Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

DC Must-Have. Kingdom Come

DC Must-Have. Kingdom Come
Guion
Mark Waid, Evan Dorkin.
Dibujo
Alex Ross.
Traducción
Gonzalo Quesada.
Formato
Cartoné, 232 págs, color.
Precio
25€.
Editorial
Panini Cómics. 2026.
Edición original
Kingdom Come #1-4 y material de Kingdom Come TPB (DC Comics).

Hay obras dentro del catálogo de ciertas editoriales que siempre deben estar disponibles en tiendas. Cuando Panini adquirió los derechos de publicación de DC Comics en nuestro país, debían asumir en su plan editorial la publicación de ciertos títulos que, por muchas ediciones previas que haya, van a seguir vendiéndose continuamente. Kingdom Come es una de ellas, y casualmente había una línea editorial que parece perfecta para dar cabida a este tipo de títulos: DC Must Have. Porque, sí, si eres fan de los cómics de superhéroes y más concretamente de los de DC, este es uno de esos títulos que debes leer alguna vez en tu vida, porque por más años que pasen no hace sino mejorar. Mira que la he leído veces, pero cada nueva lectura me descubre algo y me hace disfrutar más de ella, porque no es que no pase de moda, sino que va ganando en relevancia y significado.


Tal vez en este momento tan extraño de la situación geopolítica global, una lectura como Kingdom Come es más necesaria que nunca, porque a pesar de sus 200 páginas de historia original, se podría resumir en que los superpoderes no hacen al héroe, sino que son sus acciones las que determinan qué los convierte en tales. El poder es tentador, y puede nublar el juicio, creo que no hay mejor momento para reflexionar sobre ello. El hecho de que tengas superioridad física sobre otras personas no implica que vayas a usar ese poder para el bien común, y eso dictamina que se puede tener apenas poder y una moralidad que te coloque por encima de gente muy poderosa pero que no hace honor a dicha ventaja. Pero pongámonos en contexto.

Esta historia vio la luz en 1996. Apenas unos años antes explotó la gran noticia dentro del mundo del cómic: un grupo de autores que se encontraban reventando el mercado de ventas en series de Marvel decidió abandonar su puesto y fundar su propia editorial donde quedarse con todos los beneficios de ventas y de explotación de los personajes creados. Eso dio pie a una época de héroes poochies, que molan todo por su aspecto y actúan sin piedad haciendo lo que entienden por justicia. El mundo de los superhéroes evolucionaba y sin darnos cuenta, el Dark Knight Returns de Miller o el Watchmen de Moore y Gibbons se convertían en aquello que precisamente se estaba criticando: una edad oscura que hacía sombra al colorido de aquellos héroes luminosos que habíamos visto hasta ese momento. Precisamente Alex Ross venía de intentar recordar al mundo lo bueno que podía ser ese lado más colorido, junto a Kurt Busiek en Marvels, un cómic pensado para recordarnos el origen de un universo que sorprendió y emocionó a aquellos lectores que lo descubrimos antes de cumplir la primera década de vida. El proyecto funcionó tan bien que Ross (que siempre ha estado más apegado a DC que a Marvel) cambió de acera para ofrecer a la casa de Batman, Wonder Woman y Superman una historia llamada «La edad heróica» donde se explorase precisamente ese concepto de moralidad intrínseca al heroismo. Ross pretendía que James Robinson escribiese la historia, pero el editor Dan Raspier pensó que un guionista que conocía tan bien al universo DC como Mark Waid encajaría mejor.


El resto es historia: El título cambió a Kingdom Come y el papel del fotógrafo Phil Sheldon era ocupado en esta historia por Norman McCay, un pastor desilusionado que vive, no el surgir de los superhéroes de este universo, sino la decadencia que ha acabado provocando el surgimiento de ellos. Y es que la historia se sitúa diez años después de que Superman haya colgado su uniforme, y la mayoría de superhéroes que conocemos se han acabado retirando, o al menos, actuando en clandestinidad. El legado que han dejado es el de unos jóvenes malcriados que no entienden lo que significa ser un héroe, y se pelean entre sí para repartirse las ciudades como héroes locales. El Espectro se aparece ante el pastor y decide llevarlo en un viaje para mostrarle cuál es la situación y que le ayude a decidir cuando llegue el momento de escoger entre humanos y superhumanos. La vuelta de los superhéroes de siempre puede desencadenar una guerra civil superheróica en la que surgirán conflictos morales y pondrán de relieve que la imposición de un criterio que a ti te parece justo no implica que estemos en lo cierto.

Y eso es lo que más cala de una obra como Kingdom Come. Surgen situaciones en las que los superhéroes de siempre intentan razonar con esos nuevos héroes, pero si no los convencen se verán expuestos a decidir si usar la fuerza contra ellos. ¿Qué derecho tienen a decirles cómo tienen que actuar, por más razón que tengan? El hecho de escoger a Waid como guionista es todo un acierto porque me atrevería a decir que pocos guionistas saben ponerle mejor la voz a todos estos personajes. Ver cómo se comportan estos personajes resulta un regalo a los que los conocemos desde hace décadas: un Clark roto por las pérdidas sufridas, un Batman lastrado físicamente pero con la misma suspicacia y previsión de siempre, o esa Wonder Woman dolida por el rechazo de las suyas que intenta labrarse otra vez una reputación como heroína. Y lo mismo podríamos decir de esas versiones futuras de Green Arrow, Shazam, Green Lantern, Orion…


En definitiva, DC Must-Have. Kingdom Come hace honor al título de la línea editorial, es una obra imprescindible para los amantes de este universo superheróico, que resume en 200 páginas la verdadera esencia de estos héroes e incluso de los héroes en general. Una obra dibujada como los ángeles por Alex Ross que cuenta con una edición en cartoné donde se incluye tanto la historia del año después que se realizó para la edición en tomo único, más el par de páginas del especial World’s Funniest de Evan Dorkin y un conjunto de extras en forma de artículos y bocetos. Si no tienes este cómic, ahora no tienes excusa.

Lo mejor: Cómo gana en significado con cada año que pasa. Su influencia.

Lo peor: Que no incluya el quién es quién de las portadas mural de Alex Ross.