Madre mía, os aseguro que no sé como he podido estar tantos años sin acercarme a Hellblazer, y por ende a John Constantine. La cabecera más longeva del sello Vértigo para lectores adultos de DC Comics se ha convertido por mérito propio (lástima del aumento de precio para este mes de enero) en una de mis lecturas de cabecera cada mes. Es hacerme con una nueva entrega y la pongo en lo más alto de la pila de tebeos pendientes de devorar.

Esta fascinación, bien merecida en mi opinión, se justifica con historias como la que abre este cuarto volumen: “La horrorista”, de Jamie Delano y David Lloyd. Mirando los datos de edición, descubro que esta miniserie de dos números fue publicada originalmente a mediados de la década de los noventa. Ya se habían cumplido unos cuantos años desde que Delano terminase su etapa en Hellblazer. De hecho, si no me fallan las cuentas, también había finalizado la de Garth Ennis. Era entonces Paul Jenkins el guionista oficial de la colección.
En “La horrorista”, el escritor nos plantea una historia totalmente diferente a todo lo que hemos podido leer sobre el deslenguado inglés hasta la fecha. De corte crudo, realista, casi intimista, Delano se dispuso a ofrecer a los lectores una radiografía sobre lo que significa el verdadero horror, el dolor que podemos llegar a sentir todos. Para ello, se sirve de prescindir de elementos sobrenaturales. En esta ocasión, John no podrá salir airoso haciendo gala de su interminable catálogo de pullas o usando su magia.

La premisa es sencilla. Nuestro protagonista debe seguir la pista de Angel, una misteriosa mujer que a su paso va abriendo la caja de Pandora de los traumas internos de todos aquellos con los que se cruza. Una desolación emocional que se alimenta de dolor, causado y acumulado debido a los actos del hombre. Crímenes, violencia, guerra, maltratos físicos y psicológicos… Todos estos elementos crean un caldo de cultivo que corre por las venas de esta fémina que nos dará una buena patada en la patata.
Como decía, John deberá enfrentarse al dolor puro, al sufrimiento humano. Ese que se pega al pecho, que no te deja respirar, que puede llegar a crecer dentro de nosotros con la misma fuerza de un cáncer y que nos devora poco a poco de manera metódica e inexorable. Ante esto, poco se puede hacer. “La horrorista” es una historia que acecha y da caza al lector sin ofrecer ninguna tregua. Leyéndola, uno no sabe por dónde va a salir o cuál será el siguiente horror que se nos mostrará.
La forma en la que Delano expone los hechos, los ejemplos concretos o la materia que alimenta a la horrorista nos atrapa con una garras invisibles que nos impiden dejar de leer. Aquí no vale hacer lo de cambiar de canal cuando el telediario da una noticia desagradable, no. En esta ocasión no podemos parar de mirar. Absortos, conmovidos, devastados por la metódica tesis relativa al sufrimiento que se cita en estas páginas.

También es todo un acierto la forma en que estos hechos calan a John. Aquí no hay un enemigo tangible al que batir. En esta ocasión tampoco podrá echar a un semejante a los leones para salvarse. Qué va. En “La horrorista”, Delano pone a Constantine al mismo nivel que los simples humanos. Él y solo él tendrá que enfrentarse a esta situación, sin ayuda externa, sin trucos ni atajos. Solo su determinación y fuerza de voluntad para no sucumbir a la desolación. Como una bofetada a mano abierta, este descenso a los infiernos (figurados, en esta ocasión) calará profundamente en todos nosotros. “La horrorista” es un relato que roza, cuando no sobrepasa, lo incomodo, que te lanza preguntas a los que no siempre encontraremos respuestas. En el fondo, la historia no inventa nada porque siempre se ha dicho que la realidad supera a la ficción. Lo que no es tan habitual es que dicha realidad te cale tan hondo.
Para rematar, “La horrorista” cuenta con el dibujo de David Lloyd (V de Vendetta). Un lujo de artista cuyo estilo es simplemente perfecto para el texto escrito por Jamie Delano. Su trazo frío, realista y detallado le va a las mil maravillas al tono de la historia. Su capacidad para mostrar emociones con apenas un par de trazos es fundamental para que comprendamos el estado anímico de los personajes que se van cruzando en este devastador viaje.

Este cuarto volumen de la Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer también incluye los dos primeros números de “La máquina del miedo”. En ellos, John deberá alejarse de la gran ciudad, ya que es considerado el enemigo público número uno. De interesante comienzo, es curioso ver a un urbanita como el rubiales fuera de su zona de confort. Habrá que ver por donde van los tiros, pero el hecho de que se haya unido a una especie de comuna hippie para salir al paso solo puede acabar en tragedia. Expectante estoy por ver como sigue.
En definitiva, pocos tebeos hay ahora mismo que me resulten más estimulantes que este.
La edición de Panini incluye un prólogo y varias páginas de bocetos a modo de extra.


