Si en el tomo anterior hablábamos de la evidencia del buen momento editorial traducido en el esfuerzo de construir cada vez más un universo compartido en el que cada vez era más frecuente ver la visita de héroes de otras cabeceras, si algo podemos decir de esta Biblioteca Marvel Daredevil 8 es que la estabilización de las colecciones comenzaban a permitir realizar historias desarrolladas en varios números, lo que hoy conocemos como arco argumental. Algo que suponía un cambio en una época en la que los cómics estaban pensados como entretenimientos que comprabas en el kiosco y podías leer sin miedo a tener que seguir la colección para enterarte de qué estaba pasando. Entendedme, esos primeros arcos argumentales tenían poco que ver con los largos y desarrollados arcos que son costumbre hoy día pero ya se ve una intención de que el lector tenga que seguir la serie mes a mes para, al menos poder enterarse del final de una historia concreta. Son arcos cortos, de 2-3 números, aunque también tenemos aquí un arco que se prolongará durante 5 números… con matices que ahora comentaré. La edición de Panini contiene los números 40 a 45 de la colección original.

El tomo anterior había quedado a la mitad de una historia en la que Daredevil se enfrentaba a los Tres Impíos, dirigidos en esta ocasión por el Exterminador. Tras ese arco, comienza una historia que nos presenta al Bufón, un nuevo villano que no alcanzaría demasiada resonancia en el futuro, probablemente, por sus similitudes con cierto payaso de la Distinguida Competencia con la que comparte temática de villano. El villano hará todo lo posible por acabar con Daredevil de cualquier modo, primero contratado por Richard Raleigh (personaje proveniente de la serie de Spiderman) pero después por iniciativa propia tras los resultados de los primeros encuentros con el héroe ciego.
Volvamos a eso de los arcos largos y aclaremos por qué tiene truco. Es cierto que en este arco que comienza en el número 42 vamos a ver los tiras y aflojas de Daredevil contra el Bufón, pero en plena trama, Stan Lee aprovechaba para introducir fill-ins que no tenían nada qeu ver con la trama, como el número 43 que sirve además de portada para el tomo, en el que el Hombre sin Miedo se enfrenta nada menos que al Capitán América. Son este tipo de tramas, junto a las amorosas, donde mas se resiente la serie del paso del tiempo. Las excusas para enfrentar a los dos héroes (por no hablar de su resolución) son absolutamente irrisorias, lo mismo que las utilizadas para justificar la nueva separación de Matt y Karen… cuando por fin lo tienen todo a su favor como pareja.

Pero si algo era necesario y por fin se dieron cuenta en Marvel era… la desaparición de Mike Murdock, una subtrama que tuvo su gracia durante unos números, pero que a estas alturas era tan inconsistente como cargante. Aún lo es más para los que leemos o releemos estos números tras casi 60 años más de historias de Daredevil y ya tenemos su personalidad muy grabada a fuego, Verle fingiendo esa irritante personalidad de hermano «alocado» resultaba cada vez más insoportable. Por suerte, Lee fue capaz de darse cuenta de lo innecesario que resultaba y encaminar la serie por otros derroteros. Además, eso permitía eliminar el hecho de que Foggy y Karen conociesen la identidad secreta del héroe… aunque no fuera exactamente como ellos creían.
Aunque todavía nos quedan muchos números dibujados por Gene Colan, sí vemos cambios en los entintadores. El habitual Tartaglione deja algunos números a cargo de Vince Colletta o Dan Adkins. Curiosamente Colletta hace un trabajo mucho respetuoso con el original que cuando entintaba a Kirby en Thor, pero lo más llamativo de este tomo es el número entintado por Adkins, con un uso de tramas a base de rayado o cross-hatching que no eran nada habituales en aquella época. Su acabado libre nos evoca algo parecido a un proto-Sienkiewicz, muchos años antes de que nos sorprendiese por su estilo rompedor.

En definitiva, la Biblioteca Marvel Daredevil 8 sigue siendo un lugar perfecto para los interesados en descubrir cómo fueron los inicios de Marvel. A pesar de ser una de las series con una evolución más lenta, si las comparamos con otras Bibliotecas Marvel, resulta imprescindible para conocer los orígenes de un personaje que a pesar de su paso calmado y de tener una galería de villanos que no brillaba tanto como la de otras colecciones hermanas, se iba asentando en su propia parcela sin tanta necesidad de tener un peso más relevante en ese universo compartido que buscaban desde el Bullpen de Marvel.
Lo mejor: La desaparición de Mike Murdock, por fin. El entintado rompedor de Adkins. Colletta no destaca negativamente aquí.
Lo peor: Que el Bufón no haya tenido más recorrido, siendo un personaje que tenía potencial, pese a las similitudes con el Joker.


