Es la hora de las tortas!!!

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DC Pocket Antes de Watchmen: Ozymandias de Len Wein y Jae Lee

DC Pocket Antes de Watchmen: Ozymandias de Len Wein y Jae Lee
Guion
Len Wein
Dibujo
Jae Lee
Color
June Chung
Formato
160 páginas. A color. Rústica
Precio
9.95 €
Editorial
ECC. Enero 2024
Edición original
Before Watchmen: Ozymandias núms. 1-6

Sin prisa pero sin pausa siguen saliendo las miniseries de “Antes de Watchmen” en formato Pocket. Tras las dedicadas a Rorschach y al Comediante, llega el momento de disfrutar de la historia protagonizada por Adrian Veidt, alias Ozymandias.

Lo primero que me llama la atención es el equipo creativo. Si algo caracterizó a las precuelas de la magna obra de Alan Moore y Dave Gibbons fue que sus equipos creativos estaban formados por autores “modernos” como Brian Azzarello, J.M. Straczynski, Darwin Cooke, J.G. Jones… pues bien, la mini de Ozymandias está firmada por el veterano guionista (ya fallecido) Len Wein. Lo curioso es que el creador de Lobezno fue el editor de la maxiserie original en DC. Un círculo que se cierra.

La elección del guionista, acostumbrado a una manera de escribir y trabajar muy diferente a la de los autores arriba mencionados, se nota en la abundancia de texto en cada página. Esto hace que estemos ante una lectura muy densa, algo pesada en algunos momentos, que choca frontalmente con el decompressive storytelling imperante en la industria en el momento en que “Antes de Watchmen: Ozymandias” fue publicado.

Antes de Ozymandias fue Adrian Veidt

Posiblemente la serie limitada de Ozymandias sea la que más entronque con Watchmen. De hecho, el comienzo del primer número nos deja ver una escena que sucede justo antes de que empiece el relato de Moore y que sirve como catalizador principal del cómic definitivo de superhéroes. Ahora bien, tras unas pocas páginas, dicha escena quedará relegada hasta el final del sexto número para, entre medias, contarnos la historia de Adrian Veidt desde que era una niño.

Len Win estructura la historia en primera persona, con Adrian destacando en todo por ser la persona más inteligente del planeta. Título del que no duda en hacer gala y que el autor nos recuerda constantemente en los machacones cuadros de pensamiento, que lastran el ritmo muchas veces por resultar demasiado reiterativos. Términos como “precisión absoluta”, “nudo gordiano” o “efectividad máxima” son algunos ejemplo de las expresiones con las que el autor define al protagonista como el puto amo en absolutamente todo lo que hace.

Esto queda patente puesto que todos sus planes, salvo alguna pequeña excepción o traspiés, le salen bien a la primera. Ojo, esto último no lo digo como algo negativo, puesto que me parece adecuado para darle fuerza al relato que equipare los logros de Ozymandias a los que antaño obtuviera Alejandro Magno. La obsesión con el Macedonio es uno de los puntos de interés de la obra, al servir de inspiración para Adrian en toda su trayectoría como enmascarado. Desde sus primeros pinitos como un vigilante urbano más (deudor de la esencia Pulp de personajes como La Sombra) hasta sus execrables planes para con la humanidad, siempre en pos del bienestar de la misma.

Me gusta mucho la manera en que queda reflejada la personalidad de Ozymandias como un hombre consciente de que su superpoder es su intelecto superior. Esto le hace ser frío, metódico, calculador y completamente desapegado de la empatía por el resto de seres humanos.

La autosuficiencia del hombre más listo del planeta provoca de manera irremediable que las relaciones con otros colegas enmascarados atraviesen un crisol de emociones, como pueda ser el desprecio para con el Comediante o el miedo hacia el Doctor Manhattan y su inconmensurable poder. Lo gracioso es que, en esencia, Ozymandias es un bastardo aún mayor que el Comediante, pero lo disimula mejor tras su semblante siempre sereno e inmutable.

Wein logra crear una historia de lo más interesante a la que el hecho de ser una precuela (y que por lo tanto sepamos cómo terminará todo) no le afecta, gracias la brillante deconstrucción que hace de Ozymandias y la reflexión resultante para que entendamos por qué es como es el gran “villano” de Watchmen.

La parte artística viene firmada por Jae Lee a los lápices y June Chung (su mujer) como colorista. Sobre Jae Lee siempre he tenido sentimientos encontrados. Por una parte me gusta mucho su planificación de página, pero por otro lado me parece que sus figuras resultan excesivamente estáticas. En “Antes de Watchmen: Ozymandias” ofrece mucho de ambas cosas, pero al ilustrar un guion donde la acción es completamente secundaria, la carencia de dinamismo no llega a ser demasiado cargante.

En resumidas cuentas, estamos ante un gran tebeo que responde a muchas preguntas sobre los orígenes del carismático antagonista de Watchmen. Además, por diez euros tenéis lectura para un buen rato si no os molesta el tamaño reducido.

 

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