Hace tan solo cinco años, la mayoría de nosotros habría dicho “¿Daniel Warren Quién?”. Tal vez los más avezados hubieran sabido de aquel tipo... Bill Rayos Beta, de Daniel Warren Johnson

Hace tan solo cinco años, la mayoría de nosotros habría dicho “¿Daniel Warren Quién?”. Tal vez los más avezados hubieran sabido de aquel tipo que había hecho ese webcomic titulado Space Mullet y aquello otro de The Ghost Fleet, pero seguro que a casi nadie le habría sonado su nombre. Hoy estamos ante uno de los autores con más relumbrón del panorama USA, tanto que casi parece que ese “estrella” de Bill Rayos Beta. Estrella Argéntea podría tranquilamente referirse a su autor.

Bill Rayos Beta. Estrella Argéntea, de Daniel Warren Johnson

Después de triunfar con Extremity y Murder Falcon y decidir probar suerte en la majors con Wonder Woman: Tierra Muerta, es el turno de Marvel y para ello se ha decidido Bill Rayos Beta, el personaje creado por el inconmensurable Walter Simonson durante su célebre etapa en Thor y la verdad que, siendo estilos tan distintos, resulta sorprendente ver cómo Daniel Warren Johnson recoge la llama del maestro de Knoxville con una energía igualmente arrolladora.

Daniel Warren Johnson comienza Bill Rayos Beta. Estrella Argéntea tomando el testigo de su amigo Donny Cates en una doble vertiente. Primero porque nos encontramos a un Bill que ha perdido su martillo Stormbreaker destruido a manos de Thor al principio de la etapa de Cates. Segundo porque arrancamos este tomo con una batalla marca de la casa Daniel Warren Johnson con una versión de Fin Fang Foom poseída por los simbiontes de Knull. El problema con el que arranca la serie es que, más allá de la pérdida de poder, Bill habrá perdido su capacidad para recuperar su forma humanoide y con ella, toda esperanza de tener una vida con visos de normalidad. En pos de ponerle remedio emprenderá un viaje acompañado por Pip el Troll, Skurge y su nave Skuttlebutt, que los llevará al mismísimo infierno, o al menos a su versión en la mitología nórdica, a la búsqueda de la espada de Surtur.

Bill Rayos Beta. Estrella Argéntea, de Daniel Warren Johnson

Lo primero que notamos es que en Bill Rayos Beta. Estrella Argéntea, Daniel Warren Johnson está como un niño con juguetes nuevos y se le permite jugar con ellos como le da la gana. Bill Rayos Beta combina la parte de ciencia ficción, con grandes naves espaciales, alienígenas y locuras cósmicas con la parte de épica fantástica que le proporciona la mitología nórdica marveliana. El resultado es un patio de recreo infinito donde puede dar rienda suelta a sus diseños más grandiosos y extravagantes para dejarnos la mandíbula en el suelo con los escenarios y aventuras que veremos aquí.

No hay mucho que añadir para quien ya conozca a Daniel Warren Johnson. Lo que tenemos es un tebeo que está durante el 80% de su extensión con el volumen al 11. Diversión a lo bestia, perspectivas salidas de madre, líneas cinéticas, anatomías locas, escenarios más grandes que la vida, mucha cerveza y todo lo necesario para que el heavy metal suene y, si para ello es necesario usar demonios piratas de lava con lanzamisiles, pues usamos demonios piratas de lava con lanzamisiles.

Bill Rayos Beta. Estrella Argéntea, de Daniel Warren Johnson

Probablemente nadie es capaz de igualar en este tipo de locuras a Daniel Warren Johnson, pero hay otra faceta que podemos ver en casi todos sus cómics y que guarda para el otro 20% del tebeo. Y es que entre tanta batalla loca, se toma su tiempo para ahondar en el personaje de Bill, reflexiona sobre lo que otros autores han hecho con él antes y para cuando acaba tenemos un Bill mejor, con una mayor profundidad y credibilidad, fiel a sí mismo, pero distinto, y abriendo un nuevo interés en los lectores por saber más de este personaje, que fuera de las manos de su creador no había tenido demasiados buenos momentos.

Hasta la fecha aún no se cuenta ni un solo pinchazo en la carrera de Daniel Warren Johnson. Cada tebeo nuevo se convierte en uno de los más disfrutones del año y Bill Rayos Beta. Estrella Argéntea no es una excepción. Aventura al 11, épica descomunal, un chorrito de locura sin olvidar esas gotitas de emoción que tan bien nos saben tocar la fibra sensible, la fórmula Daniel Warren Johnson que está muy lejos de agotarse.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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