Tengo gratos recuerdos de la serie animada de Batman de los años 90 (bueno, también de la de los sesenta que emitía Telemadrid con la que conocí a Ace o al Batiduende). Ya fuera por el sabor a fruta prohibida que por fin estaba a nuestro alcance, la serie se emitió primero en Canal + de forma codificada, o por sus compañeros de parrilla. Ni más ni menos que los Power Rangers, X-Men y Conan. Para colmo, era terminar el contenedor de Telecinco y podías pasarte a la autonómica para ver Dragon Ball Z.

En fin, me desvío. La creación de Bruce Timm y Paul Dini fue algo grandioso. Respetaba la estética impuesta por el goticismo de Tim Burton en los dos primeros filmes del Señor de la Noche a la par que por sus diferentes capítulos desfilaban la plana mayor de secundarios y villanos del personaje. Mi primer contacto con Mr. Frío, Ras Al Ghul o Dos Caras fue aquí.
Lo que no podía imaginar es que de esa serie fueran a hacerse productos derivados tan cojonudos como la línea de figuras de Kenner (obviando las mil variables de Batman con cacharros y trajes que nunca ha usado en las viñetas), los videojuegos para las consolas de 16 bits de Nintendo y Sega y, por supuesto, los cómics basados en sus aventuras animadas.
Una serie de historias que han sido publicadas en España por Zinco, Planeta, ECC (la única que terminó varias de sus series) y ahora por Panini en su línea DC Kids en un tamaño idéntico a la de Marvel Essentials, con tomitos de seis números americanos en tapa blanda a quince euros, al menos de momento.

Hoy hablamos del segundo volumen, que recopila del 7 al 12 de The Batman Adventures, con Kelley Puckett y Mike Parobeck a los mandos que, como reza el prólogo, mantienen en lo más alto el nivel de la serie. Aunque se trata de una línea editorial orientada a los más pequeños, las historias aquí incluidas, pese a ser aventuras ligeras con una conclusión maniqueísta (el bien siempre debe derrotar al mal, ya saben), ofrecen varias capas de lecturas, con algunos momentos dramáticos y otros que son puro noir, tanto por sus temáticas como por el acabado gráfico con esa imaginería tan de la Chicago de Al Capone.
Me parece digna de elogio la manera en que los autores definen a la perfección a Batman con apenas un par de líneas. Mientras que el cruzado enmascarado es misterioso, imperturbable, apenas dice una palabra y se muestra siempre decidido a combatir amenazas sin preocuparse por su propia seguridad, luego está Bruce Wayne en modo playboy desatado. Pocas veces he visto tan bien retratada la dualidad entre el héroe y su identidad civil (que cada cual juzgue que “cara” es la principal) en un tebeo de superhéroes. Un contraste muy bien construido y cimentado sobre la forma en la que Batman/Bruce se relaciona con el Comisario Gordon, Alfred, Bullock, etc…

Si tuviera que definir de alguna manera estos cómics, creo que el adjetivo de icónicos es el que me parece más acertado para ellos. Además, otro punto a favor de Las aventuras de Batman es que no son tebeos de origen. Así que nos ahorramos que la estructura narrativa de contarnos cómo y por qué alguien se vuelve malo sea algo recurrente. En esta segunda tanda de episodios tendremos por aquí a Killer Croc, a Man-Bat (tremendo episodio), a Enigma (desternillante número) o a Harley Quinn, Poison Ivy y Catwoman en la mítica historia “Noche de chicas”. Veinte páginas sencillamente magistrales.
Ya saben lo que dicen: “Un héroe es tan grande como lo son sus villanos” y dudo que haya en todo el cómic de superhéroes una galería de malosos tan mítica como la de Batman. Encima, muchas veces te acaban cayendo bien porque aunque el bueno siempre gane, como hemos señalado más arriba, esto no impide que Puckett se tome su tiempo muchas veces para humanizar al enemigo de turno, darle un propósito y explicarnos sus motivos, en lugar de limitarse a mostrarlos como simples antagonistas de opereta.

También os digo, no me importaría que fueran tomos algo más gordos porque me los ventilo en su suspiro. Su lectura es ágil y dinámica y el hecho de que cada episodio esté segmentado en varios actos no resta un ápice al ritmo.
El dibujo de Las aventuras de Batman corre a cargo de Mike Parobeck que le otorga a la serie un acabado gráfico delicioso, cercano su homónimo catódico pero algo más luminoso gracias a la paleta cromática aplicada por Rick Taylor. Pero volviendo a Parobeck, sus escenas de lucha son sublimes, puro ballet de mamporros con personajes que parece que van a trascender las viñetas. Al igual que Puckett con el procesador de textos, al bueno de Mike le bastan un par de trazos para hacer perfectamente reconocibles a sus personajes.
En definitiva, Las aventuras de Batman es uno de los mejores tebeos que se están reeditando ahora mismo en España. Si no tenéis ninguna otra edición y os apetece disfrutar de un cómic de superhéroes, no os lo penséis.


