Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Biblioteca Marvel El Asombroso Spiderman 16

Biblioteca Marvel El Asombroso Spiderman 16
Guion
Stan Lee, John Romita
Dibujo
John Romita, John Buscema
Tinta
Jim Mooney
Traducción
Santiago García, Víctor Rubio, Juanan Cruz
Formato
Rústica con solapas, 176 páginas, a color
Precio
16 €
Editorial
Panini Cómics. Abril 2026
Edición original
The Amazing Spider-Man 71-76 USA

Creo que tras dieciséis entregas de la moderna Biblioteca Marvel dedicadas al trepamuros, que incluyen los primeros setenta y seis números americanos de Amazing Spider-Man, podemos afirmar que es una de las mejores, si no la mejor, colecciones primigenias de la Casa de las Ideas. Lo tiene absolutamente todo: autores en forma, personajes carismáticos, aventuras, drama, emoción…

 

En este volumen, Stan Lee y John Romita (aunque John Buscema se une a la fiesta en algunos números) siguen desarrollando con eficacia todo el submundo criminal de Nueva York. La representación de bandas, gánsteres y organizaciones mafiosas varias ha sido uno de los elementos claves desde que Romita se unió al título en el legendario Amazing 39. Una vez que Kingpin se ha quitado de en medio, temporalmente al menos, llega el momento de conocer a Cabello de Plata, Caesar Cícero y la Maggia.

De esta forma, los autores se aseguran de que el ritmo no decaiga jamás, sometiendo al pobre cabeza de red a un tour de force continuo. A finales de los sesenta, el ritmo que alcanzaba la cabecera original de Spiderman era un rara avis. Desde la editorial fueron conscientes de que tenían un caballo ganador, por lo que supieron sacarle partido consiguiendo que los lectores devorasen cada grapa, deseando de manera fervorosa que llegase el siguiente mes para leer la continuación.

Este éxito no es algo fortuito, para nada. Pese a alguna que otra improvisación reconocida por Stan Lee, las peripecias de Spiderman se sostenían sobre unos cimientos muy firmes, que podríamos dividir en dos tipos: amigos y enemigos.

En el lado positivo de la balanza, el elenco de secundarios de nuestro amigo y vecino no puede ser más variado. Desde la siempre frágil Tía May y su sempiterno pie en la tumba (de lejos el personaje más flojo de la colección), pasando por la explosiva Mary Jane y el carismático Harry, el gruñón de J.J.Jameson (todo un roba escenas) o los Stacy. Ella (Gwen) ejemplificando la novia perfecta siendo inteligente, interesante, guapa y cariñosa, todo a la vez; y él (George), dando ese punto de sobriedad y elegancia al cuerpo de policía. Una mezcla entre el clásico investigador a lo Raymond Chandler, pero con la presencia de un sabueso salido de una novela de Agatha Christie.

Sin estas personas a su lado, Peter sería un personaje hueco, perdido. Estar ahí para los demás como Spiderman (lo de fallarles como amigo o novio ya es otra historia) es el auténtico carburante que hace funcionar al héroe urbano por excelencia de Marvel. Lo mejor de todo es que, Romita y Lee saben dar en las teclas adecuadas para que el mantra que el Tío Ben inculcó en su sobrino esté presente en cada acción cotidiana que hace, sin necesidad de que nos lo tengan que recordar con palabras.

Ahora bien, dicen que un héroe es tan grande como lo son sus enemigos. En ese caso, Spiderman es enorme porque todo el mundo quiere darle de leches. Incluso otros héroes como Mercurio, en la historia con la que abre este tomo. No podría ser más tópica: desde el típico malentendido, hasta el apretón de manos con el que todo queda olvidado. Como decía el gran Stan: “Make Mine Marvel”. A lo que solo podemos responder con:“Nuff said!”. No es el tipo de cómic de Spiderman que me gustaría leer todos los meses, pero de cuando en cuando no está mal que nos recuerden la habitual mala suerte que tiende a acompañarle.

Siguiendo con los malosos, en estas páginas asistiremos al regreso de Shocker (más letal que nunca) y de el Lagarto en un arco de varios números que llevará a Spidey hasta Florida. El alter ego de Curt Connors es uno de los villanos más fascinantes de la galería clásica de nuestro querido vigilante. Parte Doctor Jekyll y Mr. Hyde parte monstruo de Frankenstein (o víctima de cualquier otro científico loco), la tragedia acompaña al pobre diablo que lo único que anhela es la normalidad.

A nivel gráfico, como decía más arriba, John Buscema se suma al título para ayudar con el dibujo a John Romita y Jim Mooney (que básicamente entinta). En algunas ocasiones, no queda especialmente claro quién se encarga de unas páginas u otras, puesto que los créditos no ofrecen mucha información al respecto. Eso sí, cuando toca dibujar al Lagarto, este es mostrado de manera temible y amenazante. Por no decir que cuando muestran a Spiderman en pleno balanceo es poco menos que poesía en movimiento.

En definitiva, esta Biblioteca Marvel es historia del género. Puro tebeo pijamero del que se disfruta de principio a fin y, para colmo, lo mejor está todavía por llegar. Qué años nos esperan de descrubir o redescubrir algunos de los momentos más míticos de nuestro querido Spidey.

Como siempre, los extras son los habituales de la línea con algunas páginas a lápiz, la reproducción de los correos de los lectores o la sección “La era Marvel” de Lidia Castillo.