Con Sonríe, la autora norteamericana Raina Telgemeier colocó su nombre en el mapa comiquero captando la atención de buena parte del público y de... Coraje, de Raina Telgemeier

Con Sonríe, la autora norteamericana Raina Telgemeier colocó su nombre en el mapa comiquero captando la atención de buena parte del público y de la crítica, y haciendola merecedora del premio Eisner a la mejor publicación infantil en 2011. Ya había acumulado nominaciones y premios anteriormente cuando era un webcómic y su publicación y acogida la animó a continuar y siguió su exitosa carrera en el cómic juvenil, volviendo a ganar un Eisner a mejor escritora/ilustradora en 2015 por su trabajo en Hermanas y este año ha vuelto a ganar el premio tanto a mejor escritora/ilustradora como a mejor publicación infantil (9-12 años) por esta Coraje de la que vamos a hablar hoy. La editorial Maeva, a través de su sello Maeva Young ha sido la responsable de publicar toda la obra de Telgemeier en nuestro país.


Telgemeier sigue apostando por un cómic autobiográfico (hay que ver la pobre la de cosas que ha pasado) en el que desvela sus miedos infantiles y un período en el que tuvo que estar recibiendo ayuda de una psicóloga infantil por lo que se conoce como emetofobia (miedo a vomitar). La historia se centra en todo lo que gira en torno a la enfermedad, pero va intercalando la experiencia de la autora con otras tramas secundarias de amistad y de problemas con otros niños de su clase, de manera que es una historia que se lee con suma facilidad, especialmente en el tramo de edad al que va dirigido.

Disfruté en su día de Sonríe, y Hermanas aún me falta, pero esta Coraje me parece muy superior incluso a la primera obra, tanto en el desarrollo de la historia desde un punto de vista de guión, como sobre todo la cantidad de recursos gráficos que utiliza para ilustrar las vivencias de una niña con esa mala experiencia y lo que me parece más importante: la capacidad que tiene de que una niña de 9 años sea capaz de comprender la vivencia de su protagonista de una manera muy clara.

El guión plantea varias tramas que se suceden, e incluso siendo identificable la enfermedad como motor de toda la historia, está elaborado con inteligencia, de modo que va contando muchas cosas a la vez, permitiéndonos entender algunos factores importantes para la gestación de esos síntomas. Por ejemplo, hace mucho hincapié en la deficitaria alimentación que había en su familia, donde prácticamente cada uno comía lo que quería, y cómo eso acabó afectándola, no solo por el miedo a vomitar tras una mala noche de indigestión, sino que acabó haciendola muy reacia a probar cosas nuevas. Y no solo la propia enfermedad y mala alimentación son los causantes de esas fobias que presenta, también está el difícil entorno escolar donde sus compañeras de clase no facilitaban precisamente que pudiera acabar con unos problemas tan raros para los niños.


Y es que no solo presenta un problema de miedo al vómito, Raina también sufre de fobia social, que la impide hablar en público por miedo al ridículo, e incluso tiene miedo de sus propias ventosidades porque cree que algo funciona mal en su cuerpo. Sus numerosos síntomas harán que se le realicen repetidamente pruebas diagnósticas invasivas para descartar alguna enfermedad orgánica. Y también está el hecho de que cuando vives en una casa con dos hermanos, tus padres y encima una abuela que se viene a vivir seis meses contigo porque están haciendo obras en la residencia… no es que ayude mucho a poder superar esa ansiedad.

Me ha llamado mucho la atención la cantidad de recursos gráficos que utiliza la autora: desde el uso de la propia tipografía que funciona como un elemento vivo al más puro estilo Will Eisner, hasta el uso de un filtro verde cada vez que se «enciende la alarma del vómito» o de la viñeta única dividida en varias viñetas. Hay una de este último tipo que me ha resultado fascinante, en la que Raina está pensando acerca de su enfermedad y su cuerpo está dividido en cuatro momentos/viñetas, que ilustran perfectamente el cómo rumia sus síntomas en diversos momentos y situaciones.

La obra original se llama Guts, que se puede traducir como tripas o entrañas, y que los seguidores del escritor Chuck Palahniuk recordarán como el relato más sobrecogedor de su antología Fantasmas. Entiendo que la traducción alude a su uso en la expresión que hace referencia al tener valor, coraje o agallas. Sea como sea, se pierde el juego de palabras con las tripas y el tener valor. Pienso que hubiera funcionado mejor con agallas, sobre todo porque se utiliza en cierto momento de la obra eso de «tener coraje» y creo que suena raro, aunque por otro lado entiendo que titularlo «Agallas» podía dar pie a confusión.


En definitiva, Coraje es una muy buena novela gráfica con la que mostrar a los niños cómo pueden superar algunos de sus miedos y, lo más importante, que hay otros niños que pasan por esa situación. Con una serie de tramas que la convierten en un relato muy agradable de leer, y unos recursos gráficos sumamente interesante, la obra es apta tanto para niños como para mayores.

Lo mejor: Los recursos gráficos. La solapación de subtramas. Es una obra muy disfrutable también para adultos.

Lo peor: Pensar en lo que tuvo que ser la infancia de la autora, después de haber leído tanto sobre ella…

Compartir:

Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

WP2Social Auto Publish Powered By : XYZScripts.com