En realidad aún nos quedaría un número más que saldrá en el próximo tomo, pero casi podríamos decir que la etapa de Jim Steranko concluye en Biblioteca Marvel Nick Furia, agente de S.H.I.E.L.D. 4 que comenzara un par de tomos atrás.
Es aquí donde están algunos de esos cómics que marcarían la historia de Marvel, la historia de los cómics, para siempre. En Biblioteca Marvel Nick Furia, agente de S.H.I.E.L.D. 4 vamos a ver algunas de esas páginas que aparecen en cada libro o documental cada vez que se repasa este periodo, ya que no es atrevido afirmar que — tal vez junto con el trabajo de Neal Adams en esta misma época — estas páginas abrirían para el comic-book americano las puertas de los años 70.
En este tomo se reúnen tanto los últimos números de la cabecera de Strange Tales, como los primeros de Nick Fury, Agent of S.H.I.E.L.D. Y si, ya terminando la cabecera contenedor, ya teníamos a un Jim Steranko maduro, en la serie regular que comenzara en 1968 con la apertura de Marvel a Independent News, sería donde terminaría de eclosionar.
Nunca llegamos a perder del todo a Kirby en el estilo de Steranko, pero ahora es solo una más de un cúmulo de influencias de dentro y fuera del cómic. Ahora Steranko es quizá más Will Eisner, pero también recibe influjo de vanguardias artísticas de su momento como el Pop Art y el Op Art, de la psicodelia y del momento de explosión de la moda como forma de expresión artística que se dio en los años 60.
Juegos con los tiempos narrativos hacia ritmos sincopados, momentos congelados, transiciones inusuales, aprovechamiento de la página como elemento de diseño, uso de planos simbólicos, solapamientos, cambios de registro gráfico… todo estalla en este tomo. Y es que algo flotaba en el ambiente, porque también en Europa acabábamos de ver algunos experimentos con ciertas similitudes, por ejemplo en el Valentina de Guido Crepax. Probablemente Steranko ni sabía de la existencia del artista italiano, siendo mucho más plausible pensar en un contexto creativo similar.
Podemos ver ya pinceladas de todo esto en el final de la saga de Garra Amarilla, aunque Kirby aquí sigue siendo predominante. Parece haber, sin embargo ya, un giro, no solo estilístico, sino tonal en el último número de Strange Tales — con su correspondiente puya al movimiento hippie incluida—. Todo esto terminará de completarse con el cambio de título, donde más allá de los hallazgos gráficos y narrativos, a nivel de mitología del personaje y de Marvel en general, la mayor aportación de Biblioteca Marvel Nick Furia, agente de S.H.I.E.L.D. 4 será la creación de Escorpio, cuyo misterio dará vueltas y vueltas durante décadas.
La verdad es que es fácil perder la cuenta de las veces que se reinventa Jim Steranko en los cómics de este tomo. Y es que, cuando parece que ya no puede ir más allá, llegamos al número final, ¡Cuando se alza la luna oscura, el sabueso infernal mata!, y volvemos a girar, esta vez al género detectivesco y al terror, a un ambiente más gótico con iluminaciones y colores mucho más expresionistas y un tono que deja atrás por completo la tecnología loca y la acción sobredimensionada kirbyana. Si la historia no nos hubiera demostrado lo contrario, casi podría parecer que esto era el principio de una nueva etapa. Sin embargo, las tensiones con Stan Lee terminarían con su salida de la serie, brindando una de las etapas más breves y memorables de la Era Marvel.
Quedarán cabos sueltos como el destino de la isla de Centurius o la partida del Doctor Muerte con el Ajedrecista, que tendrán que ser retomados por otros autores en diversas cabeceras como parte de una mayor mitología de la casa de las ideas en la que las historias de Biblioteca Marvel Nick Furia, agente de S.H.I.E.L.D. 4 son sin duda piedra angular.





