le llevará a cruzarse en el camino de Janet, una trabajadora que, ante unas circunstancias personales dolorosas, hará que Hiedra se apiade de ella. Este pequeño arco, aparte de para presentarnos a este personaje, sirve para explorar la «humanidad» de Pamela y su capacidad de poder sentir empatía por otras personas, lo cual me parece un acierto la manera en la que esta ejecutado. Aparte, destaco el dibujo de Atagun Ilhan a la hora de mostrar el body horror y las criaturas vegetales que llevamos viendo desde el inicio de la colección.
Después volveremos a tener el dibujo de Marcio Takara. Esto coincidirá con el reencuentro de Hiedra Venenosa con su amada Harley Quinn. Realmente me resulta interesante lo bien que funciona esta pareja porque se siente natural, orgánico y realista. En el mundo del cómic hemos tenido estos últimos años parejas tan extrañas como Star Lord y Kitty Pride, o Dominó y Coloso. Estas relaciones, aparte de que no resultaban creíbles por la personalidad de los implicados, parecían muchas veces cebos con los que simplemente atraer a algún lector curioso despistado. Pero la relación entre nuestras ex-villanas funciona, y se siente un lugar seguro para ambas.
A continuación tendremos un arco donde Hiedra Venenosa y Janet llegan hasta un centro de autocuidados para mujeres donde se aplican terapias naturistas y ecológicas para, según sus responsables, conectar con la madre tierra. Esto en cierto modo tiene un punto de sátira y la guionista, sin tampoco meter demasiado el dedo en la llaga, crítica este tipo de terapias pseudocientíficas que realmente no tienen nada de científicas. Os prometo que por momentos me estaba acordando del programa de televisión Saber vivir. En general, más allá de esta pequeña burla, estos últimos números quizás son lo más negativo del tomo ya que no siento que sea interesante lo que se está contando ni que aporte algo a la colección principal.

A pesar de este pequeño bache sigo pensando lo que ya comenté en la reseña del primer número. Estamos ante una de las series más a tener en cuenta del panorama de DC actual. Es un tebeo extraño, diferente, el dibujo es alucinógeno por momentos, y explora si realmente hay posibilidad de redención para nuestra protagonista después de tantos años encasillada como una villana de segunda. De momento, es título sigue creciendo y expandiendo sus raíces.


