La verdad es que Moztros se lo está montando muy bien con su línea editorial. Comenzaron su aventura hace algo más de cuatro años (en plena crisis del papel y escenario post pandemia) apostando por tebeos de franquicias que habían sido ignoradas en España durante años, como Street Fighter o Power Rangers. Sin prisa pero sin pausa fueron ampliando su catálogo con los tebeos de Rocketeer o la adaptación del juego de cartas Magic. Ahora bien, el pelotazo llegó cuando hicieron buenas migas con Skybound, el sello de Image propiedad de Robert Kirkman. Primero fue el Universo Energon, luego las miniseries de Monstruos de la Universal y después llegó la nueva adaptación de Creepshow.
Creepshow. Un poco de historia
Creepshow es una película estrenada en 1982 dirigida por George A. Romero con guion de Stephen King. Simuló que eran cinco historias de un cómic arrojado a la basura en la tradición de las publicaciones de EC Comics como Relatos de la cripta (que tuvo más tarde una popular serie de televisión). El éxito de la película hizo que se realizaran dos filmes más. En este siglo también vio la luz una serie de imagen real que duró cuatro temporadas y una adaptación comiquera de la película original dibujada por Bernie Wrightson.

Ahora, Skybound está publicando miniseries concatenadas de cinco números (van tres con la que nos ocupa). En cada número tenemos dos historias, por lo que este tomo nos ofrece un total de diez relatos de terror con los pasar un rato escalofriantemente divertido.
Lo primero que hay que decir es que el hecho de que solo haya un par de cuentos de terror por cada número americano favorece a que los autores tengan una mayor capacidad de maniobra para contar su historia sin estar excesivamente limitados.
Sobre el tono, hay que decir que Creepshow siempre ha tenido un espíritu mucho más festivo que otras revistas del género. Esto es una constante en la franquicia. De hecho, el primer filme nos mostraba la cara más juguetona de King. Pues bien, estos tebeos siguen por esa línea. Por un lado tendremos algo de la moraleja habitual que había en los seriales de terror de los años 50 (un homenaje en toda regla). Por otra parte, también hay algo de transgresión, metalenguaje y, especialmente, mucha mala leche y humor negro que salpimenta historias más o menos tópicas que acaban constituyendo un entretenimiento de primer orden.

Creepshow 3 comienza con una historia de Chip Zdarsky que nos hace desear que el autor abandone su trabajo más mainstream para que se vuelva a centrar en el mercado independiente. Un viaje psicotrópico, una advertencia sobre los peligros de conseguir lo que uno quiere sin importar el precio y una vuelta de rosca final tremenda. No se queda corto tampoco el gran James Stokoe en “Talla de Marfil”, una ida de pinza apabullante a nivel gráfico y muy impactante.
Y eso solo en el primer número. Luego podremos encontrar algunas historias realmente chulas en las que veremos a Jorge Fornés dibujando un relato de vampiros bastante truculento, a John Ridley dando una vuelta de tuerca al fenómeno del true crime o a Chris Condon y Martin Morazzo mofándose del fenómeno de la especulación con los tebeos con portadas raras y demás.

Como veis, la plana de autores que ficha Skybound para cada entrega de Creepshow no tiene desperdicio alguno. En Estados Unidos ha empezado a publicarse un nuevo volumen que, imagino, no tardará demasiado en ver la luz en nuestro país de la mano de Moztros.


