Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Marvel Omnibus. Conan el Bárbaro: La Etapa Marvel Original 7

Marvel Omnibus. Conan el Bárbaro: La Etapa Marvel Original 7
Guion
Christopher Priest (Jim Owsley), Don Kraar.
Dibujo
John Buscema, Val Semeiks, Ernie Chan, Mike Docherty.
Tinta
Bob Camp, Pablo Marcos, Ernie Chan, Dave Simons, Val Semeiks, Geof Isherwood.
Color
George Roussos, Ken Feduniewicz, Nel Yomtov, Steve Mellor, Juliana Ferriter.
Formato
Cartoné con sobrecubierta, 680 págs, color. 18x28 cm.
Precio
49,95€.
Editorial
Panini. 2022.
Edición original
Conan the Barbarian #172-194 y Annual #10-11 (Marvel).

Después de la breve etapa de Michael Fleisher en la colección, llegó otro guionista algo menos conocido en aquellos tiempos, pero que ya había escrito algún que otro número y venía avalado por el propio editor Ernie Chan. Jim Owsley, antes de ser conocido por todos los aficionados al cómic como Christopher Priest (o Priest a secas). Resulta que había coincidido con Chan en la revista Crazy Magazine, y allí siguió todos los consejos del veterano artista, colaborando con él y haciendo sus primeros pinitos como guionista. Así, cuando Chan entró como editor a la línea de Conan, y tras la salida de Fleisher, pensó en él como posible sucesor. El miedo inicial de Priest acabaría dando paso a una etapa larga de más de 40 números y tres anuales. La primera mitad de esta etapa se encuentra recogida en el Marvel Omnibus. Conan el Bárbaro: La Etapa Marvel Original 7 que ha editado Panini, un tomo en el que además, despedimos al maestro John Buscema de la colección.

Me gusta mucho el trabajo de Priest como guionista, sobre todo cuando tiene algo de libertad, como en la serie de Deathstroke o hasta los primeros Bloodshot, pero a pesar de haberle leído bastante, tengo que reconocer que su trabajo en Conan, que era de los que tenía pendientes, me ha parecido sorprendente. Cuenta el propio autor en la introducción del tomo cómo llegó a la colección, el vértigo que le dio aceptar el encargo y su mentalidad para retomar el espíritu de la etapa de Thomas, cuya saga en concreto La reina de la costa negra le había impresionado. Pero una de las cosas que mejor sentaron a su etapa es lo claras que tenía las ideas en todo momento, proponiéndose hacer una historia río larga en la que cada número mostrase una aventura de Conan pero con una línea argumental de fondo siempre presente. Además, creó una serie de personajes nuevos, rescató a otros de aventuras anteriores y se propuso crear un grupo de apoyo para Conan, que le iba ayudando en sus misiones por el continente thurio.


Así, el tomo abre con dos anuales escritos por Priest y dibujados por Ernie Chan que son una buena muestra de estas historias con respeto al personaje y aventuras que se suceden con la diversión como principal objetivo. Curioso el respeto que acabó tomando a un personaje que le había interesado poco hasta que Chan le dio material de lectura para planificar su etapa. Después de eso entramos de lleno en la serie regular con Conan encontrándose con un aristócrata brythunnio y su hija Tetra, personaje de nueva creación pero que resultará fundamental en toda la etapa, con un arco evolutivo raramente visto en una serie como esta. Igualmente aparecen el capitán zingario Delmurio y Keiv, otros dos personajes que acabarán siendo fundamentales en la historia río de esta primera mitad, centrada en la búsqueda de un tesoro.

La segunda parte del tomo se centra en la llegada de Conan a la localidad de El Shah Maddoc, donde su déspota rey acabará convirtiendo a Conan en el capitán de su tropa. Como sucede en la primera mitad del tomo, tenemos una historia río que va saltando de aventura en aventura y presentando a nuevos personajes, creando ese grupo de Conan formado por gente como el excapitán Shapur, su hija Anekka, Simeón el loco o el forzudo Kaleb. En esta parte veremos a Conan luchar para defender El Shah Maddoc e intentar asegurar el legado de su rey a quien más lo merece. Por el camino, se cruzarán con demonios, brujas y un personaje que tuvo mucha relevancia en la colección La espada salvaje de Conan y que Priest recupera aquí como uno de los villanos más importantes de estos números.


Priest consigue hacer aventuras que entretienen y que se pueden leer de manera independiente en cada número, pero que recompensan al seguidor de la serie con una historia mucho más grande de fondo. Comienza sus números con diálogos algo repetitivos (especialmente para el personaje de Zacharus con esa coletilla que se acaba haciendo pesada), pero en el momento que le toma el pulso a la serie va construyendo un Conan despiadado y pragmático que respeta unos códigos pero nunca pierde de vista sus objetivos. Es curioso cómo muestra a un Conan rudo y que trata a las mujeres con la misma delicadeza que a los hombres, pero a las que respeta cuando creen que así lo merecen, cosa que no sucede con otros maleantes y esbirros que ven a la mujer como un mero calentador de alcoba, siendo poéticamente generoso con ellos.

El dibujo recae en casi su totalidad en los lápices de John Buscema, quien acabará abandonando en el número 190 para dejar paso a Val Semeiks. De Buscema poco se puede decir que no se haya dicho. La lástima de estos números es que una buena parte de ellos cuenta con los acabados de Bob Camp, un entintador que sale muy mal parado cuando comparamos su trabajo con el de Ernie Chan. Camp hace un entintado excesivamente limpio y plano dando poca relevancia a los fondos, mientras que Chan hace precisamente todo lo contrario, con tramas, sombras, y un fabuloso detalle para los fondos de viñeta. Los cuatro números de este tomo de Val Semeiks entintado por Geoff Isherwood aportan un aspecto diferente a la serie, pero mantiene un estilo que creo que sienta bastante bien al tono de las historias y creo que, sin ser Buscema, va a suponer una buena alternativa a su legendario antecesor.


En definitiva, Marvel Omnibus. Conan el Bárbaro: La Etapa Marvel Original 7 ha supuesto, probablemente, la etapa más divertida y disfrutona desde la salida de Roy Thomas de la serie, con unos guiones más modernos y más cercanos a lo que estaba Marvel haciendo por aquella época, estructurados en una historia central que va dirigiendo el resto de la acción, y unos personajes secundarios que, lejos de ser meros vehículos para el lucimiento de su protagonista, cuentan con un arco evolutivo propio que, en algunos casos, acaban acaparando el protagonismo de la serie (los de Tetra y Keiv son fabulosos). Además, el tomo cuenta con artículos, bocetos y portadas como interesantes extras. Si no le acabasteis de pillar el punto a la serie tras los primeros cuatro omnibus, creo que este tomo (y el siguiente) no van a defraudaros en absoluto, y además, con un número de páginas que lo convierten en un tomo manejable por peso…

Lo mejor: Lo divertidos que resultan todos estos números. Lo bien que hila Priest cada número manteniendo una historia principal que sirve de médula, sin girar una y otra vez alrededor de la misma trama.

Lo peor: El entintado de Bob Camp, que no hace justicia al dibujo de Buscema.