Un nuevo tomo del Black Hammer de Jeff Lemire siempre es una buena noticia. Quizás la trama de los spin off no sea tan potente como la de la serie central, que es, a fin de cuentas, donde realmente avanza la historia que nos cuenta el autor canadiense, pero salvo escasas excepciones estas historias secundarias tienen bastante chicha también. Tenemos ahora entre manos Coronel Weird y El Pequeño Andrómeda, el decimonoveno tomo de la franquicia. Vigésimo, si contamos con el cruce con la JLA.

Coronel Weird y El Pequeño Andrómeda es una serie que fue parcialmente serializada de forma gratuita y digital en el substack de Jeff Lemire. En estas páginas nos encontramos con una extraña historia -como corresponde a todo lo que protagoniza la psicodélica versión de Adam Strange creada por Lemire- que tardaremos unas páginas en ubicar cronológicamente: ocurre tras la batalla contra el Anti-Dios pero antes del comienzo de la serie en la granja. La batalla en cuestión acabó con todos los héroes de Spiral City encerrados en una opresiva y distópica dimensión de bolsillo, y Randall Weird quiere evitar que ocurra. Siendo un héroe capaz de ver múltiples momentos del tiempo simultáneamente, es capaz de trazar el origen de todos los acontecimientos a un momento clave de la historia: el descubrimiento de la Para-Zona por parte de James Robinson, el Doctor Star, posteriormente conocido como Doctor Andrómeda. Por ello, Weird cree que puede prevenir que ocurra todo lo que ocurrió si viaja al pasado y evita que Robinson realice su gran descubrimiento. Evidentemente, no se plantea matarlo, pero… ¿y si se modifica su trayectoria vital influyendo su camino cuando era niño, el Pequeño Andrómeda?
Como es habitual, todo cómic de Black Hammer tiene varios niveles de lectura, y los superhéroes son tan solo la capa superficial. Tenemos un cómic estéticamente de superhéroes, en la que hay personajes disfrazados y una amenaza cósmica en el pasado de lo que estamos leyendo. Pero la historia que leemos es claramente de ciencia ficción. Una historia de viajes en el tiempo, con un protagonista que quiere evitar un suceso pasado traumático, con su correspondiente dosis de paradojas. Pero también, como en -casi- todos los tomos de Black Hammer tenemos una parte de homenaje a la historia del cómic. En este caso, en la historia surrealista, casi onírica, que protagoniza el Coronel Weird, tenemos un niño de acompañante. Una historia onírica con un niño nos hace pensar inmediatamente en uno de los clásicos más antiguos de la historia del cómic, Little Nemo. Pero descubrir esta referencia en esta ocasión no es algo especialmente perceptivo: Tate Brombal, el guionista de la serie, la ha descrito como un cruce entre Little Nemo y El Principito, aunque esta última no sea tan evidente. La obra de Antoine de Saint-Exupéry, por cierto, ya ha sido referenciada previamente en la franquicia: la portada del cuarto número de Cosmagogo, la anterior serie del Coronel Weird, era un claro homenaje a este clásico literario.

En el plano creativo, tenemos un tomo escrito por completo por Tate Brombal, el guionista que coescribió junto a Jeff Lemire la serie de Barbalien. En cambio, tenemos nada menos que diez dibujantes, con estilos apreciablemente diferentes, que representarán diferentes aspectos de la Para-Zona, desde los más etéreos a los más terroríficos, apropiadamente ilustrados por Andrea Sorrentino. El que más páginas ilustra de todos es Ray Fawkes. En cambio, aunque el nombre de Jeff Lemire aparece en la portada del cómic, no firma ni guion ni dibujo de ninguno de los capítulos. Afilando el lápiz de la mala leche, podríamos decir que tener en el cómic el nombre de un autor que no participa en la elaboración del cómic también es un homenaje a la historia del cómic. Puede que nos refiramos a Stan Lee. Puede.
La sección de extras de este tomo es una breve colección de bocetos y diseños de personajes -ocho páginas- de Ray Fawkes, Dani y Ariela Kristantina. La calidad de la edición, la habitual en los productos de Astiberri: cero objeciones tanto en reproducción como en traducción o rotulación.

Quizás los spin-off de Black Hammer ya no tengan el sense of wonder que nos pudimos encontrar en los primeros, como Sherlock Frankenstein, Doctor Star o Revientacráneos. Pero aún así siguen siendo unas obras con un nivel apreciablemente alto que darán un buen rato de lectura a los fans del Hammerverso, cuyo final parece estar cada vez más cercano.


