Casi dos años hemos tardado los fans de Simon Hanselmann en tener entre nuestras manos por fin Café Romántica. Creo que fue en octubre de 2023 cuando se anunció por primera vez, y posteriormente ha ido acumulando retrasos por lo compleja de su edición: un recopilatorio de fanzines, portadas, ilustraciones e historias cortas publicadas por su autor entre los años 2008 y 2024. La espera ha merecido la pena puesto que Fulgencio Pimentel ha publicado el tomo con una edición sublime, muy cuidada, y respetando (casi) el formato original en que fue publicado. Y digo casi porque en las 384 páginas que tiene el tomo vamos a encontrar desde historias dibujadas de manera rápida e improvisada, que posteriormente se han publicado con un formato más cuidado, o incluso historias escritas en formato póster para alguna exposición y que aquí se ha recogido dentro del libro, cambiando el sentido para contar con el largo de la doble página. Café Romántica nos permite echar otro vistazo más al apasionante mundo interior de Hanselmann: un mundo peligroso, decadente y que huele a cerrado.

De hecho, para aquellos lectores que se hayan asomado alguna vez a mis reseñas anteriores de sus obras y con esta sientan la curiosidad definitiva para probar con una de ellas, no le recomendaría comenzar por esta. Y es que, por un lado, van a encontrar a encontrar historias cortas, accesibles y muy variadas pero, por el otro, un primer contacto con la obra de Hanselmann a través de estos relatos breves puede ser demasiado impactante. El mundo de Megg, Mogg y Búho tiene un manto de provocación y exorcismo por parte de su autor, y no es algo que a primera vista sea fácilmente reconocible. Es a partir de haber leído varias obras suyas que comienzas a darte cuenta que estas historias llenas de sexo, drogas y decadencia ocultan el propio infierno que encierra en su interior el autor, criado en un ambiente de desapego, una madre heroinómana y la supervivencia como instinto y necesidad.
Curiosamente, el título de esta obra ya tiene un doble sentido, puesto que evoca un halo de romanticismo y pompa, y más con esa imagen de Búho de esmoquin en su portada, que nada tiene que ver con lo que nos vamos a encontrar dentro. Pero es que Café Romántica era el nombre del pub donde tantas horas pasó el autor junto a su compañero y amigo Grant Ionatán (HTML Flowers) como vía de escape tras horas de trabajo. Era el típico bar que abría hasta altas horas de la madrugada y donde se podía encontrar a gente de todo tipo, especialmente con afinidad por el alcohol y las drogas. Un homenaje a su propia vida y un guiño más a la obra de Hanselmann como un reflejo de su propia vida y una manera de sacar fuera sus propios demonios.

Las historias aquí recogidas son, en su mayoría, historias plasmadas casi como un pensamiento pasajero que se viene a la mente y se pasa a la página sin procesar. Están los elementos comunes en todas las historias de este universo: sexo, autodestrucción, y abuso de drogas. Pero también esos intereses populares del autor, como las series de TV y concretamente las tele comedias tipo Los Simpson o Cómo conocí a vuestra madre. Me han fascinado particularmente la historia de El misterio de los Jones Boys, por su subcapa de rechazo y bullying escolar, o la psicodélica XMP-165 + Halo Chamber por reflejar mejor el tipo de historia con la que el autor nos enamoró a muchos, con mucha más profundidad del aparente chiste de «caca, culo, pedo, pis» que se puede ver en una mirada rápida superficial. Igualmente interesante me parece Drone o Peli hipnótica de sobremesa, que ya habían sido recogidas previamente en otras ediciones de títulos anteriores.
El dibujo que vamos a encontrar en este recopilatorio va a ser muy irregular, por motivos comprensibles. Al ser un conjunto de historias aparecidas en diferentes medios (sobre todo fanzines) encontraremos desde dibujo más detallado y a color, a tintas sin base previa de lápiz que dan la sensación de haberse hecho de manera descuidada. También hay ilustraciones con mucho nivel de detalle, que da una idea de las capacidades de Hanselmann. Particularmente me gusta mucho una de las características del autor a nivel narrativo, que es el manejo del tiempo para incomodar al lector. Hay muchas escenas en las que la acción transcurre casi a mitad de velocidad, con transiciones muy lentas que obligan a detenerte en un momento en el que alguno de los protagonistas ha hecho algo desagradable. Ese manejo del ritmo para potenciar la incomodidad o la provocación me parece sublime.
Además, la edición respeta el tipo de impresión de cada fanzine, convirtiendo el lomo del tomo en un arcoiris de colores, al estar impresas las historias en tintas de muy diversos colores, algunas de ellas con tonos estridentes.

En definitiva, Café Romántica es otra oportunidad para conocer mejor a un autor fascinante, que utiliza el cómic como un método para cicatrizar sus muchas heridas. Probablemente sean cómics que provoquen rechazo en un tipo concreto de lectores, por su tendencia a contar historias de gente que no hace sino buscar la autodestrucción, pudiendo llegar a confundirse como un alegato a favor de las drogas, pero nada más lejos de la realidad. La obra de Simon Hanselmann va mucho más allá de eso, cuenta su propio universo y evoluciona hacia un intento de salir de ese pozo que nos muestra en sus cómics. Hay mucho más de lo que aparenta en cada una de las historias. Café Romántica es un grito de ayuda, una patada en el suelo y una llamada de atención. Todo, bañado con una narrativa interesante y un dibujo que hace transpirar ese olor a suciedad y botellas de alcohol vacías que frecuentan sus páginas…
Lo mejor: Poder conocer más de Hanselmann, uno de los autores underground más interesantes. La edición de Fulgencio Pimentel, exquisita.
Lo peor: Como he dicho, creo que es conveniente haber leído previamente algo más del autor para tener una visión más global.


