Alan Moore y Kevin O'Neill nos llevan a un viaje por los oscuros recovecos del cine en su primer gran proyecto juntos desde League... Cinema Purgatorio 7: Esto es Cinerama

Alan Moore y Kevin O’Neill nos llevan a un viaje por los oscuros recovecos del cine en su primer gran proyecto juntos desde The League of Extraordinary Gentlemen: Esto es Cinerama. El poder de las películas, la gente que hay detrás de ellas y la historia de una mujer obligada a desnudar su alma, desvelan un atractivo rompecabezas que confirma la solidez narrativa de Moore. Este libro incluye los dieciocho capítulos de la serie original.

En los últimos años me he enfrentado a la lectura de cada nueva obra de Alan Moore como un desafío: a ver cuántas referencias soy capaz de encontrar al tiempo que sigo la historia. Se ha convertido en una especie de juego entre el autor y el lector, en el que el primero va soltando pistas y el segundo tiene que intentar coger todas las que pueda. Cuando empecé con el recopilatorio de Cinema Purgatorio de Moore no sabía bien qué iba a encontrarme. Sí, sabía que era una antología de historias de 8 páginas que homenajeaban al Hollywood clásico. Historias independientes pero con un hilo común, una misteriosa protagonista cuya identidad no se desvela hasta el final de la obra. O no.

Cinerama

La serie Cinema Purgatorio se publicó originariamente en 18 números gracias a una campaña de crowdfunding instada por el propio Alan Moore, y en cada número se incluía una de sus historias cortas, hecha en colaboración con su compinche Kevin O’Neill. Este volumen de Panini comprende las 18 historias cortas de este dúo, bajo el subtítulo de Esto es Cinerama (This is Sinerama en inglés, con S, para evitar confusiones con el documental This is Cinerama). Cada una de las historias está dedicada a uno de los grandes tropos del Hollywood clásico, pero poniendo el foco en sus aspectos más turbios. Por ejemplo, la primera historia hace referencia a la caída en desgracia del actor de comedia de cine mudo Roscoe Fatty Arbuckle, tras el incidente con la actriz Virginia Rappe. A continuación Moore y O’Neill homenajean al péplum y sus decorados de cartón piedra, con una historia trágica protagonizada por un sosias de Victor Mature. Antes y después de cada historia, los autores dedican una página a presentarnos al plantel de secundarios recurrentes como la taquillera, la acomodadora coja o el gerente del cine, el señor Flicker.

Los seriales cinematográficos, el rey de los efectos especiales Willis O’Brien, las comedias románticas de Billy Wilder y George Cukor, el drama tras bambalinas de la aparente despreocupación de los Hermanos Marx, la mitificación que hace el cine de acontecimientos triviales como el tiroteo en OK Corral, la sordidez de los estudios de animación, los escándalos sexuales, las películas infantiles hechas para elevar los estándares morales, los crímenes sin resolver como el de la Dalia Negra, el drama de los especialistas para escenas de acción que a menudo acababan trágicamente, el actor travestido Arthur Lucan, el morbo espantoso de las películas de Tod Browning, la caza de brujas de los 10 de Hollywood, el abyecto final de George Reeves (el primer Superman de la televisión), el declive del magnate Howard Hughes… todas estas historias, unidas a la toma de consciencia de la protagonista, a través de cuyos ojos las vivimos, de quién es y dónde está, conforman el Cinema Purgatorio de Moore y O’Neill.

A estas alturas todos sabemos que las obras de Alan Moore (Watchmen, La Cosa del Pantano) requieren un gran esfuerzo por parte del lector. No es una lectura sencilla. De hecho, al leerla de un tirón, al contrario que mes a mes, la sensación de desasosiego iba siendo cada vez mayor en mí, llegando a sentir como propio el purgatorio en el que se encuentra sumida la protagonista. Ningún nombre que deja caer Moore es casual, todos son personajes reales del Hollywood de los años del blanco y negro, y por ello el lector ha de poseer una buena cultura cinematográfica (o Google a mano). Por cierto, teniendo en cuenta que Moore no tiene ordenador (¡ni teléfono móvil!) ni usa internet, toda la información que aquí nos presenta, que no es poca, ha sido sacada o bien de su inhumana memoria, o bien de una buena biblioteca. Nada de esto, por supuesto, habría sido posible sin la complicidad de su compinche Kevin O’Neill (Marshal Law, La Liga de los Caballeros Extraordinarios). El dibujante no es particularmente bueno dibujando caras de personajes reales de la época, y por ello son de agradecer algunos cuadros de texto que el guionista emplea para identificarlos. No obstante, después de tantos años trabajando juntos, O’Neill entiende perfectamente lo que Moore espera de él, y juntos han creado el equipo ideal para una tan compleja y ambiciosa como ésta.

Cinerama

Admito que he tardado en entrar en el juego de Cinema Purgatorio: Esto es Cinerama. Pero cuando me quise dar cuenta estaba completamente inmerso en ese mundo sórdido detrás del oropel de Tinseltown. Cada historieta, cada escena, traía a mi memoria recuerdos del cine clásico, como la primera vez que vi Historias de Filadelfia en un ciclo de cine en la universidad, o recreaciones más modernas de lo que se cocía detrás de las cámaras, como L.A. Confidential, Mulholland Drive o Hollywoodland. Una auténtica declaración de amor al cine y un ejercicio estilístico sin igual.

Ah, y si os cuesta pillar todas las referencias, y tenéis un buen rato libre, podéis consultarlas en esta guía.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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