Para cuando llegamos a Biblioteca Marvel Los 4 Fantásticos 14, aún nos podemos agarrar a aquella meseta en la gráfica de la que hablábamos en la reseña de la entrega anterior. Si nos ceñimos a los números, Marvel atravesaba su mejor momento justo en estos años. Al emanciparse de National, se eliminaban las restricciones de distribución y además por primera vez desde que Marvel era Marvel, superaba a DC en ventas.
No obstante, y sin contradecir para nada lo anterior, no puede negarse que a nivel creativo sí se produjeron aquí algunos sucesos que podrían marcar, si no un declive, sí una cierta relajación en el pie del acelerador de la enorme efervescencia creativa de los años anteriores. Hay quien marca aquí el momento en que el universo Marvel se estabiliza y entra en esa suerte de burbuja en la que el tiempo parece detenerse. Y si bien están aún por llegar próximamente algunos de los últimos cambios en el statu quo de la primera familia, es aquí donde se ubica este momento por la decisión de Jack Kirby de dejar de crear nuevos personajes. La deriva que tomará Stan Lee a este respecto es algo de lo cual es buen testigo el material de Biblioteca Marvel Los 4 Fantásticos 14.
Con Steve Ditko fuera y ahora sin Kirby para tirar del carro creativo — por más que siguiera dibujando la serie un par de años más — hay que tomar medidas para mantener el ritmo ahora que el éxito de Marvel es fulgurante. Y es que se le podrán poner peros a The Man en el terreno ético o incluso tal vez en el creativo, pero siempre ha demostrado astucia y en estos números se ven rápidamente varios volantazos para compensar el impulso extra que aportaba el genio de Kirby, ahora conscientemente contenido.
Podríamos empezar con que en Biblioteca Marvel Los 4 Fantásticos 14, las historias se vuelvan más largas. De los seis números de este tomo, cuatro corresponden a una sola saga, con el Pensador Loco haciendo que el sobrino favorito de la tía Petunia se vuelva contra sus compañeros. Si ya no se tiene una máquina de disparar ideas con un puro en la boca, una sola idea tendrá que estirarse más.
Además, si no se pueden tener nuevos conceptos, habrá que hacer interactuar los que ya se tienen y tratar de repetir el exito que hacia bien poco habia tenido mezclar a Doom con Silver Surfer. Así, podemos ver al Pensador coqueteando con la Zona Negativa, pero también un número dedicado ad maiorem gloriam de Silver Surfer, que tenía su propia serie en la rampa de lanzamiento. Y para colmo, tenemos el último número, con Daredevil, Spiderman y Thor como invitados, y encima procedentes de una especie de crossover apócrifo donde el Hombre sin miedo se las había visto con el Doctor Muerte, es un perfecto representante de este momento que vivía Marvel. Sería este el punto donde comienza a usarse con insistencia el célebre recurso de los cartuchos de «Ver el número X de la colección Y».
Hasta cierto punto, todo esto podría verse como un berrinche de Lee en reacción al cierre de grifo de Kirby. Si no le da nuevos juguetes, le mostrará todo lo que puede jugar con todos los que ya le ha dado e incluso los hará suyos del todo, como en el caso de Silver Surfer.
No hay duda de que este clima dañaba la sinergia que existía entre los dos, pero da lugar a otro escenario que tiene años luz de camino por recorrer. Por más que sea caer en la repetición, estos números se convierten en nuevos peldaños para convertir los tópicos en mitología y aquí tenemos de nuevo el trauma de Ben, los intentos recurrentes y sospechosamente infructuosos de restaurar su aspecto, el corazón de la familia — por más que sea el único sin parentesco — volviéndose contra ellos, la imposibilidad de Silver Surfer de entender a la incomprensible especie humana y hasta un momento «Abandono los 4 Fantásticos» al que ahora se le da todo el drama del mundo en un cliffhanger.
Podría parecer que con todo lo comentado, Jack Kirby anduviera aquí a medio gas, pero por más que cortara con los personajes de nueva creación, la imaginación y la imaginería de Kirby son incontenibles y no es capaz de bajar el pistón. De hecho, y en parte por la reducción del tamaño del papel de los originales que comenta Pedro Monje en la introducción, se establecen aquí lo que podríamos llamar las claves del Kirby moderno. No es que nacieran aquí por ejemplo sus famosas rejillas de 4 y seis viñetas, pero que los medios obliguen a viñetas más grandes terminan estandarizando todo esto que poco más tarde llevaría a DC a explotar en el Cuarto Mundo.
Aquí podríamos tirar de aquella cantinela de que el final de algo es el principio de otra cosa y si bien en Biblioteca Marvel Los 4 Fantásticos 14 termina con el apogeo de la efervescencia creativa, se crea en respuesta un nuevo escenario que marcará las bases para que Marvel siga creciendo en otras ramas, para que halle nuevos caminos. Puede que hayamos perdido esa velocidad de vértigo y tal vez nunca se vuelva a alcanzar, pero esto está aún lejos de estancarse.





