En 2009, el premio al mejor autor en el XV Salón del Manga de Barcelona fue para Naoki Urasawa. Desde entonces, esta categoría ha...

En 2009, el premio al mejor autor en el XV Salón del Manga de Barcelona fue para Naoki Urasawa. Desde entonces, esta categoría ha estado fallando sistemáticamente. Han sido premiados gente como Eiichiro Oda (One Piece), Akira Toriyama (Dragon Ball), Hiro Mashima (Fairy Tail) o Takeshi Obata (Death Note, Bakuman)… y ninguno de ellos merece el premio. Quizás habría que renombrar ese premio a «Mejor autor de manga que no haya sido premiado anteriormente» o «Mejor autor de manga que no sea Naoki Urasawa, que siendo justos habría que dárselo todos los años».

¿Exagerado?

Quizás. No para mí, desde luego. Reconozco que no he leído las obras tempranas de este autor, que Yawara o Pineapple Army me suenan sólo de nombre. Yo me subí al carro de Urasawa con Monster, y desde entonces no me pierdo una. El único «pero» que se le puede hacer es que suele firmar obras muy extensas, con una cantidad enorme de personajes y tramas, y que seguir regularmente (todo lo regular que puede ser una serie de la que salen dos o tres tomos al año) una colección firmada por él requiere un esfuerzo notable de memoria. Y todas sus obras desde entonces me han resultado fascinantes. Absorbentes. Imprescindibles.

Así que aprovechando que acaba de salir tomo nuevo de Billy Bat, vamos a echar la vista atrás.

billy bat 15

Billy Bat empezó hace cuatro años contándonos la historia de Kevin Yamagata, un autor de cómics japonés-americano que ha creado en los años 40 una obra detectivesca protagonizada por Billy Bat, un murciélago antropomórfico. Pero en un momento dado se da cuenta de que puede haber copiado inconscientemente la imagen de un manga visto durante su infancia en Japón en un extraño caso de criptomnesia. Viaja allí para buscar al autor original y pronto se verá envuelto en una trama de conspiraciones, asesinatos y profecías.

Y poco a poco la trama se empieza a complicar. Yamagata tiene visiones del Murciélago… que le habla directamente a él. Y la ventana temporal, al igual que ocurrió en 20th Century Boys, se empieza a ampliar. Pero así como en 20CB la historia daba saltos de pocos años hacia el futuro, aquí retrocedemos hasta los orígenes del Cristianismo, pasamos por el S.XVI, principios del S.XX e iremos avanzando hacia la actualidad. Y se empieza a hablar de unos misteriosos pergaminos que… ¿permiten viajar en el tiempo? Y vemos que no hay un Murciélago sino dos, uno malo y uno… ¿bueno? ¿nos están contando, acaso, la lucha eterna entre el bien y el mal? Y personajes históricos que han sido influidos por alguno de ellos. Judas Iscariote, San Francisco Javier, Hitler, Einstein, Lee Harvey Oswald… Y conspiraciones. El aterrizaje en la Luna, el asesinato de Kennedy, qué hay en Disneyland…

Porque llega un momento en el que se presenta otro personaje. Chuck Culkin, un sosias de Walt Disney. Del Walt Disney empresario, que ha montado un imperio alrededor de su versión de Billy Bat, mucho más dulcificada que la de Yamagata. O al menos, la versión del auténtico Chuck Culkin, que podría ser un Ub Iwerks cualquiera, cocreador de Mickey Mouse olvidado por el tiempo.

Y lo que ha empezado siendo un thriller ha alcanzado dimensiones enormes, y tiene una red de tramas tal que no podemos esperar a que termine de una vez para poder leerla del tirón y poder apreciar la historia como realmente se merece. Porque no nos engañemos, es imposible recordar todos los datos de algo que leímos hace cuatro años.

En Japón hay publicados, por el momento, 17 tomos, dos más que en España. Y ahora mismo la serie está de parón, pero ya han anunciado que en 2016 volverá para emprender su arco argumental final. Igual tenemos suerte y hacia finales de verano podemos hacer esa lectura maratoniana.

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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