Bobo, el desopilante preso creado por Paul Deliège, cuyos intentos de evadirse prácticamente nunca alcanzan los resultados esperados, es uno de los pilares del... Bobo. El Rey de la Evasión

Bobo, el desopilante preso creado por Paul Deliège, cuyos intentos de evadirse prácticamente nunca alcanzan los resultados esperados, es uno de los pilares del venerable semanario Spirou. En el penal de Indepoket, la vida carcelaria nada tiene de sombría, porque con las aventuras y desventuras de Bobo y compañía… ¡las risas y la evasión (nunca mejor dicho) siempre están garantizadas!

Tebeos de la infancia que nunca se olvidan. Puede que queden escondidos en el rincón más oscuro de la cajonera de la memoria, pero basta una reedición para que mil recuerdos salgan a la luz una vez más. En mi caso, ahora dudo de si fue gracias a la Revista Fuera Borda o a la Revista Guai! que leí en mi niñez, pero sí recuerdo que el personaje de Bobo se me quedó grabado en la memoria como ese primo bastardo feo de Astérix o Lucky Luke. Porque, reconozcámoslo, Bobo nunca alcanzó las cotas de popularidad que tuvieron los irreductibles galos o ese pistolero más rápido que su propia sombra, pero compartía páginas con ellos, y eso ya le hace digno de pertenecer al olimpo de los cómics francobelgas publicados en nuestro país. En aquellas revistas dirigidas al lector infantil y juvenil descubrí a Comanche, al teniente Blueberry, e historias humorísticas como Tinieblo Lalosa, Lalo Laley, los Casacas Azules o este Bobo, el eterno aspirante a fugado de la prisión de Indepoket (de niño no pillaba el chiste). Dolmen Editorial está ganándose el cielo con su Línea Fuera Borda de cómic francobelga clásico.

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Las aventuras de Bobo vieron la luz por primera vez en 1961, en forma de encartes recortables y montables del legendario semanario Spirou. Pronto, ese presidiario feo e inmoral se ganó el corazón de los jóvenes lectores haciéndoles reír con el mismo tesón con el que intentaba fugarse de la cárcel (para quienes disfruten comparando fechas, la película La Gran Evasión es de 1963). La gracia de la historia consistía en que a Bobo se le ocurrían mil y una formas de fugarse, a veces solo y en ocasiones con la ayuda de su socio Julito «el Pinreles», que inevitablemente acababan mal. Y cuando digo mal no me refiero a que el plan de fuga fallase, sino que la mayoría de las veces Bobo acababa además con unos cuantos chichones de regalo. Entre los personajes secundarios estaban Joe el Candoroso (otro presidiario dispuesto a lo que fuera para evadirse en lugar de Bobo), el guardia Tocho, siempre en compañía de su piedra, el Alcaide de la prisión, el cocinero, el anteriormente mencionado Julito… Todos estos personajes conformaron un microverso en el interior de los muros de la prisión Indepoket, donde presos y guardias convivían en aparente e increíble armonía. En ningún momento se menciona por qué están estos hombres en la cárcel, pero en una historia se dice que a Bobo le han condenado a 20 años de prisión, por lo que asumimos que no sería en absoluto un delito menor. ¿Reos por delitos de sangre protagonizando tebeos infantiles en los años sesenta? ¿Por qué no? En aquellos tiempos los padres tenían cosas mejores que hacer en vez de preocuparse por lo que leían los niños.

En este volumen se alternan las historias a una página con otras más largas, como la del viaje a la luna o la excursión al campo de Bobo y Tocho, que se iban serializando en función de la disponibilidad de páginas de la revista. Pese a abordar todas las historias la misma temática y seguir una estructura similar (Bobo intenta fugarse y no lo consigue), no se hace repetitivo en absoluto, pues cada historieta transcurre por senderos completamente diferentes, salvo las que recurren al running gag, como las del preso místico Katmandú. No deja de llamarnos la atención la amabilidad con la que se aborda el tema de las cárceles, que en estas páginas retratan a los presidiarios como si de díscolos estudiantes de instituto se trataran. Bobo cava sus hoyos en el patio ante la impasible mirada de los vigilantes, se le permite salir de excursión al campo acompañado de un solo guardia, es elegido para viajar a la luna… Pese a sus continuos intentos de fuga, es el preso más carismático y que mejor cae de todo el presidio, y esa simpatía se transmite a los lectores. No obstante dicha simpatía, en ningún momento deseamos que cumpla su sueño, sino que nos sorprendemos alegrándonos de que sus planes fracasen una vez tras otra. En el fondo, todos somos un poco como Bobo.

Su creador, el belga Paul Deliége, creó otros muchos personajes a lo largo de su dilatada carrera profesional, aunque ninguno alcanzó el nivel de éxito que tuvo Bobo. Desde luego, no estamos diciendo que Bobo pudiera codearse con superventas como Astérix o Spirou, pero sin duda gozó de una envidiable popularidad desde su primera aparición en 1961 hasta su última aventura en 1996. Con ese estilo tan caricaturesco e inconfundible tan característico de la revista Spirou, Deliège ilustró las aventuras de Bobo durante más de 30 años, dotando al ambiente carcelario de grandes dosis de optimismo, buen humor y simpatía. Sus historias atemporales, aun sin alcanzar las cotas de excelencia de sus más exitosos coetáneos, nos hacen disfrutar y reír a carcajadas. Pero no cometáis el error de pensar que es un tebeo que apela únicamente a la nostalgia de los que lo leímos siendo niños, puesto que es una lectura perfectamente válida para la chavalería actual. Bobo ha envejecido estupendamente bien en estos… ¡madre mía, ¿60 años?!

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Este volumen de las aventuras de Bobo, titulado El Rey de la Evasión, sólo es el primero de los varios que prepara la línea Fuera Borda de Dolmen Editorial, plagados de extras tales como páginas promocionales, anuncios originales (no habría estado de más traducir los textos de estas páginas) y un extenso artículo obra de Carlos de Gregorio y Alfons Moliné sobre el personaje y su creador. Recordemos que la editorial Dupuis ha recopilado 16 álbumes protagonizados por este personaje, por lo que podemos aventurar que nos esperan varios tomos más en esta colección. Y que no falten.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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