Pues ha tardado nueve entregas, pero creo que es de recibo decir que la Biblioteca Marvel dedicada al vengador dorado empieza a tener un nivel notable. Reconozco que disfruté muchísimo con las aventuras primigenias, deudoras del clima paranoico de la Guerra Fría, con un tono que me recordaba a las primeras novelas de James Bond. Poco después, la serie estuvo languideciendo. Su publicación era un mero impulso automático de Marvel por mantener el título en el mercado, evidenciándose una clara falta de dirección.
Sin embargo, todo acaba llegando en algún momento y, en concreto, este momento tiene nombres y apellidos: Archie Goodwin y George Tuska. En el presente volumen, escritor y guionista ya dirigen con mano firme los designios de Iron Man. La colección, ya alejada del influjo de Stan Lee, va viendo cómo poco a poco sus argumentos son más elaborados, con más planes a medio y largo plazo. El guionista comienza a vertebrar las aventuras del Hombre de Hierro en arcos de dos o tres números. Por su parte, el dibujante se mueve como pez en el agua a la par que ve cómo sus lápices son embellecidos por el entintado del mítico Johnny Craig.

Aunque la portada del tomo nos deja ver a un villano mítico del lore del alter ego de Tony Stark, como es el Controlador, la primera gran aventura que nos echaremos a la cara tiene como villano al Mandarín, en una historia loquísima por la que también se dejará caer Shield y que recoge algunos de los elementos propios de los thrillers de espías de la época. De manera coetánea a estos episodios, se emitía cada semana en televisión Misión Imposible, producción que debía gustar mucho a Goodwin. No digo nada más, porque seguro que os sorprende y/o divierte la manera en la que nuestro aguerrido protagonista sale del entuerto.
De momento, he mencionado más veces a Tony Stark que a su contrapartida vengadora. Esto obedece a que la identidad civil del héroe va ganando peso y protagonismo de manera lenta pero progresiva. Ya sea con intrigas empresariales o, sobre todo, con líos de amoríos. No debemos olvidar que estamos hablando de tebeos Marvel, por lo que el drama debe estar presente a cada salto de página. Ninguna relación sentimental puede salir bien. Nadie puede ser feliz y, faltaría más, nuestro querido Don Juan no puede ser una excepción.

Sobre esto, también es interesante mencionar que Janice Cord, el interés sentimental de Iron Man/Tony Stark, va recibiendo un tratamiento que la hace trascender de mera mujer florero, haciendo que sea parte importante de la trama que nos lleva a conocer al mencionado Controlador.
Como un prometeo fallido, Basil Sandhurst es un personaje trágico que acaba haciendo de su condición física su maldición y la de cuantos le rodean. Alejado aún de la imagen y habilidades que le hicieron famoso, en su debut es más bien un vampiro energético que hace uso de su tecnología para absorber la energía de sus semejantes y así poder subsistir y progresar.
Decía más arriba que soy fan entusiasta de Tuska. El denostado artista no estará a la altura de sus contemporáneos John Buscema o John Romita, pero creo que hace un trabajo muy bueno y disfrutable con Iron Man. Sus composiciones de página, deformando a su antojo las fórmulas habituales, son dignas de verse. Dan dinamismo a las escenas de acción y mucha variedad narrativa (en ocasiones se vuelve algo confusa, eso sí). También citaba antes a Johnny Craig. El veterano dibujante de EC, es el encargado de dibujar el último número de este tomo (el catorce), al que le da un acabado más propio de las historietas de terror que le hicieron famosos en la década de los cincuenta. Soberbio.

Los extras incluidos por Panini son los habituales de la Biblioteca Marvel: correos, publicidades, artículos extraídos de la edición de Marvel Masterworks, páginas a lápiz…
En definitiva, la Biblioteca Marvel Iron comienza a desfilar por una senda de los más prometedora. Por desgracia, también será algo más cara a partir de la próxima entrega, pues el precio para toda la línea (incluídas las de DC) se incrementa dos euros desde enero de 2026.


