Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Chucho feucho, de Gregory Panaccione

Chucho feucho, de Gregory Panaccione
Guion
Gregory Panaccione (adaptado de Daniel Pennac)
Dibujo
Gregory Panaccione
Traducción
Alba Pagán
Formato
Rústica con solapas. 19 x 27 cm. 128 páginas. Color
Precio
25€
Editorial
Nuevo Nueve . Febrero 2026
Edición original
Cabot-Caboche (Delcourt)

Entre vosotros, lectores de las tortas de edad respetable, supongo que habrá a quien no le gusten los perretes. Me temo que, por buen trabajo que haga Gregory Panaccione, Chucho feucho no va a ser vuestro cómic. Con la chavalada es bastante más difícil encontrar casos que no adoren a estos peludetes y no es casualidad que sea el público al que va dirigido este tebeo, pero si sois perreros, al final da igual si estáis un poco más creciditos a la hora de disfrutarlo.

Ahora ya, dirigiéndome —supongo— al público correcto, ¿nunca os ha pasado que habéis visto un perro tan abominablemente feo que resulta adorable? Sé que la respuesta es sí por más que parezca contradictorio. Uno de estos es el protagonista de Chucho feucho. Lo que nos trae Panaccione, en cualquier caso, no es una historia original, sino la adaptación a viñetas de la novela juvenil Cabot-Caboche, escrita por Daniel Pennac y publicada allá por 1982. Aunque no llegaría hasta quince años después, habrá a quien le suene, ya que su traducción vino de la mano de Edelvives con el título de Chucho Chungo.

Chucho feucho, de Gregory Panaccione

Es el turno ahora de su versión BD, que llevó a cabo Gregory Panaccione allá en 2021, pero, más vale tarde que nunca, llega ahora de la mano de Nuevo Nueve en castellano. No deja de ser curioso, porque hemos podido leer antes obras posteriores como El Hombre del saco o Alguien con quien hablar, pero tal vez sea signo de que el autor francés ya se ha hecho su hueco en nuestro mercado. Para los que lo descubren por primera vez, Panaccione es uno de esos dibujantes que vienen con los deberes hechos desde el mundo de la animación y que despuntó en el mundo de la viñeta con Un océano de amor, la novela gráfica muda con guion de Wilfred Lupano, que le valió su entrada en la selección oficial del Festival de Angoulême y el premio Fnac de cómic en 2015.

Chucho feucho nos cuenta la historia de nuestro poco agraciado peludete desde el momento de su mismo nacimiento, abandonado en circunstancias rematadamente crueles, con todas sus aventuras y desventuras, hasta el momento en el que comienza nuestro relato: El aprendizaje en el vertedero, el viaje a la ciudad, la perrera, los primeros amos, la playa, la fuga, la vida libre con Hienoso y Jabalí… todo bajo sus ojos, con su visión, anhelos y preocupaciones.

No hay que darle muchas vueltas para caer en la cuenta de que Chucho feucho es un historia que busca concienciar sobre las responsabilidades y sensibilidades que implica adoptar un animal y replantear, en cierto modo, la concepción de amo y perro. Pero, en cualquier caso, es un tebeo que nos hace asomar la sonrisa y la lagrimilla por igual, que hasta en los momentos tristes da calorcito y que, incluso siendo un relato juvenil, procura no caer en maniqueísmos fáciles y ofrecer distintos puntos de vista.

Chucho feucho, de Gregory Panaccione

Tiene incluso sitio para dejarnos pequeñas reflexiones sobre la digestión del pasado y la búsqueda de un lugar en el mundo, a las que se les puede dar más de una vuelta. Sin embargo, y sin querer quitarle mérito a Panaccione, es muy probable que todo esto estuviera en el relato original de Daniel Pennac — que debo confesar no haber leído—. No obstante, hay hallazgos que bastante convencido de que son cosa del dibujante.

Nuestro protagonista tiene un olfato que destaca incluso entre los propios perros y define el mundo en base a este. Una de las cosas más destacables de Chucho feucho es cómo Panaccione traduce esto a imágenes, aprovechando las herramientas únicas del cómic, en una solución que parece tan sencilla que cuesta ver lo genial que es. Los perretes de este tebeo hablan con texto, narran en off, pero también transmiten sensaciones más allá de las palabras y es aquí donde Panaccione brilla, sin darse demasiada importancia pero acertando en clavo.

Chucho feucho, de Gregory Panaccione

Más allá de este tipo de recursos, el dibujante nos ofrece una estética amable, de caricatura gentil y profusa en tonos cálidos. También base narrativa en cuatro tiras sólida y sin alardes que genera una lectura rápida y casi inconsciente, con hueco para pequeños artificios. Aunque lo haga parecer, no es tan fácil lograr el equilibrio entre poner las cosas fáciles y accesibles para cualquier tipo de público y disfrutar de algún pequeño retruécano creativo. Pero para perro viejo, Gregory Panaccione, que ya tiene escuela.

De acuerdo que a los amantes de los animales nos pones un perrete en el centro de la historia y ya nos tienen medio ganados, pero Chucho feucho es un historia tremendamente simpática, pedagógica sin aleccionamientos rancios y que deja por el camino algunas ideas con bastante más chicha de las que presuponemos en una historia juvenil. Pero lo principal, es que, efectivamente, a los chavales les va a encantar.