Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 10: Vidas extraordinarias

Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 10: Vidas extraordinarias
Guion
Garth Ennis
Dibujo
Will Simpson, Mike Hoffman, Steve Dillon, Sean Phillips
Tinta
Stan Woch, Steve Dillon, Will Simpson,
Color
Tom Ziuko,
Traducción
Guillermo Ruiz
Formato
Rústica con solapas, a color, 160 páginas
Precio
16 €
Editorial
Panini Cómics. Abril 2026
Edición original
Hellblazer números 47 a 51

“Hábitos peligrosos” fue el arco con el que Garth Ennis llegó a Hellblazer por todo lo alto. Una clara declaración de intenciones que demostró el potencial del escritor norirlandés en la serie que había hecho despegar Jamie Delano. Dicho arco marcó un antes y un después, quedando para la posteridad como una de las historias más importantes de la era Prevértigo.

Pues bien, los cinco capítulos que forman parte de “Vidas extraordinarias”, el décimo volumen de la Biblioteca Vértigo Hellblazer, suponen de manera directa la consolidación del guionista en la serie. Por un lado, aunque el protagonista es el mismo, el creador de The Boys se desmarca por completo de su predecesor, prescindiendo casi por completo de alegorías, sátiras o críticas políticas. Por otro lado, la construcción que hace de John Constantine es el caldo de cultivo para otros personajes que crearía en años y décadas posteriores como Jesse Custer, Tommy Monaghan o Jimmy Butcher.

Dicho esto, ya podéis imaginar por dónde van a ir los tiros con el bueno de John. De golpe y porrazo, el carisma del desaliñado mago inglés se dispara al cien (farmea aura a tope que dirían los chavales de hoy). También gana presencia el humor de brocha gorda, los tacos, la escatología y, especialmente, la camaradería. Este elemento es la gran constante en toda la trayectoría del bueno de Garth, las amistades más grandes que la vida, los lazos familiares que se forjan entre personas que no comparten sangre y la lealtad por encima de todo.

Eso sí, como estamos hablando de Constantine, la lealtad para con su persona o, simplemente, cruzarse en su camino suele salir caro. No debemos olvidar que su egoísmo (en ocasiones inconsciente e involuntario) y exacerbante cinismo muchas veces repelen más que atraen a los demás. No obstante, me gusta pensar que Constantine es como ese amigo que tenemos todos que, objetivamente hablando, es un absoluto gilipollas, pero claro, es nuestro gilipollas y debemos quererlo como tal.

Bueno, creo que ya es momento de empezar a hablar de lo que nos ofrece esta entrega. Si “Hábitos peligrosos” fue un arco uniforme y compacto, en “Vidas extraordinarias” lo que nos vamos a encontrar son pequeñas historias de un capítulo o dos en los que se irá desarrollando el nuevo universo de Hellblazer.

Como no podría ser de otra manera, las amenazas sobrenaturales seguirán siendo una constante, pero no serán los únicos problemas a los que se enfrentará el mago de la gabardina. De hecho, la primera trama pone en relieve la desigualdad social que todavía imperaba en la era post Thatcher en Inglaterra, con los ricos muy ricos y el sistema favoreciendo siempre a las clases privilegiadas. Un pequeño arco en el que el bar preferido de John queda hecho trizas por culpa de la especulación inmobiliaria, que tendrá consecuencias imprevistas para todos los involucrados.

Luego podremos disfrutar de “El señor de la danza”. Posiblemente el número más amable de toda la serie de cuantos se han publicado hasta el momento (y ya va medio centenar). En esencia, se nos cuenta una noche de borrachera en navidad que da algo de calorcito al corazón y deja con una sonrisa en la boca.

Y así llegamos hasta la confrontación de Constantine con el señor de los vampiros. Veinticuatro páginas en las que Ennis deforma la narrativa planteando un juego psicológico entre los dos contendientes de lo más interesante. Todavía podríamos contar más del último tebeo que incluye la décima entrega de esta recopilación. Pero prefiero no decir nada. Cuanto menos sepáis de él, mucho mejor. Creedme, me lo agradeceréis.

Para colmo, la calidad gráfica de la colección está más que garantizada con la presencia de los ya habituales Will Simpson o Sean Phillips, a los que se suma, nada más y nada menos, que un jovencísimo Steve Dillon, que firma en estás páginas su primera colaboración con Garth Ennis. Aunque de estilos diferentes, la atmósfera en la que se desarrolla la acción es siempre parecida, teniendo como denominador común la sordidez.

En definitiva, mucho tiene que cambiar para que esta recopilación no siga siendo mi lectura de cabecera cada mes.