Seguimos enlazando series allá donde las dejó ECC. Así, podemos subirnos a este DC Premiere. Amanecer de DC. Aves de presa 2 llegando desde el evidente Premiere 1, pero también desde el tomito que se quedó suelto en la anterior editorial. Sabemos además que serán al final 28 números americanos, que Panini nos brindará en un total de cuatro tomos, con lo que nos quedará una etapa bastante compacta.
Es curioso, porque terminar en ese punto, según se puede leer, no responde a una cuestión creativa ni de agenda. Y aunque esta vez las cifras no eran alarmantes, ya que Kelly Thompson se encuentra en su pico de popularidad por su labor en Absolute Wonder Woman, el motivo de cancelación parece ser de nuevo la maldición de la ventas que ya le ocasionó el fin de West Coast Avengers, Viuda Negra y casi cualquiera de su otros títulos de largo recorrido. Pero atentos los fans de esta última porque en Aves de presa 2 cada vez más ecos de retomar más o menos el mismo planteamiento, con lo que podría ser hasta cierto punto su equivalente en DC.
Y es que Aves de presa 2 es, en muchos aspectos, continuador de muchas otras cosas. La más obvia, por supuesto, es el tomo anterior. La conspiración para acabar con la vida de Bárbara Gordon que se revelaba, llevará a nuestras pájaras a un batiburrillo de saltos dimensionales —o tal vez no exactamente, pero ya entraremos en detalles— en pos de desvelar lo que hay detrás. Con esto de los viajes y cambios de dimensión, tal vez haya a quien le vengan recuerdos también de su etapa en Capitana Marvel. Y además, también podríamos considerar esto un perfecto continuador espiritual —comentábamos— de su etapa en Viuda Negra.
Queremos decir, en definitiva, que DC Premiere. Amanecer de DC. Aves de presa 2, y toda la serie en general, sería una especie de destilado de la personalidad de Kelly Thompson como escritora, lo que seguro que alegrará a sus seguidores, pero también sirve de buena muestra a los recién llegados a la obra de esta guionista.
Pero antes de seguir con quien lleva el timón, tal vez llame la atención lo nutrido de la tripulación que mantiene el barco a flote. Nada menos que 6 dibujantes distintos y hay números que se reparten incluso entre tres dibujantes distintos y, de acuerdo que se usa el recursos de cambio de dimensión para pasar el testigo de uno a otro. De hecho, incluso hay un cambio de outfit de las protagonistas y se altera a veces hasta de tipo de diagramación, pero lo cierto es que la primera impresión es de falta de cohesión, de irregularidad. Y es que además cuando veníamos de un Leonardo Romero tan liviano, tan adecuado para el chispeante intercambio de esta serie, encontrarnos con un Javi Pina, mucho más rotundo y profuso en texturas — más las que añade Bellaire— descoloca un poco. Pasamos entonces a David López, que tiene un puntito más cartoon y todo parece encaminarse otra vez a lo que conocíamos, pero solo para volver a cambiar después a Jonathan Case, y luego a Gavin Guidry, más tarde a Robbi Rodriguez y Sophie Campbell… cada uno de un padre y una madre.
Pero a medio tebeo algo hace click. Los peculiares saltos dimensionales resultan ser un truco para caracterizar a los personajes, para mostrarnos lo distintas que son unas de otras y cómo funcionan juntas, de cómo esas disparidades se coordinan, chocan y vuelven a unirse y trabajar al unísono. Volvemos así a aquello que emparenta Aves de presa 2 con Viuda Negra. Thompson todavía está definiendo esta disfuncional familia que, para colmo, pierde y gana miembros con cada historia. Cómo crecen por interrelación de unas con otras es la tesis central de esta serie, que sigue enamorando más por sus personajes que por sus historias, que no son al final sino la excusa para seguirlos desarrollando.
Casi es como si Kelly Thompson quisiera formar parte de ese intercambio y que los personajes vivan y le dicten la historia que ella debe escribir y esta, a su vez, seguirá alimentándolas para que sigan susurrándole al oído. Es como si, dado que Batgirl se verá metida hasta las trancas en la aventura, alguien tuviera que quedarse como mujer de la silla y Kelly Thompson se convirtiera en un Ave de Presa más.
Así, se permite jugar con ellas y que le devuelvan la jugada. De este modo, la veremos darse caprichos como el salto al jurásico que es un clarísimo homenaje a los Uncanny X-Men 269 y 274 de Claremont y Jim Lee, de los que Thompson es fervientísima admiradora, tal como demostraría en su serie de Pícara y Gambito .y su secuela. Aves de presa 2 está repleto de pequeños detalles y momentos donde es evidente que Thompson se lo está pasando bien, que es parte del juego quiere seguir jugando. Por eso Mundos sin fin, la saga que nos ocupa en esta segunda entrega, es un festival de cambios de outfit, de escenario e incluso de status quo. Por eso, aunque se mantenga un cierto núcleo en la formación del grupo, para esta saga perdemos a Harley Quinn y ganamos a Vixen y para el siguiente tomo volveremos a retocar la alienación otra vez.
Se trata de entender en movimiento estos personajes — los más o menos fijos y los que no— e ir introduciendo experiencias y aventuras que los enriquezcan, que los pongan a prueba, los hagan crecer y nos descubran más de todas sus facetas.
Quizá el tomo inicial fue más explosivo y sorprendente, pero DC Premiere. Amanecer de DC. Aves de presa 2 es la verdadera declaración de intenciones, donde Kelly Thompson desvela las cartas y vuelve a hacer lo que mejor hace… tal vez solo para disfrute de unos cuantos y tal vez la maldición de las ventas volverá a cernirse sobre ella, pero el que siga intentándolo es todo un disfrute de esos cuantos entre los que — por si no se ha notado— se cuenta este humilde reseñador.





