Tras saltarse un mes debido a retrasos cuyas causas desconocemos, vuelve a las librerías la Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer. Lo hace con una sexta entrega que es pura dinamita. En poco más de ciento cincuenta páginas se dan cita un puñado de autores que demuestran por qué fueron parte de la punta de lanza del sello adulto de DC Cómics auspiciado por Karen Berger.

El volumen comienza, irónicamente, con una conclusión. Finaliza “La máquina del miedo”, la saga más larga de la etapa de Jamie Delano. Este enmarañado arco argumental, cargado de crítica política y sátira social, nos deja al protagonista de la serie en una situación de vulnerabilidad inusitada para él. El bueno de John acabará sumamente confuso. Aquí el guionista, de manera totalmente involuntaria, consigue que el lector empatice con el desgreñado mago debido a que un atisbo de esa mencionada confusión traspasa las páginas, puesto que el desenlace acaba ofreciendo más preguntas que respuestas.
A continuación, tenemos dos números completamente antagónicos en los que Delano une fuerzas con el dibujante Ron Tiner, cuyo estilo, más sucio y oscuro, es muy afín a la identidad de la serie. Primero llegará “Todo un personaje”, veinticuatro páginas de puro goce en las que John y su colega Jerry se pasan una lisérgica noche de fiesta, donde realidad y metaficción se dan la mano en una ebria travesía llena de cameos de lo más curiosos. Ideal para destensar un poco el ambiente. El guionista muestra su lado más juguetón en una historia que bebe fuertemente de la literatura de Terry Prachett.
Después llegará “El hombre de familia”. Un viraje en cuanto al tono de 180 grados que dejará con el culo torcido a más de uno. En este relato, con ecos de terror victoriano, Constantine deberá enfrentarse a un mundano asesino en serie. Hasta aquí, nada demasiado fuera de lugar, restando el hecho de que el psicópata es una persona normal: ni es un demonio, ni un monstruo, ni está poseído. Lo importante aquí son las implicaciones emocionales para el deslenguado inglés por culpa de sus decisiones o el nefasto destino que le espera a casi todo el mundo que se cruza en su camino.

A raíz de esto último, siempre hemos visto que John es egoísta, algo narcisista y que suele anteponer su seguridad sobre la de los demás. Ahora bien, los actos que muestran las viñetas ilustradas por Tiner te dan un buen golpe en las tripas por su crudeza. Que, como consecuencia de esto, este desgraciado no acabe todavía peor de la cabeza de lo que está me lleva a pensar que también es un poco sociópata.
La pena es que Delano se tomé un descanso justo tras esta historia. Me habría resultado muy interesante ver cómo alguien trata de afrontar su día a día después de lo vivido. Aunque claro, si salió casi indemne de lo que pasó en Newcastle…
Guionistas invitados de lujo en Hellblazer
El primer “telonero” de la jornada es Grant Morrison. El mítico guionista se encontraba en un momento dulce de su carrera en el momento de publicarse estos números. El escocés triunfaba con Animal Man y Doom Patrol y saboreaba el máximo éxito de ventas de Arkham Asylum. A su lado, estuvo David Lloyd, el legendario dibujante de V de Vendetta o The Horrorist, miniserie de Hellblazer que pudimos leer en el cuarto volumen de esta colección.
Otro detalle a tener en cuenta es que cuando se publicaron los números 25 y 26 de Hellblazer, el sello Vértigo todavía no había debutado como tal. Sin embargo, en la portada había una advertencia sobre la edad recomendada de lectura. Circunstancia que fue aprovechada por Morrison para soltar toda su ira contenida sobre el mandato dictatorial de Margaret Thatcher.

Se nota, y mucho, que el creador de Los Invisibles le tenía ganas al asunto porque, usando como excusa un ritual pagano que acaba un poco mal, mete en la historia todas sus inquietudes y preocupaciones sazonadas con las “sustancias” que le acompañaban en sus habituales viajes. Histeria colectiva, ondas de radio maléficas o el habitual pánico nuclear de los coletazos finales de la Guerra Fría nos tendrán pegados al tomo de manera extraña y cautivadora. Hoy día, dudo mucho que estos cómics hubieran visto la luz.
Finalizamos la reseña con “Abrázame”, con guion del caído en desgracia Neil Gaiman y dibujos de Dave McKean (equipo creativo de lo más prolífico durante los siguientes lustros). Nuevamente, la serie sufrirá un golpe de timón para contar una historia mucho más «amable» y humana que deja huella. El creador de The Sandman nos invita a reflexionar sobre la vida, los privilegios de unos pocos o la soledad.
En resumidas cuentas, cada día me encuentro más enamorado de esta serie. Encima, la laureada etapa de Garth Ennis está a la vuelta de la esquina. Seguiremos informando.


