Es la hora de las tortas!!!

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Contrapaso. Mayores con reparos

Contrapaso. Mayores con reparos
Guion
Teresa Valero
Dibujo
Teresa Valero
Formato
Cartoné, 23,5 x 31,2, 196 páginas
Precio
29.50 €
Editorial
Norma Editorial. 2025

Se va acercando el final del año, y con él llega esa costumbre (mitad ritual, mitad necesidad) de mirar atrás, de recordar los cómics que más nos han marcado, los que más nos han hecho pensar, sentir, o detenernos en mitad de una viñeta y respirar. Contrapaso. Mayores, con reparos es, sin duda, uno de esos títulos imprescindibles que nos ha dado 2025. Uno que no podía faltar entre lo mejor de un año que ha tenido grandes obras, pero pocas tan comprometidas, tan absorbentes y tan hermosas como esta.

CONTRAPASO MAYORES CON REPAROS p1

Madrid, octubre de 1956. La ciudad huele a humo, a lluvia seca, a miedo antiguo. Las marquesinas de los cines anuncian evasión y esperanza: Hollywood asoma entre la niebla con su technicolor, sus mujeres de labios rojos y promesas imposibles. Pero en las calles, en los portales, en las cuevas donde vive quien no tiene ni dirección, la vida es otra. A veces no basta con sobrevivir. A veces hay que mirar alrededor y hacer preguntas.

Un censor aparece asesinado en una butaca. Un rollo de película le llena la boca. Y esa imagen basta para abrir una puerta. No a un crimen, sino a una ciudad entera que se bulle en medio de un silencio impuesto.

Así comienza Contrapaso. Mayores, con reparos, la segunda entrega de la serie creada por Teresa Valero, publicada por Norma Editorial. Con una premisa noir, de aventura y misterio, nos cuela una historia dolorosa y real como pocas. Valero vuelve a colocar el foco donde más duele y más importa: en las esquinas ignoradas de nuestra memoria colectiva.

Esta novela gráfica reconstruye un Madrid que surge de la posguerra con heridas aún abiertas y contradicciones profundas. Por un lado, la ciudad quiere mostrarse moderna, cosmopolita, sueña con el cine extranjero, con escapar de la grisura y la censura. Por otro, está plagada de sombras: desigualdad, corrupción urbanística, gentes que sobreviven en solares y cuevas, clases privilegiadas disfrutando de lujos mientras muchos no tienen ni techo digno. Valero no decora la historia, tampoco hace sangre ni ostentación. La expone con ternura y sin maniqueísmos.

Los protagonistas, León, Paloma y Emilio, vuelven a cruzarse en medio de esta investigación envuelta en niebla. Pero nuevamente no es sólo el crimen lo que sostiene la tensión: es todo lo que lo rodea. El peso de la censura, los intereses económicos, las cloacas de la moral católica y franquista, la traición en lo íntimo y lo público. Y todo ello desplegado con un guion que no subraya, pero que hiere.

El título, Mayores, con reparos, no es un simple guiño a la clasificación franquista “3R” (para mayores, con reparo moral). Es, también, una declaración de intenciones. Valero escribe sobre quienes fueron silenciados, sobre los mayores que callaron, que vivieron con miedo, que archivaron su verdad en lo más hondo. Sobre generaciones enteras que cargaban con reparos: morales, sociales, emocionales. Sobre personajes que, incluso ahora, en la ficción y fuera de ella, dudan si tienen derecho a contar lo vivido.

CONTRAPASO MAYORES CON REPAROS p2

Valero que ya demostró en Los hijos de los otros su destreza para narrar, da aquí un paso más profundo. Conserva la estructura del thriller periodístico, sí, pero la obra se vuelve más coral, más compleja. Los escenarios se amplían, los personajes secundarios se enriquecen, las historias laterales —esas que apenas rozan la principal— son las que terminan anclando al lector.

Y en ese Madrid de 1956, el cine no es sólo un escenario. Es símbolo y campo de batalla. Es espectáculo, pero también propaganda. Es evasión, pero también filtro. El crimen del censor no es anecdótico: es una alegoría feroz de lo que significaba intentar mostrar otra España, una que no cupiera en los márgenes del NO-DO.

Visualmente, el cómic es deslumbrante. Valero utiliza una paleta cromática austera, en la que el uso del color narrativo es tan natural que prácticamente tienes que fijarte en ello y analizarlo conscientemente para registrarlo, que se ilumina sólo cuando la escena lo exige. Las luces de los cines, los neones, los interiores cálidos de las casas humildes o los despachos sombríos del poder. Hay un trabajo meticuloso en la ambientación: vestuarios, mobiliario, cartelería, tipografías, prensa, urbanismo. La documentación, como ya es marca de la casa, es rigurosa. Valero ha rescatado testimonios orales, informes, imágenes de archivo, prensa de época. Algunas de las historias que aparecen en el cómic son reales, aunque casi nadie las recuerde. Como el fraude urbanístico que implicó a la hermana de Franco. O la historia del suegro de la autora, que vivió en una cueva con una puerta prestada. Y todo eso sin abrumar: está ahí, como la memoria, un acompañamiento de fondo perfectamente orquestado. Uno de esos trabajos ingentes, pero algo invisibles, que solo se notan realmente cuando no se hacen, pero que, si se hacen bien, te sirven para volar con la historia.

Contrapaso. Mayores, con reparos es un álbum hermoso, absorbente y necesario. Hay ciertas lecturas que piden ser vueltas a mirar cuando ya no están entre el ruido de las novedades, sino en el poso de lo que sabes que va a quedarse contigo.

Contrapaso, con sus dos entregas hasta ahora, no solo ha dejado una huella profunda en quienes lo hemos leído: se ha ganado, con justicia, un lugar entre las grandes obras del cómic europeo y español de la última década. Es de esos títulos que se guardan automáticamente en la memoria lectora, de esos que cuando te preguntan recomiendas sin dudar.

Y si algo tiene claro quien haya acompañado a Teresa Valero hasta aquí, es que la espera de la tercera entrega no será fácil: la deseamos con auténtico fervor. Porque cuando una historia se construye así, lo que viene después no es solo una continuación. Es una necesidad.