Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Biblioteca Marvel La Patrulla-X 7

Biblioteca Marvel La Patrulla-X 7
Guion
Roy Thomas
Dibujo
Ross Andru, Don Heck, Werner Roth
Tinta
George Bell, Don Heck, Vince Colleta, John Verpoorten
Traducción
Santiago García y Gonzalo Quesada
Formato
Rústica con solapas, a color, 160 páginas
Precio
13,95 €
Editorial
Panini Cómics. Febrero 2025
Edición original
The X-Men 36-40 y Not Brand Echh 4 y 8

Pues con la tontería ya llevamos siete entregas de la Biblioteca Marvel dedicada a recuperar la colección de “La Patrulla-X” desde sus titubeantes comienzos sesenteros. En este volumen llegamos hasta el número cuarenta americano. Por lo tanto, nos acercamos al momento en que el título fue cancelado para albergar reediciones de material vario hasta que Len Wein y Dave Cockrum hagan renacer al grupo de sus cenizas con la segunda génesis enGiant-Size X-Men 1.

Son varios los acontecimientos destacables de este puñado de episodios. El primero, y más notable, es que Werner Roth ya no es el dibujante regular de “La Patrulla-X”. No obstante, no se irá lejos. Tampoco quiere decir que el cambio fuera para mejor. El segundo es que, tras una larga saga de doce números, el conflicto con Factor Tres llega a su final. Aquí Roy Thomas pecó de ambicioso con la saga más extensa hasta el momento en cualquier cómic Marvel. Tuvo algún momento bueno, pero por lo general ha sido bastante mediocre.

Entrando un poco en materia. La “Biblioteca Marvel La Patrulla-X 7” abre con un número ilustrado por Ross Andru. Una aventura ligera y sumamente inocentona en la que los jóvenes mutantes necesitan ganar dinero a toda costa para viajar a Europa. Los veremos currar en la construcción o hacer malabares. Para disfrutar como es debido de este tebeo, deudor de los cómics de DC de la Golden y Silver Age, es necesario ponerlo en contexto con la época y hacer un recordatorio de que aquellos cómics primigenios de Marvel estaban destinados sobre todo a los niños.

Después entramos de lleno en toda la movida con Factor Tres. Personalmente, creo que el guionista nunca tuvo muy claro a donde quería llegar o que quería contar. Se nota demasiado que la trama da tumbos, parece que va a terminar en muchas ocasiones para luego seguir añadiendo cartas a un tambaleante castillo de naipes. Improvisando que es gerundio, Thomas presenta al Amo Mutante, el supuesto perpetrador de todo el tinglado. Sin embargo, hasta llegar a esto habrá que sufrir un sin fin de idas y venidas que, por lo menos, se hacen bastante entretenidas gracias a los continuos combates contra villanos que habían sido presentados en números atrasados de “La Patrulla-X”. Así, Cíclope y compañía tendrán que darse de tortas con el Desvanecedor, la Mole o Mente Maestra, entre otros.

Ahora bien, uno se mete entre pecho y espalda la saga de Factor Tres con cierta fascinación, como si se tratase de un choque de trenes o de una recopilación de mamporros a lo Vídeos de primera. La revelación “porque patatas” de la verdadera naturaleza del Amo Mutante es poco menos que irrisoria. Eso sí, a partir de este punto la serie solo mejora. Algo es algo.

Otro par de apuntes sobre estos tebeos. Habrá nuevos uniformes multicolor (cosidos a mano por Jean Grey, como no podría ser de otra manera, ains). Y el último capítulo, que ya no tiene nada que ver con Factor Tres, presenta al Monstruo de Frankenstein por primera vez en un cómic de la editorial.

También debutan las historias de complemento que narran los orígenes de los personajes. Están dibujadas por Werner Roth (os dije que no se iría muy lejos) y en este tomo podremos disfrutar de las dedicadas al Profesor X y a Cíclope. Esta última es especialmente emotiva y dramática. También se incluyen un par de historias cortas sacadas de “Not Brand Echh”, que no son tan graciosas como pretenden, pero tampoco molestan. Se encarga de ellas Tom Sutton, que realiza un trabajo correcto y cumplidor.

Como adelantaba en un párrafo anterior, tenemos cambio de guardia artística. Sale Roth y entra Don Heck. Un artista que no acabó nunca de cuajar en el género de los superhéroes. Su trazo y composición es hosco, torpe y muchas veces entorpece la narrativa del guion escrito por Thomas. Tampoco ayuda el entintado de gente tan dispar como Vince Colleta o George Tuska. Menos mal que ya va faltando menos para la llegada de Neal Adams.

En definitiva, la Biblioteca Marvel de Panini nos está permitiendo tener una visión global de la Marvel clásica con sus grandes pelotazos (Spider-Man”, “Los 4 Fantásticos), locuras (Doctor Extraño) y otras series menores que tardaron más en encontrar su tono como la que nos ocupa o Iron Man. Sea como fuere, son tebeos históricos que, y no es poco, garantizan un rato entretenido de lectura.

Como viene siendo habitual, los extras incluyen la reproducción a lápiz de algunas páginas y portadas, cubiertas para recopilatorios modernos o la sección “La era Marvel” de Lidia Castillo.