Lo reconozco: yo no conocía Cleopatra. Cuando el personaje debutó en la revista Cairo, yo tenía nueve tiernos añitos, y mis lecturas se orientaban más a...

Lo reconozco: yo no conocía Cleopatra. Cuando el personaje debutó en la revista Cairo, yo tenía nueve tiernos añitos, y mis lecturas se orientaban más a Don Miki y a Mortadelo. Sí que leí algo (poco) de Marco Antonio, el spin-off de la serie original, en Pequeño País. Pero aunque había oído comentarios ensalzando las muchas virtudes de Mique Beltrán, el cómic adulto español de principios de los 80 nunca ha conseguido tocarme la fibra. Ni Roco Vargas, ni Peter Pank ni Makoki han conseguido decirme nada cuando me he acercado a ellos. Pero me iban llegando comentarios periódicamente. «¿Que no has leído Cleopatra? Pues ya tardas»

Así que la curiosidad empezó a picarme. Busqué información sobre el autor, del que no conocía nada. Lo relacionaban con algo llamado «línea clara». ¿Pero qué demonios es eso de la línea clara? Parece ser que es un estilo en el que se podría englobar a Hergé y a Edgar P. Jacobs, caracterizado por:

  • Delimitación de las figuras mediante una línea continua y depurada.
  • Ausencia de tonos intermedios, manchas de negro y efectos de sombra y luz.
  • Aplicación del efecto máscara, es decir la combinación de unos personajes gráficamente caricaturescos con un entorno realista.
  • Respeto a la narrativa clásica, aunque no excesivamente encorsetada en el montaje de las viñetas.
  • Amor a la Historieta de Género, especialmente a la historieta de aventuras.

 

cleopatra mique beltran

Ah, qué demonios. Vamos a darle una oportunidad.

Me siento frente al integral que acaba de editar Diábolo y lo abro. Incluye siete historias (cuatro cortas en blanco y negro y tres largas, dos de ellas a color) y una generosa sección de ilustraciones promocionales, bocetos y portadas. Empecemos con la primera, Pasaporte para Hong Kong.

Espera. Esto mola. Mucho.

La estética gráfica es claramente ochentera, pero no huele a naftalina, como sí ocurre, por ejemplo, con las películas de Almodóvar de esa misma época. Esos hombros desproporcionados con cinturas mínimas nos dejan claro en qué época nos movemos. Pero hay algo sorprendente: es la primera obra de Mique Beltrán y demuestra una madurez gráfica y narrativa espectacular.

¿Y la historia?

Tengamos en cuenta que es cómic español de 1982. El año en el que se estrenaron Caray con el Divorcio o El Hijo del Cura, el año en que eran números 1 grandes hits como Como Una Ola de Rocío Jurado, Bailando de Alaska y los Pegamoides, Latino de Francisco, Me Colé en una Fiesta de Mecano o Amor de Hombre de Mocedades. Se podría uno esperar que fuera casposo, excesivo, como la época de la que viene. Pero no, es sorprendentemente atemporal. Pasaporte para Hong Kong es una historia de dieciseis páginas en la que nos presentan a (casi) todos los personajes que iremos viendo en la historia del personaje y nos cuenta una historia de aventuras impecable a un ritmo frenético. Conocemos a Cleopatra, adorable, exuberante, libre, al Mariscal, su esposo, que viene a ser un bigote con patas, al Marqués y su ayudante Choni, al Dragón Rojo, el villano asiático, y quedan todos ellos defininidos a la perfección, nos cuenta una historia con planteamiento, nudo y desenlace que ni aburre ni queda confusa en ningún momento… Y empiezo a pensar que, de verdad, este tipo es un puñetero genio.

Seguimos adelante con tres historias cortas más, un tanto intrascendentes , como Una Tarde en el Sex-Shop, El Collar de la Baronesa y El Tesoro de «Sin Bonga», para adentrarnos en uno de los puntos álgidos del tomo: La pirámide de Cristal. Un viaje a Egipto para rodar una película se convierte en una aventura a lo Indiana Jones con golpes de humor a lo Hermanos Marx que funcionan en perfecta simbiosis. Las carcajadas que soltaba con la aparición de los teléfonos móviles (yo sé de qué me hablo, los que lo hayan leído, también) eran memorables. Y el final de la historia nos prepara para la aparición de un personaje nuevo.

Macao es la primera historia a color, y la primera en la que sale Marco Antonio, el hijo de Cleopatra y no sabemos si del Mariscal, o si éste se limitó a pagar el bautizo. En esta historia, nuestra heroína viaja a la por entonces colonia portuguesa en China acompañada de su hijo en busca de unas fotos eróticas que hizo tiempo atrás para evitar un chantaje. Quizás sea la obra gráficamente más asentada de Beltrán, quizás no tan divertida como la anterior, pero que funciona perfectamente.

La Rebelión de las Sombras es la última historia que protagonizó Cleopatra y la última que aparece en este tomo, aunque volviera a aparecer en la posterior serie que protagonizó su hijo. Suaviza un poco el tono y se hace un poco más familiar, repartiendo el protagonismo entre madre e hijo, y quizás no sea tan redonda como las dos anteriores pero sigue siendo una lectura deliciosa.

cleopatra pagina

Cierra el tomo una colección de portadas, ilustraciones y bocetos con las que recrearse un rato más contemplando el trazo de Mique Beltrán y pensar que los labios de sus mujeres me recuerdan a Will Eisner.

Ha sido uno de los grandes (re)descubrimientos del año. Es una lástima que la producción de Mique Beltrán en este medio no sea más extensa, pero hay que aplaudir a Diábolo por la labor de recuperación de un clásico que muchos no conocíamos. Y si tú tampoco lo conoces, o lo conoces pero no tienes este material en tus estanterías, los 29.95€ que cuesta este tomo en tapa dura y tamaño álbum son una inversión de la que no te vas a arrepentir.

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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