La cuenta atrás está en marcha. Una vez terminado Biblioteca Marvel Los 4 Fantásticos 17, en tres tomos, alcanzaremos el mítico Fantastic Four #102, que rompería la dupla Stan Lee-Jack Kirby. Kirby llevaba un tiempo buscando pastos más verdes y había renunciado a seguir creando nuevos personajes para Marvel, con lo cual, lo que nos queda hasta su partida será una serie de revisitaciones a villanos clásicos.
Así, en Biblioteca Marvel Los 4 Fantásticos 17, tenemos el final de la historia de Maximus y el principio de una con el Hombre Topo, que terminará en el próximo tomo, con lo que tal vez nos extendamos más con ella entonces. En cualquier caso, son las dos tapas de un bocadillo donde lo jugoso está en el relleno: cuatro números completos de saga con el Doctor Muerte y los 4F en el corazón de Latveria.
Ya a las puertas de los años 70, con la distribución establecida y un público fiel, en Marvel podían extenderse en sagas más largas, que les permitían abordar ideas y antagonistas como no podían haber hecho hasta ahora. Así, a trabajar con la imaginación del Rey con el pedal del freno echado, Stan Lee responde con nuevas aproximaciones más complejas a los conceptos que ya existían. Tengamos claro aún así que se trata todavía de los años 60, de Marvel y de Stan Lee, así que no nos esperemos Watchmen. Esta saga es, en muchos aspectos, una crítica un tanto torpe de los totalitarismos del bloque soviético. Sin embargo, como historia de ciencia ficción funciona y las facetas que aquí se exploran del Doctor Muerte contribuyen a seguir haciéndolo crecer hasta ser el villano más grande de la casa de las ideas.
Por petición de S.H.I.E.L.D., los 4F tendrán que adentrarse en Latveria ante la amenaza de una nueva superarma que Muerte parece estar creando. Solo por la imagen que nos dan de Dum Dum Dugan con una escoba barriendo restos de robots ya merecería la pena, pero todo se complicará cuando nuestro cuarteto caiga víctima de una emboscada para despertar con sus poderes anulados, pero recibidos como invitados de honor en esa utopía de felicidad que parece ser Latveria.
Como en tantas otras historias de supers de la época —y sin ir más lejos en el arco anterior con Maximus— detrás de todo hay alguna especie de hipnocacharro. Y es que el auge de la teorías sobre lavado de cerebro provenientes de la Guerra de Corea, los rumores sobre experimentos de la CIA o incluso la influencia de la película El mensajero del miedo, habían puesto en primer plano todos estos temas. Además, la rebeldía de las generaciones más jóvenes —público al que se dirigen estos tebeos, no lo olvidemos— para con temas como la guerra de Vietnam, hacía temer por los posibles adoctrinamientos en sus tiernas cabecitas. Así, esta historia con el Doctor Muerte no deja de ser, a fin de cuentas, una versión más sofisticada de las historias de cinco o seis años antes contra el comunista malvado de turno.
Sin embargo, quería quedarme con lo importante, que es ese «más sofisticada». En los matices está la diferencia y la línea a seguir en la senda evolutiva que estaba marcando Marvel. Este Muerte ya no es un villano malvado porque patata, sino que cree tener razón y ser un gobernante justo. Sin duda, se nos muestra como un megalómano y un tirano, pero no pretendidamente malvado. No se considera un criminal, sino alguien con una visión incomprendida por un mundo equivocado y todo lo que hace será —como en muchos caso reales, desgraciadamente— porque cree tener razón.
Tal vez estamos en un momento donde ya no importa tanto tener mil ideas por tebeo, sino hacer crecer a los personajes a largo plazo, como en el caso de Muerte o el papel final de Sue Richards en esta saga. Sin entrar en detalles spoiler, el mismo final de esta saga es un indicativo de que el propósito está ahora en la continuidad, casi una declaración de intenciones. Tal vez sea porque ya no tienen para ello a esa máquina creadora inagotable que es Jack Kirby, pero la deriva ahora está clara.
Mientras, Kirby aún continúa dibujando e incluso conteniéndose es incontenible. Cada uno de sus dibujos es una explosión y el hecho de que tienda a viñetas más grandes e incluso splash pages —por el prosaico motivo de dibujar menos— acaba por lograr un mayor impacto en un Kirby que había llegado a una madurez gráfica absolutamente espectacular. Estos números son ya una antesala al estallido final que llegaría poco después con el Cuarto Mundo y lo que tendría que ser un Kirby desganado y quemado en su fase final en Marvel, es una sucesión de secuencias grandiosas, simplemente porque no sabe hacerlo de otro modo.
Nos queda ya poquito y, si bien han pasado los momentos de máximo apogeo, la deriva que se marca en Biblioteca Marvel Los 4 Fantásticos 17 y sus coetáneos es absolutamente decisiva para construir lo que estaba por llegar en la siguiente década.





