Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

La cantina de medianoche. Tokyo stories 6

La cantina de medianoche. Tokyo stories 6
Guion
Yaro Abe.
Dibujo
Yaro Abe.
Formato
Rústica con solapas, 296 págs, B/N. 15x21 cm.
Precio
20€.
Editorial
Astiberri. 2023.
Edición original
Shin'ya Shokudō #11-12 (Shogakukan).

Prácticamente un año ha tardado en llegarnos un nuevo tomo de esa serie que hay que leer con el estómago lleno, si no se quiere correr el riesgo de acudir a hacer incursiones al frigorífico cada veinte páginas de lectura. La cantina de medianoche. Tokyo stories 6 nos trae otras 28 noches en esa cantina que solo abre de doce de la noche a siete de la madrugada y en la que los clientes pueden pedir cualquier cosa que les apetezca que el tabernero, amablemente, se lo cocinará en un momento. Astiberri continúa con esta edición en formato kanzenban, que contiene los tankōbon 11 y 12 de la serie de Shogakukan.


El que esté familiarizado con la serie, necesita poca presentación sobre ella: se tratan de historias cortas de unas diez páginas que giran alrededor de un plato de cocina tradicional japonesa principalmente, aunque también se cocinan recetas adaptadas de otras gastronomías como la coreana o la china. Los clientes llegan a la cantina, piden su plato, e iremos descubriendo algunas cosas sobre ellos. En la mayoría de ocasiones son personajes nuevos, pero en otras son personajes recurrentes que, o bien aparecen como secundarios, o directamente vuelven a protagonizar otra historia, mostrando algunos cambios en su vida. De hecho, en este tomo aparecen personajes del tomo anterior, pero también algunos de los primeros tomos.

Una de las cosas que más llaman la atención al lector de esta serie es la amabilidad que rezuma. A pesar de estar ambientada en una cantina que solo abre de madrugada, y cuyos clientes habitualmente pertenecen al mundo de la noche (prostitutas, borrachuzos, mafiosos…), raramente son historias desagradables y a todas se les acaba encontrando un punto de optimismo. Es cierto que algunas tienen un final triste, pero incluso esas suelen contener algún tipo de moraleja que hace que la veamos de un modo diferente, como la de los dos ancianos que se pelean o las muchas historias de desamor que encontramos en ellas.


Y es que el desamor es, probablemente, el tema más recurrente, con historias que abarcan desde antiguos amores que se reencuentran años después, a maridos infieles, o parejas con diferencias de edad que suponen un problema, bien sea real o bien sea por puros prejuicios. Raras veces veremos al tabernero intervenir en ellas, siendo un espectador más de lo que sucede que observa lo que le pasa a sus clientes y se interesa por ellos una vez hay una confianza adquirida entre ellos.

En todo caso, sigue siendo una serie para paladear, poco a poco, para poder saborear ese regusto dulce que dejan sus historias y la calidez con que son tratados hasta los temas más escabrosos. Historias verídicas en las que, una vez más, hay que saber en la sociedad en la que se encuentran ubicadas. La sociedad y la cultura japonesa son MUY diferentes a las occidentales, permitiendo algunas escenas que van a producir verdadera extrañeza en el lector, porque para nosotros resultan situaciones absurdas e inconcebibles: desde el trato a la mujer, en algunas ocasiones un poco machista, hasta historias en las que, con solo hablar los problemas se solucionarían en un minuto.


En definitiva, La cantina de medianoche. Tokyo stories 6 es una serie que espero puntualmente a cada nuevo tomo que es publicado porque supone un rato de lectura que sé que voy a acabar con una sonrisa en los labios… y un agujero en el estómago. Una manera fantástica de conocer más sobre la gastronomía japonesa, y sobre su propia cultura, sus tipos de trabajo, o sus costumbres. El gancho de «la serie que ha sido adaptada por Netflix» ha quedado ya desfasado por su falta de continuidad, pero al menos podemos seguir disfrutando de la edición de Astiberri que sigue recuperando nuevos tomos de una serie que, a día de hoy, ya acumula 26 tankōbon.

Lo mejor: Sigue siendo un absoluto happy place. Un crisol de personajes adorables con problemas, en ocasiones, livianos que despiertan siempre nuestro interés.

Lo peor: El hambre que provoca…