Comentábamos al reseñar el primer tomo, que Briar fue prevista inicialmente como una miniserie de cuatro números. Visto que la serie había tenido un éxito notable, Christopher Cantwell decidió girar al final y seguir contando historias de aquella princesa dormida que se salvó a sí misma y el peculiar grupo de inadaptados con el que se juntó a su regreso. El resultado es Briar 2: La búsqueda de los malditos, que, según parece, será ahora el segundo acto de una trilogía cuyo desenlace acaba de terminar de publicarse en USA.
Esta nueva deriva más allá de los cuatro números iniciales provocó el abandono del asturiano Germán García, no demasiado amigo de proyectos largos, y, aunque es una pena perder un artistazo de este calibre, su sustituto, Alex Lins, aguanta bien el tipo. Lins es un dibujante de aterrizaje relativamente tardío en el mundo de las viñetas, pero con un bagaje previo que se hace evidente en el resultado. Pese que este autor de origen brasileño lleva poco más de 5 años profesionalmente en el mundo de los cómics, se acerca a la cincuentena, con lo que no estamos hablando de ningún chaval. Le precede una larga carrera en diseño e ilustración, que alternaba con pequeñas autopublicaciones por hobby hasta que finalmente dio el salto al mercado del cómic USA.
Así, en estos pocos años hemos oído ver su trabajo en títulos como Monarch, Namor, Hellcat o ¡Plastic Man nunca más!, estas dos últimas con Cantwell, con lo que no es de extrañar que, vistos los resultados, el guionista pensara en él para cubrir el hueco dejado por Germán García. En todos estos títulos anteriores, Lins hace un trabajo impresionante y cualquier que los haya leído sabe que no hay que perderlo de vista, pero tal vez le falta aún un gran título, ya que hasta ahora parece rondar por lo que podríamos denominar series de nicho.
Briar 2: La búsqueda de los malditos no es una excepción, ya que aunque ha tenido cierto tirón en los USA, siempre dentro de lo que significa ser una serie independiente de Boom! y, sin los datos en la mano, me atrevería a aventurarme a un resultado muy similar en España —en la proporción que le corresponde—. Tanto Cantwell como Lins son dos autores que aseguran calidad, pero que serían difíciles de encajar entre los fan favorites.
En cualquier caso, presentado el nuevo tándem, recogemos Briar 2 donde lo dejamos en el tomo anterior. Briar ha conseguido salir adelante en este peculiar y apocalíptico mundo de cuento de hadas y reunir un grupo con lo que podrían ser los restos de descarte del fondo del barril de las campañas épicas. Juntos tratan de enrolarse en diversas gestas con resultados más bien accidentados. Veníamos de un final esperanzador y resiliente y aquí la historia comienza con un tono casi hasta jocoso, ante la torpeza de este grupo completamente superado a la hora de ajustarse a los cánones de lo que se supone que deben ser unos aventureros.
Pero esto es el mundo de Briar y durará poco. Hasta en los momentos que debería respirarse un ambiente más liviano, la sombra de la tragedia se puede masticar. Casi es como si este mundo oscuro y deprimente no mereciera héroes mejores que estos. Así que el mundo y la amenaza de la bruja Grendrid les volverá a pasar por encima y Briar 2: La búsqueda de los malditos es una sucesión de desventuras que se ciernen sobre este puñado de inadaptados. Y si apenas tarda unas páginas en empezar derribar toda esperanza, terminará por derruirlo del todo cuando contradigan esa vieja máxima de las campañas de rol: «No dividas al grupo». Si pese a todo, este hatajo de desarraigados se tenían los unos a los otros, la última losa caerá cuando se tengan que separar.
Con este clima de desaliento discurre Briar 2: La búsqueda de los malditos, mientras ahonda en el fantasma de la maldición de nuestra protagonista y coquetea con los terribles motivos por los que fue dormida. Pero incluso en lo más bajo, cuando creamos desaparecido cualquier atisbo de salvación, recordaremos que clase de persona se nos mostró en el primer tomo que era esta princesa. Ni en el más profundo de los fangos dejará de pelear.
Se diría que no hay manera de no echar de menos a un talento como Germán García, pero debo admitir que, con el cambio de tono de la serie, más sucio y adverso, la tinta pesada y orgánica de Alex Lins encaja mucho mejor que la perfección minimalista de García. Lins desarrolla un acabado mucho más áspero y visceral, de caricatura cercana a lo grotesco y una atmósfera más pesada. No se trata de un estilo exento de virtuosismo, pero al contrario de la mágica síntesis de Germán García, hay que buscarlo bajo la mancha, la intensa pincelada y profusa la textura.
No sabemos aún cómo terminará la historia de Briar cuando Planeta Cómic nos traiga ese tercer tomo que aún está por recopilarse en los USA y que pondrá fin a la saga, pero sí que repetirán Cantwell y Lins. Si la esperanza que parece asomar al final de cada libro prevalece o es nuevamente aplastada por la tragedia, dependerá de ellos dos, de un puñado de inadaptados aspirantes a héroes y la determinación de la princesa, que ya se salvó una vez a sí misma.





