Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Chu Integral

Chu Integral
Guion
John Layman.
Dibujo
Dan Boultwood.
Color
Dan Boultwood.
Formato
Cartoné, 256 págs, color. 17x26 cm.
Precio
30€.
Editorial
Planeta Cómic. 2023.
Edición original
Chu #1-10 (Image).

Finalizada ya la edición integral en tres tomos de la aclamada Chew, Planeta Cómic publica en el mismo formato Chu Integral, esto es, la serie spin-off escrita también por John Layman aunque dibujada por Dan Boultwood en lugar de Rob Guillory, y centrada en una de las hermanas Chu de las que no habíamos sabido nada en la serie original. Una serie que hasta ahora había permanecido inédita en nuestro país, y que ahora Planeta recupera por fin, aprovechando esta nueva edición de la serie de Image, manteniendo el mismo formato que los tres tomos anteriores. Una serie en la línea de Chew, donde la comida es la protagonista y el mundo está poblado de gente con habilidades especiales relacionadas con los alimentos.


La protagonista de Chu es Saffron Chu, y es una cibopar, es decir, que cuando come lo mismo que está comiendo otra persona es capaz de conectar con el cerebro de esa persona y averiguar todos sus conocimientos, de manera que puede aprender todo tipo de habilidades que tengan los que están comiendo lo mismo. Con una capacidad como esa, Saffron se desvía un poco de su hermano Tony, porque aprovechará precisamente para adquirir infinidad de aptitudes relacionadas con el robo: carterismo, allanamiento de morada, apertura de cajas fuertes… Algo que acabará produciendo un choque frontal con su hermano.

Para los que os lo estéis preguntando, Chu está ambientada cronológicamente al inicio de la pandemia de gripe aviar que acabaría con la vida de una gran parte de la población estadounidense, por lo que otro de los valores añadidos de esta serie es volver a tratar con ciertos personajes sabiendo de sobra lo que va a suceder después en el mundo. Así, seremos testigos de cuando se conocieron Tony y su posteriormente compañero John Colby, o de cómo la carne de pollo empieza a provocar los problemas de salud entre la población, sin que nadie le de la debida importancia a la situación inicialmente.


La serie que solo duraría 10 números está planteada en dos arcos argumentales. El primero, El primer plato, nos presenta la vida delictiva de Saffron que además sale con un ladrón de medio pelo con aires de grandeza, y nos muestra cómo se lleva con el resto de su familia, a muchos de ellos que ya conocemos, pero a otros como a la gemela de Saffron, Sage, no. Este arco es más dinámico porque tiene que presentar muchas cosas: el inicio de la pandemia, cómo llega Tony a convertirse en compañero de Colby, y cómo se acerca la ley a la protagonista de esta serie cuando un plan no salga como se esperaba. Sin embargo, ese arco dará pie a otro en el que dejaremos todo eso atrás para presentarnos otro nuevo golpe de Saffron con su novio Eddie.

Borrachera histórica nos presenta el intento de robo de un «vinetemporus», un vino capaz de trasladar en el tiempo a quien lo tome. Un arco más centrado en las capacidades de Saffron y en el abuelo Ong Chu, un personaje que, visto con el tiempo, puede llegar a hacer pensar que Layman haya llegado a ver la película Torrente, porque el trato de Saffron (aunque sobre todo de su novio Eddie) al viejo Chu tiene muchos puntos en común con la película de Santiago Segura… Este arco está más orientado a la aventura y la acción, aunque da una sensación mayor de desconexión con el universo planteado por Layman.

El estilo de Layman, a pesar de la diferencia de tono entre ambos arcos, se mantiene fiel al original, con tramas muy locas, capacidades extravagantes relacionadas con la comida y diálogos descacharrantes. Pero el dibujo cuenta con un dibujante diferente, y después de ver a Guillory al frente de los 60 números de la primera serie, iba un poco con el miedo a que el cambio de estilo fuera a pesar demasiado en esta serie hermana (nunca mejor dicho). Tengo que decir que iba muy desencaminado porque el trabajo de Dan Boultwood, no solo es fiel al estilo de Guillory, sino que hace que nos olvidemos muy pronto de que estamos ante una serie dibujada por otro autor, y su trabajo es enormemente continuista en todos los sentidos, desde el uso de las viñetas pequeñas para transmitir los recuerdos captados por Tony al comer algo, y ese estilo cercano al cartoon, muy plástico y dinámico.


En definitiva, los 10 números de Chu Integral suponen un regreso a la serie que había acabado cuatro años antes, a la locura, al rizar el rizo con habilidades gastronómicas ingeniosas y a unas interacciones muy divertidas. En honor a la verdad, creo que está un peldaño por debajo de la original, porque son historias más independientes y no hay ese hilo conductor principal que tenía Chew, pero como postre para los que nos quedamos con ganas de más una vez finalizados los tres tomos integrales, resulta un entretenimiento que nos dejará con una sonrisa en los labios, con cada guiño al original o la recuperación de esas fórmulas recurrentes en cuanto a presentación de personajes. Dado el tiempo que ha pasado desde el número 10 no parece probable que la serie vaya a continuar, aunque el final queda suficientemente abierto como para retomarla en el momento que quieran sus autores.

Lo mejor: Mantiene el espíritu original tanto en guion como en aspecto gráfico.

Lo peor: Conociendo a Layman y viendo arcos tan diferentes, deja con la sensación de que tenía planificado hacer bastantes más números de los que aquí se incluyen.