Metidos de lleno en 1969 nos llega ahora la sexta entrega de la Biblioteca Marvel dedicada a la serie clásica de Namor, el Hombre Submarino. Primer volumen del personaje, que disfrutamos en 2026 y primero también con el nuevo PVP de 16 €.
Como decía más arriba, los años setenta están llamando a la puerta del mundo. Para Roy Thomas sería una década decisiva en su carrera pues, a comienzos de la misma, debutaría Conan The Barbarian. Junto a Barry Windsor-Smith o John Buscema, el escritor definió lo que debían ser los cómics de fantasía heróica y de espada y brujería. Géneros en los que podemos afirmar, sin temor alguno, que se fogueó con la colección de Namor.

Lo he dicho muchas veces, pero este Namor iracundo, aventurero, orgulloso, leal y tenaz es una versión subacuática del mencionado Conan. La mayor parte del tomo que nos ocupa está formado por una larga saga centrada en el poder de un objeto que, con el paso de los años, se haría muy popular: la Corona Serpiente.
De inconmensurable poder, este artilugio hace su debut oficial en el Universo Marvel por primera vez en las páginas de Namor. De nuevo, podemos hablar de sinergias con Conan, ya que ha salido en sus cómics en muchas ocasiones. Incluso tuvo un papel destacado en la serie animada que el musculoso personaje protagonizó en los años noventa.
Usando este objeto como excusa, Thomas se marca una señora aventura en la que no falta nada de nada. Tenemos romances, traiciones, alianzas, grandes combates, así como un villano bastante chulo llamado Naga, el regreso del temible Tiburón Tigre e incluso malos de opereta como el Capitán Barracuda, pintoresco y exagerado, hasta el punto de que parece que se ha espadado de una novela de Raffael Sabatini.

Un cocktail sin fisuras cuya trama se desarrolla principalmente bajo el agua, como debe ser, con nuestro querido Príncipe con alitas cabreado a más no poder porque no hay manera de mantener su estatus real y de que le respeten sus conciudadanos. Roy Thomas no se corta lo más mínimo con la acción, imprimiendo un ritmo tremendo a la historia. Total, si el tono le funciona, no le hace falta levantar el píe del acelerador.
Además, si se lee con atención, se nota que el autor ha mamado de algunos grandes maestros del pulp como Edgar Rice Burroughs o H. Rider Haggard, con Las minas del Rey Salomón, John Carter de Marte o Pellucidar como grandes referentes a la hora de mostrar estos mundos fantásticos, tan diferentes a los que suele pisar el hombre. También hay homenajes a la era Timely Pre-Marvel, con la presencia de algunos monstruos propios de los tebeos que la Casa de las Ideas publicaba en los años 40 y 50.
Una vez finalizada esta épica lucha por el poder, todavía hay tiempo para una de esas historias de “crear universo” que tanto le gustaban a Roy Thomas. Al final del tomo, Namor deberá enfrentarse a la Antorcha Humana. Dos antiguos amigos y héroes dándose de tortas debido a las maquinaciones de un cónclave villanesco. Tan tópica como divertida.

Antes de terminar, es inevitable detenernos un momento en el aspecto artístico de la obra. La pérdida de John Buscema como artista regular se ve suplida por la presencia de Marie Severin, que se encarga de cuatro episodios y de Gene Colan, que hace lo propio con otros dos. Siendo la primera toda una sorpresa gracias a su poderío narrativo y su capacidad para los diseños vistosos e imaginativos.
En resumidas cuentas, sin llegar a ser superlativa en ningún momento, Namor ejemplifica los tebeos de superhéroes hechos con oficio sin mayor pretensión que la de entretener. Un cometido que consigue sin duda alguna.
La edición de Panini se completa con los extras habituales de la línea, como los correos de los lectores originales, un largo epílogo de Roy Thomas o páginas en blanco y negro.


