Cuando Frank Miller decidió volver a jornada completa a sus labores de creador de cómics, DC le abrió las puertas de par en par.... El regreso del Caballero Oscuro: El Chico Dorado (Edición Deluxe)

Cuando Frank Miller decidió volver a jornada completa a sus labores de creador de cómics, DC le abrió las puertas de par en par. Se sucedieron muchos nuevos proyectos, a cuál mejor acompañado (Superman Año Uno , DK III , La última cruzada …) y uno de ellos, en la retomada línea DK fue este El regreso del Caballero Oscuro: El chico Dorado  que ahora ECC recupera en su versión Deluxe, con una funda de plástico protectora y muchos extras en forma de portadas alternativas y bocetos del artista Rafael Grampá. Una obra muy cuestionada en su día, precisamente por el trabajo de Miller, pero con ciertos aciertos que analizaremos a continuación.

La historia sucede tres años después de lo visto en El regreso del Caballero Oscuro III: La raza superior , la obra con la que Miller y Azzarello, acompañados de John Romita Jr, retomaban una de las historias más significativas e influyentes dentro de la carrera del autor de Sin City  o 300 . En ella vemos cómo una Lara más calmada asume el manto de Superwoman, junto a la Batwoman Carrie Kelley, y ambas tendrán que hacer frente a la amenaza que suponen Joker Boy y Darkseid, en una sociedad que se despedaza por minutos. El arma secreta para este épico enfrentamiento es Jonathan Kent, el Chico Dorado, que hasta ahora no había salido a la luz, pero que resultará decisivo en dicha contienda.


¿Por dónde empezar a hablar del trabajo de Miller? ¿Es realmente tan malo como se ha dicho? Cuando menos es cuestionable, y hace aguas por muchos sitios. Demasiados, tal vez. El problema más llamativo a una primera lectura es que cuesta mucho adivinar qué pretendía Miller con esta historia. El guionista nos sitúa en una sociedad en la que la reelección de Trump es el símbolo de la inestabilidad social, pero ni siquiera la obra se puede leer como una crítica feroz al Trumpismo o a la sociedad norteamericana del momento, puesto que rápidamente llena las páginas de fuegos de artificio que te hacen apartar la mirada.

Por otro lado, una de las señas de identidad de Miller como es la caracterización de personajes (aunque todos se suelan inclinar hacia el mismo sitio) brilla por su ausencia aquí, tanto en personalidad (todos tienen un poder inconsmesurable) como por los diálogos. Miller recurre a esa seña suya de introducir el pensamiento del protagonista en cajas de texto, y lo hace con frases muy cortas y abundantes en número. Pero claro, aquí va cambiando de protagonista continuamente, y todos hablan exactamente igual. Además, resulta especialmente difícil saber quién es el protagonista de la historia, puesto que el que lleva el peso del título en sus hombros, aparece y desaparece durante largos períodos, a pesar de estar hablando de una obra de 48 páginas.


¿Es que no tiene nada bueno esta obra? Sí, claro que tiene cosas muy destacables, y que hacen completamente justificable la compra de este libro. El artista brasileño Rafael Grampá y la colorista Jordie Bellaire hacen un trabajo inconmensurable. Grampá hace, probablemente, la mejor reinterpretación del trabajo de Miller que hemos podido ver de todas las obras que han venido en esta nueva avalancha de títulos que acompañó al retorno del autor original. Y mira que estamos hablando de autores de la talla de Andy Kubert, John Romita Jr, Eduardo Risso, o el propio Klaus Janson… pero es que Grampá hace suyo el estilo de Miller, y se reconoce sin dificultad… pero mantiene su potencia narrativa, sus encuadres con ángulos que aportan mucha riqueza a la lectura, y una idea preconcebida del color que ejecuta con habilidad Bellaire.

Merece la pena detenerse en el color: Jordie Bellaire dota de personalidad cada momento de la historia, y la paleta elegida tiene mucho peso en el tono de la escena en cuestión. Es algo que, en los propios extras del libro, reconocen que fue planificado por Miller y Grampá, y encontraron en Bellaire a la colorista perfecta para llevar al papel su idea. Pero no solo eso, hay cierta escena en la que Bellaire realiza un homenaje al famoso DKII, eligiendo para una página que está dominada por los negros y las sombras unos colores chillones que hacen contraste con la oscuridad de la escena. Una delicia visual.

Los extras de esta edición, aparte de la propia funda de plástico que complementa con una ilustración el tomo cartoné que contiene, consiste en las portadas alternativas de la obra, y una serie de bocetos y diseños de personajes explicados por el propio Rafael Grampá, y con notas al margen para Miller. Se aprecia así la evolución de algunos personajes hasta su imagen final, y destaca especialmente el trabajo sobre la Batwoman de la serie, con un aspecto que, como el propio Miller reconoce, llega a mejorar al original.


En definitiva, El regreso del Caballero Oscuro: El Chico Dorado (Edición Deluxe)  es una obra que fue azotada con vehemencia en su día por un cuestionable trabajo de guión a cargo de Frank Miller. A pesar de ser críticas más que fundadas, creo que sigue mereciendo la pena, aunque solo sea por los logros de su acabado visual, con una reinterpretación del dibujo original, pero actualizado con pericia por un dibujante y colorista en estado de gracia. Si sois especialmente admiradores de este universo (o ucronía incluso) del Batman de un futuro muy pesimista, es probable que disfrutéis aún más de la obra.

Lo mejor: La interpretación visual que hace Grampá. El color de Bellaire. Los extras.

Lo peor: El guión de Miller tiene muchos defectos, siendo generoso.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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