Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Cómic radical

Cómic radical
Guion
Antonio Hitos.
Dibujo
Antonio Hitos.
Formato
Cartoné, 280 págs, B/N. 15x18 cm.
Precio
22€.
Editorial
Astiberri. 2026.

Se puede decir que las anteriores obras de Antonio Hitos nunca han sido lo que se dice «convencionales». Si Inercia era una primera declaración de intenciones en lo que a llevar al límite las convenciones de lo formal, sus siguientes obras, Materia y Ruido, dejaban claro que las historias ordinarias no eran de su interés y prefería siempre hacer una exploración y experimentación en cuanto a narrativa gráfica se refiere. Por eso, su última obra, Cómic radical supone un doble salto mortal, porque estamos ante 200 paginas de homenaje a las tiras gráficas clásicas que buscan transmitir la rutina y exploración de un formato encorsetado para mostrar escenas sencillas. Astiberri publica el cómic en formato cartoné con tamaño más pequeño, en blanco y negro.


La obra viene acompañada y complementada por un extenso artículo final en el que el autor habla sobre sus motivaciones para realizar este ejercicio, sus influencias y las conversaciones que le animaron a tirar para adelante con el proyecto, aprovechando su residencia en Angoulême. Aunque lo más interesante viene cuando comienza a reflexionar sobre el medio del cómic, las posibilidades narrativas y lo interesante que puede resultar sobrepasar los límites de la convencionalidad formal. El hecho de que el texto se encuentre justo al final del cómic permite redescubrir lo que hemos podido leer antes, y le dota de un nuevo significado. Incluso anima a volver a leerlo desde el principio, ya que la fórmula empleada permite que releamos las 200 páginas en muy poco tiempo.

Dicha fórmula consiste en cuatro viñetas como las que veis acompañando esta reseña, con una escena sencilla protagonizada por un personaje peculiar que lo mismo podría ser un extraterrestre que un anfibio antropomórfico, haciendo cosas diferentes… o no haciendo nada, simplemente aburriéndose. Así, lo veremos viendo la tele, cambiando una bombilla, limpiando el baño, haciéndose el nudo de la corbata o navegando con el móvil. Acciones sencillas e insustanciales, que completan ese reto de contar una acción en cuatro viñetas.


Cuenta el autor en el artículo final que todo surge a partir de las tiras de Peanuts, de Charles M. Schulz, y cómo le fascinaban esas tiras gráficas en las que Charlie Brown o su perro Snoopy construían una historia en tan solo tres o cuatro viñetas, y analiza cómo pudo imponer su criterio de pasar a tres viñetas de tamaño no necesariamente idéntico, después de cuarenta años sometido a las directrices del sindicato de editores de periódicos que utilizaban tiras de cuatro viñetas del mismo tamaño para poder utilizarlas en la disposición que mejor les conviniese a la hora de maquetar la página del periódico. Eso unido al descubrimiento de 3eanuts, un proyecto que consiste en eliminar la última viñeta (la del gag final) de las tiras de Peanuts le hizo plantearse qué peso puede tener contar una acción en tres o cuatro viñetas, y reforzó su proyecto aún más.

Con un estilo visual muy sencillo, a vuelapluma, sin reparar en hacer un solo fondo, todo el peso de la narración queda en la figura protagonista, este ser simpático e impreciso. La edición está realizada en un tomo cartoné, de tamaño reducido donde se incluyen algo más de 200 páginas en blanco y negro con las tiras en disposición cuadrangular, seguido de 28 páginas de artículo y alguna foto de la exposición que realizó sobre este proyecto inicialmente en la Biblioteca Ignasi Iglésias-Can Fabra de Barcelona en 2025.


En definitiva, Cómic radical es una obra que debe ser entendida como un ejercicio de narrativa gráfica o un experimento, y como tal debe leerse y entenderse. Probablemente si un lector se acerca a ella esperando un recopilatorio de tiras cómicas se lleve un buen chasco y no entienda inicialmente qué es lo que pretende realizar el autor. Incluso si a continuación lee ese extenso artículo en el que cuenta qué le llevó a realizar un ejercicio como este, pueda seguir sin encontrarle la gracia. Esta es, por tanto, una obra dirigida a personas interesadas en las posibilidades de la narrativa gráfica, que sientan la curiosidad de analizar cada una de las páginas desde un punto formal, más que dejarse llevar por el contenido de lo que se pretende contar, que no es para nada relevante. La verdadera gracia recae en intentar jugar a quitar alguna viñeta y ver hasta qué punto cambiaría la tira, y en imaginar cómo haríamos nosotros para contar esa acción en esas cuatro viñetas.

Lo mejor: El atrevimiento del autor de realizar un ejercicio así en tiempos de librerías saturadas de lanzamientos.

Lo peor: Si pretendes leerlo como un tomo de tiras sin más, te va a aburrir soberanamente.