Con una entrega tan redonda como la número 50 de Daredevil se despedía Stan Lee, consciente de que no podía abarcar tanto trabajo y que la maquinaria de Marvel iba tomando un cariz tan importante como para beneficiarse más de sus tareas organizadoras y editoriales que de unos guiones de los que cada vez eran más tramas muy genéricas que desarrollaba el dibujante según su criterio para luego Lee escribir los diálogos. Pues bien, en la Biblioteca Marvel Daredevil 9 de Panini llegamos a dicha entrega e incluso tendremos ya el primer cómic escrito por Roy Thomas. Además del nuevo guionista tendremos un nuevo dibujante, que acudía al rescate de un Gene Colan que comenzaba a necesitar también algunos descansos de su pluriempleo y para darle tregua algunos meses recurrieron a un joven inglés que comenzaba su carrera, un tal Barry Smith (aún sin el Windsor), quien impresionó tanto a Stan Lee que le dejó dibujar una portada y número de La Patrulla-X y luego los números 50 a 52 de Daredevil y un número de Nick Furia Agente de SHIELD.

En el tomo anterior terminamos con una historia en la que el Bufón había conseguido que su enemigo Daredevil acabase con los huesos entre rejas, acusado de haber asesinado a su alter ego civil. Pues bien, el número con el que abre este tomo es el desenlace de esa trama, muy «a lo Stan Lee» reforzando la idea de que sus historias sean las que han envejecido peor de esos años, y especialmente en esta colección en la que, probablemente las ventas no fuesen tan fuertes como el resto de series, lo cual permitía algunas historias que iban un paso más allá de la bobería. Y es una lástima, porque en cuanto a las subtramas secundarias considero que era todo un experto en desarrollar a los personajes, con el triángulo amoroso entre Foggy-Karen-Matt, o la campaña para convertise en fiscal del distrito de Foggy, amén de los tiras y aflojas constantes entre Matt y Karen. Ya comentaba en reseñas anteriores que Lee abusaba de ellas, con giros de 180º que ahora se ven completamente ridículos. Este tomo contiene varios ejemplos de esto, con Karen pasando del amor al odio y vuelta atrás en apenas cinco viñetas.
Y no es que Lee no se esforzase en hacer tramas diferentes, como la del número 47 de este tomo, en el que Daredevil ayudará a un soldado americano que ha perdido su vista en la guerra de Vietnam y cuando vuelve a EE.UU. es acusado de haber aceptado un soborno como policía. Se trata de un número en el que no hay enemigos superpoderosos más allá de un mafioso y sus secuaces y la propia justicia americana, pero llama la atención que Lee se centra más en el soldado como víctima, más allá de la visión que había dado con anterioridad de los malvados enemigos orientales en otras series como en la de Thor, con tramas con enemigos comunistas chinos estereotipados hasta lo ridículo al principio de la colección.

Ese mafioso, Biggie Benson, dirigiría el resto de tramas en los siguientes números, al buscar la venganza contra el justiciero ciego. Para ello contratará a Starr Saxon, un tipo que utilizará a un androide para intentar acabar con Daredevil. Ello mientras el Zancudo se interpone en la carrera a la fiscalía de Foggy y Karen vuelve para intentar arreglar las cosas con Matt. Historias que parecen ir saltando con la improvisación de un Stan Lee cada vez menos pendiente. Por suerte, Roy Thomas en su primer número ya despacha la trama del androide y de Saxon y se dispone a cambiar un poco el rumbo de la serie en los siguientes números. Ya daremos cuenta de ello en próximas reseñas.
El dibujo de Colan se encontraba en una fase ascendente continua, pero al necesitar algo de tiempo, entra como comentamos al principio un Barry Windsor Smith muy principiante, que se beneficiaba más de las tintas de George Klein que de las de Johnny Craig. No estaba sino comenzando su carrera, y es algo evidente en los acabados y en las perspectivas de algunas viñetas, pero ya se le iba viendo ese trazo claro característico y algunas buenas ideas a la hora de plantear algunas escenas, con bastante dinamismo en las peleas. El problema es que Colan estaba en un gran momento, y leyendo el trabajo de los dos dibujantes en el mismo tomo, empobrece el de Smith un poco.

En definitiva, la Biblioteca Marvel Daredevil 9 es un tomo que da pie a la esperanza en cuanto a esta colección. Por un lado se despide un Stan Lee que, con sus cosas buenas (no voy a dejarme arrastrar por esa corriente demonizante hacia Lee) se mostraba como un guionista que improvisaba las historias cada vez más y supo dejar a tiempo paso a otros guionistas con una visión más cuidada de los personajes y sus tramas. Pero por otro lado, por el excepcional momento en el que se encuentra la serie en cuanto a dibujo con un enorme Gene Colan que, encima, cuando descansa es sustituido por un aún inexperto Barry Windsor Smith que ya apuntaba maneras.
Lo mejor: La esperanza de comenzar a ver a un guionista que aproveche las buenas dinámicas entre personajes creadas por Lee.
Lo peor: La relación Karen-Matt en este tomo es francamente ridícula, con esos te quiero/odio por cualquier tontería.


