Aunque ahora Supergirl sea un personaje completamente integrado en el universo DC, sus inicios nunca fueron fáciles. Siempre había arrastrado cierta etiqueta de versión femenina de Superman, como también tuvieran que soportar Hulka o Batgirl, y parecía que su muerte en Crisis en Tierras Infinitas acabaría por ser el momento de mayor relevancia para el personaje. Pero ya sabemos lo que duran las muertes en los cómics de superhéroes, y John Byrne la recuperó en su etapa de Superman en una trama que terminaría en una miniserie propia de cuatro números para el personaje. Lo que encontramos en este DC Finest. Supergirl 1: Cuerpo y alma de Panini es el inicio de la propuesta posterior que hizo Peter David con el personaje, un intento de recuperar el camino y crear toda un lore propio para el personaje. No le fue demasiado mal, la serie se extendería hasta el número 80, y el resultado fue una etapa muy hija de su época, que rezuma noventerismo por sus cuatro costados, pero a la vez reúne algunas de las mejores características de David como guionista.

En estos años, el personaje venía sufriendo un intento de reseteo del personaje, con cambios en su origen de lo más loco, hasta el punto de haberla visto como un clon de Lana Lang o de entablar una relación con el Lex Luthor con pelo y barba, por no hablar de sus poderes de telequinesis y metamorfismo. El punto de partida de David, en un intento de recuperar la senda previa, es fundir a Supergirl con Linda Danvers, una chica que ha sufrido un gran trauma que se va desarrollando y descubriendo en los primeros números, y de la que va recuperando recuerdos a medida que avanza la trama. Eso sirve para retomar el alter ego, pero al mismo tiempo, es un comienzo para el personaje que permite la introducción de numerosos secundarios y una trama bastante tétrica que llega a enlazar incluso con Sandman/Lucifer de Vertigo.
La apuesta del guionista no estuvo exenta de riesgo. Leer estos cómics treinta años después permite ver la serie con cierta perspectiva, y ver sus aciertos, pero también lo complejo que tuvo que ser para el editor aceptar la propuesta. Porque, etiquetas aparte, es innegable que el personaje tenía un scope más juvenil, y con gancho para captar lectoras, por lo que ese tono tétrico, casi terrorífico que tiene la serie en su arranque resulta cuando menos sorprendente. Y no solo eso, sino que a medida que va avanzando, parece que las tramas superheróicas dejan más sitio para tramas más personales, se tocan temas delicados, y se utiliza un lenguaje que algún padre de la época podría llegar a ver poco apropiado para los adolescentes que supuestamente eran el público mayoritario que la leía. Tramas de abusos sexuales, diálogos con referencias al sexo, relaciones de pareja y separaciones… iban tomando cada vez más protagonismo, para sorpresa de muchos, incluso hoy día.

Es algo que reconozco que me impactó un poco al comenzar la lectura, porque no sabía muy bien qué estaba leyendo, pero al final se convierte en una de las mayores virtudes de esta serie. Y es que David se esfuerza por crear todo un universo propio para Supergirl, con personajes como Mattie, Cutter, Andy, los padres de Linda, los Kent, el temible Buzz, Dick… y cada cual cumple su función para crear subtramas: la mejor amiga, el periodista bobalicón, o el peligroso demonio que se esconde detrás de todo. Y lo mejor, y marca de la casa de David, es que son personajes con trasfondos complejos, no son planos en ningún momento, y tienen sus propios arcos evolutivos. Probablemente uno de los mejores personajes en ese aspecto sea el del padre de Linda, con una conciencia muy compleja que nos mantiene continuamente en vilo, demostrando que no hay que hacer a los personajes necesariamente buenos o malos, habiendo una rica gama entre ambos polos. Y prefiero no decir nada sobre Wally, un niño que se come en varios momentos toda la atención de la serie, y que nos recordará a esa futura Layla Miller de Investigaciones Factor-X.
David soporta las intromisiones de los grandes eventos que se solapaban en aquellos años en DC: La Noche Final, el Día del Juicio… y aprovechaba para su propio interés un tie-in que no aportaba nada al evento principal, pero que servía para ir avanzando ideas o colocar ahí el origen de conflictos que se extenderían durante muchos números. Y, ojo, que aunque hemos dicho que las tramas culebronescas se apoderaban de la serie, no es que estuviera exenta de villanos ni luchas. Por estas páginas pasan personajes de la talla de Gorila Grodd, Silver Banshee, Despero… y numerosas referencias a la Liga de la Justica de Giffen (los Extremistas, L-Ron, Power Girl…).
En cuanto al dibujo, comienza la serie Gary Frank, pero pronto deja paso a Leonard Kirk. Son estilos muy diferentes, pero compatibles entre sí: del perfeccionismo y preciosismo en el trazo de Frank pasamos a un Kirk más mundano, que aporta dinamismo y un aspecto, tal vez, más juvenil. Es un dibujo también hijo de su época, con esas páginas con las viñetas a sangre y composiciones que huían del clasicismo de la rejilla de 3×3 o 4×3 viñetas, con diseños de páginas dinámicos e innovadores.

En definitiva, DC Finest. Supergirl 1: Cuerpo y alma es el comienzo de una serie que fue bastante transgresora para su época. Con tramas mucho más adultas y un paso a primera plana de las relaciones entre personajes y los conflictos emocionales, David hace un experimento de utilizar el trasfondo del bien y el mal para un personaje como Supergirl, proponiendo paralelismos del cielo y el infierno, ángeles y demonios pero sin perder los códigos de historias de superhéroes. De hecho, su serie El ángel caído, que comenzó en DC y acabaría en IDW, era prácticamente una continuación de esta, una vez cancelada en el número 80, con una protagonista que se llamaba Lee y con poderes muy parecidos a los de esta Supergirl. Si la habéis leído (el comienzo es fabuloso) veréis más conexiones entre ambos personajes como una Bête Noir con similitudes a Leesburg y con lo divino y demoníaco ya totalmente protagonista. Un tomo muy interesante para comenzar a coleccionar los 80 números más especiales y anuales de esta etapa.
Lo mejor: El número del policía acusado de abuso sexual. Cómo utiliza el culebroneo David. El aspecto gráfico en general.
Lo peor: Si vas buscando una serie de superhéroes al uso, el comienzo puede desconcertarte.


