Con Las aventuras de Superman 3 y el último número de Scott McCloud al frente de los guiones, damos por concluida la etapa de apertura de esta cabecera que trasladaba a viñetas el universo de la serie animada de Superman de los años noventa. Durante esta y la siguiente entrega, tendremos una especie de transición con nombres como Mark Evanier, Chris Duffy, Devin Grayson, Jordan B. Gorfinkel o Evan Dorkin hasta que la serie vuelva a estabilizarse con un, por aquel entonces, joven y desconocido Mark Millar, que también hace acto de presencia por primera vez en estas páginas.
Seguirá, no obstante, una buena temporada aún Rick Burchett al timón del apartado gráfico con su inseparable Terry Austin, aunque habrá incursiones puntuales de otros dibujantes como Neil Vokes o, quien terminará tomando en el relevo en el futuro: el brasileño Aluir Amancio.
Tenemos además un pequeño hito que no volverá a repetirse, ya que contamos en Las aventuras de Superman 3 con un annual, que será el único que se publique en Superman Adventures. Nos queda así una entrega variada y con un poco de todo, que debería ser completamente heterogénea o incluso caótica, a priori, pero que resulta sorpresivamente sólida y coherente.
Una parte será responsabilidad de la labor del editor de Mike McAvennie, pero también a que parte del trabajo lo tenía hecho, dado que Bruce Timm, Alan Burnett, Paul Dini y otros ya habían marcado la línea a seguir en TV. No obstante merece sin duda mención también la profesionalidad de todo el equipo, que sabe sacar oro de las pautas marcadas, conservar la unidad y sin dejar de mostrar también un pedacito, contundente pero no discordante, de su propia personalidad.
Así, comenzamos por el annual, donde la malograda Hilary J. Bader escribe. Esta guionista procedente de la televisión y ganadora de varios Emmys —precisamente por su labor en series animadas de DC como Batman Beyond o The New Batman/Superman Adventures— nos dejaría demasiado joven como para dejar más huella en el mundo de las viñetas, aunque contó con una etapa de una extensión considerable en Batman Beyond. Para esta historia que estudia la relación de Superman con la magia, uno de su talones de Aquiles, se acompaña de un clásico como Joe Staton, habitual de la Charlton, viejo compinche de Paul Levitz en el revival de la JSA o Superboy & the Legion of Super-Heroes, director de arte en First Comics o responsable de una larga etapa en Green Lantern donde cocrearía a personajes como Kilowog o los Omega Men. Nada mal el curriculum.
Ambos se nos sumergen en una historia que trabaja la relación de Superman con la magia, una debilidad que, al contrario que la omnipresente kryptonita, siempre ha tenido un cierto cariz de otredad, de lejanía y ajenidad con respecto al universo del hombre de acero. Se nos revela además un pasado de tutoría del mago Zatara al joven Clark con respecto a este mundo, que no ha sido apenas explorado en otras continuidades y del que habría mucho que exprimir.
Sorprende tal vez en el plano negativo en esta historia un Joe Staton, que, pese a que sigue la gráfica marcada por Bruce Timm, se empeña en romper la viñeta con una insistencia un tanto excesiva. De acuerdo que en las escenas mágicas tiene mayor razón de ser, pero resulta un tanto abusivo y lastra un poco la fluidez con la que habitualmente discurre esta serie. Resulta aún más extraño si tenemos en cuenta que Staton es un dibujante de escuela clásica, pero tal vez los tics de los años 90 pudieron pasar factura.
Cuesta despedir justo después a Scott McCloud en un número que es pura silver age. Pese a la absoluta diversión, que es el objetivo principal, no deja de haber cierta mala leche con respecto al deporte y la TV, tema que volverá a tener peso de algún modo más adelante en este tomo. Tenemos además a Burchett y Austin en plena forma y el resultado es un número memorable que pone el broche final a la andadura de McCLoud como guionista.
También da algo de lástima que su sucesor temporal, Mark Evanier, no se quedara más tiempo, porque capta con elegancia el pulso de la serie con solo dos capítulos. Evanier es un clásico del mundillo del cómic y la animación: antiguo asistente y biógrafo de Jack Kirby, compañero de fatigas de Sergio Aragonés en Groo durante más de 40 años y guionista en TV en series de todo tipo, desde Vacaciones en el mar, hasta Dungeons & Dragons, pasando por Scooby Doo, Garfield o MacGyver.
Retoma en el primero de sus episodios esa visión un tanto amarga y recelosa de la televisión, emperatriz absoluta de la comunicación en aquellos tiempos, pero esta vez para enlazarlo con el trasfondo de Clark Kent como periodista y reivindicar la prensa escrita con el foco principalmente en Perry White.
El segundo episodio nos habla, a través del personaje de Bibbo, de ese heroísmo humilde de a pie, que consiste en hacer simplemente lo que se puede, al que nos debería inspirar Superman. Son dos episodios que encajan tan bien en el personaje y el tono de la serie, que ojalá hubiésemos tenido un periplo más largo con Evanier.
Finalizamos Las aventuras de Superman 3, sin embargo, con algo un poco distinto. Incluso teniendo en cuenta la línea sólida y marcada de esta serie, este teaser de lo que vendrá en el futuro a cargo de Mark Millar y Aluir Amancio no puede ser más Mark Millar. Los otros capítulos empiezan con un sueño, un partido, un reportaje o un atraco en clave de humor. Millar comienza con un accidente aéreo a lo bestia al más puro estilo blockbusteriano por el que terminaría siendo conocido. Seguirá literalmente con un salto al vacío y un giro abracadabrante sin explicación después. Ya se le veían maneras, la verdad. En esta historia, de repente Clark no tiene poderes y ¡hay otro tipo siendo Superman!
En cualquier caso, tanto de Millar como de Amancio tendremos oportunidad de hablar más largo y tendido en sucesivas entregas y ni siquiera la arrolladora personalidad del escocés consigue romper la armonía y la unidad de estilo de DC Kids. Las aventuras de Superman 3, en lo que probablemente era la mejor serie de Superman de su tiempo.





