La publicación del noveno volumen de la Biblioteca Vértigo Hellblazer marca el primer cambio de guardia en la serie. Tras cuarenta números escritos en su mayoría por Jamie Delano, llega a la cabecera el norirlandés Garth Ennis y con él, una profunda modificación en la naturaleza de la serie.

La etapa de Delano se definió por la manera en que la disconformidad del escritor con la sociedad británica de finales de los ochenta quedaba reflejada sobre el papel. En esos números, el final del mandato político de Margarett Thatcher fue mostrado como una era oscura no solo en lo político, sino también en lo social. Una realidad que el autor usó de manera magnífica para reflejar la apocada y maltrecha personalidad y moral de John.
Pues bien, con Garth Ennis, nuestro querido Constantine se mostrará de manera muy diferente. Sigue teniendo bien marcados los reconocibles rasgos que le concibieron tanto Alan Moore como el propio Delano. Pero se moverá por unos terrenos mucho más reconocibles para los que hayan seguido al creador de obras como Predicador o Battlefields.
Para empezar, Hellblazer en manos de Ennis nos deja a su personaje protagonista en un plano mucho más terrenal y accesible. En resumidas cuentas, teniendo en cuenta quien lo escribe, John se nos mostrará más hijo de perra que nunca. Pero a la par, también será más cínico, más carismático y más leal que nunca a sus amigos. Aunque pobre de los que se relacionen con él.

“Hábitos peligrosos”, el primer arco de esta nueva etapa, se reccoge al completo en el volumen que nos ocupa. Es una demostración de intenciones poco menos que ejemplar. Nada mejor para empezar una aventura que enfrentar a John a un destino funesto que se ha ganado a pulso: un cáncer de pulmón incurable.
El bueno de JC se consideraba intocable, inmortal, creyente de que la combinación de su buena suerte y mala leche le harían salir indemne de cualquier peligro. Pues toma hostia de realidad. Además de una buena manera de humanizar a un tipo acostumbrado a moverse entre ángeles y demonios, con “Hábitos peligrosos”, queda claro que aquí no se hacen prisioneros, cualquier cosa puede pasar y será mejor atarse bien los machos porque se avecinan curvas.
Para mostrarnos el torrente de emociones que atraviesa John, el dibujo de Will Simpson es perfecto. A medida que avanza la trama todo se vuelve más sucio, más decadente, la podredumbre rodea todo.
No creo que haga un spoiler a nadie al decir que John sobrevivirá a tan terrible enfermedad. Una suerte que no ha tenido mucha gente que conozco por lo que afirmo que leer esta historia ha sido bastante duro. Estaba claro que Ennis haría trampas al solitario con sus propios guiones para seguir con la serie porque es lo que la editorial, él mismo y nosotros los lectores queríamos.

Aunque el contraste con Delano es evidente, creo que debemos disfrutar cada etapa por sus propios méritos. Mientras que los primeros arcos podían llegar a ser mucho más exigentes y sofocantes, obligando incluso a hacer alguna pausa, en la lectura con Ennis el ritmo es mucho más ágil gracias a la capacidad del autor para escribir diálogos ágiles, rápidos, llenos de frases memorables y cargados de un humor negro muy característico. Aunque, bien es cierto, a veces se pasa con los chistes de brocha gorda.
Lo dicho, el escritor de la mejor serie jamás publicada de The Punisher empieza por todo lo alto su andadura en Hellblazer.


