Podemos decir que a finales de los sesenta Marvel ya ha dejado atrás su época de fundación y creación y está en un decisivo momento de consolidación y expansión. Stan Lee ya no aparece acreditado como guionista de la casi totalidad de las series, y cada vez más autores van ocupando espacios creativos. En particular, en Los Vengadores, que en sus primeros números era de las series menos interesantes de la editorial, tenemos a Roy Thomas demostrando que es un capaz escritor a largo plazo y a John Buscema dándonos el primer gran momento gráfico de la serie, pudiendo decir sin complejos que Biblioteca Marvel Los Vengadores 10 supera muy de largo a lo que Jack Kirby hizo en las primeras entregas.

En Biblioteca Marvel: Los Vengadores 10 encontramos bastantes de los tópicos que empiezan a ser habituales en la que estaría llamada a ser la serie central del Universo Marvel: la rotación de miembros, encuentros con personajes de otras series y franquicias, y la épica superheroica que poco a poco empezaba a fraguarse.
En la primera parte tenemos el número 52, en el que se produce un acontecimiento fundamental: la incorporación oficial de Pantera Negra al grupo. T’Challa ya había aparecido como aliado ocasional, pero aquí se confirma su lugar como miembro de pleno derecho. No es un detalle menor: la presencia de un héroe negro en un equipo de primera línea en plena década de los sesenta dice mucho de la audacia editorial de la Marvel de la época. En el propio cómic, más allá de lo simbólico, Pantera Negra es un aporte nuevo a la dinámica del equipo. Buscema lo dibuja ágil, elegante, con un trazo que transmite tanto nobleza como fuerza.

Continúa este décimo tomo con un cruce con X-Men, desde el número 45 de la colección mutante hasta Avengers 53. Esta historia comienza con los mutantes atrapados en la guarida de Magneto y un enfrentamiento entre Cíclope y Mercurio, mientras el Ángel busca la ayuda de los Vengadores. Sin embargo, Magneto sabotea la misión colocando un dispositivo en el ala del Ángel para sembrar la desconfianza entre héroes, provocando así un choque directo entre Vengadores y X-Men. No es el primer enfrentamiento entre los Héroes Más Poderosos y los Hijos del Átomo, pero sí es el primer cruce entre colecciones de ambas franquicias. Un cruce periódico que llegaría, décadas después, a convertirse en el centro del macroevento de la temporada.
Tras el interludio mutante, tenemos una saga de dos números, una rara avis en una época en la que la mayoría de los tebeos eran autoconclusivos previa a la estandarización del mercado de librerías especializadas. En esta historia, los Vengadores se ven sorprendidos por una nueva encarnación de los Señores del Mal, que logran infiltrarse en su cuartel gracias a una traición inesperada. Atrapados y en clara desventaja, los héroes quedan a merced de un enemigo que parece haber calculado cada movimiento, hasta que una intervención externa cambia el rumbo del enfrentamiento. La batalla que sigue combina engaños, revelaciones y alianzas improbables, en un relato que refuerza tanto la vulnerabilidad de los Vengadores como su capacidad de sobreponerse a las crisis más inesperadas.
Como extras, en este tomo tenemos una historia corta de Marvel Super-Heroes 17 de Roy Thomas y Howard Purcell, protagonizada por el Caballero Negro. En este relato, Dane Whitman se enfrenta a un momento decisivo en su camino como héroe. Marcado por la duda sobre su papel como nuevo Caballero Negro, recibe el legado de su antepasado Sir Percy de Scandia, que lo impulsa a asumir plenamente su destino. También de Roy Thomas, pero acompañado por Gene Colan, hay una historia corta de la publicación humorística Not Brand Echh, que… bueno, tendría su público en su momento.

La evolución que ha tenido esta serie desde que Roy Thomas y John Buscema se hicieron con las riendas es espectacular. Cada tomo es un poco mejor que el anterior, afianzando cada paso sin retroceder. Pero aún estarían por llegar los momentos más legendarios de esta etapa. Sin ir más lejos, en el siguiente tomo conoceremos a la Visión y veremos que hasta un androide puede llorar.


