Creo que una de las frases que más repito cada vez que hablo de la Biblioteca de cómics de terror de los años 50 de Diábolo es que alucino con este material con décadas de antigüedad. No es ningún secreto que el terror es mi género preferido, tanto literario, como cinematográfico y, por supuesto, comiquero. Por ese motivo, me flipan iniciativas como esta. Con estas “Historias de Ultratumba” llegamos a la entrega número trece en forma de especial dedicado a un autor en la línea de los ya publicados sobre Lou Cameron y Dick Briefer. En esta ocasión le ha tocado el turno al genial Tom Sutton.

Granjeado en cómics para otras editoriales como DC, Gold Key o Marvel (trabajó con muchos de los personajes de terror y sobrenaturales de la Casa de las Ideas), la mayor parte de su producción fue en Charlton Comics. Casi podrías decir que trabajó por amor al arte, puesto que el sello tenía fama de pagar realmente mal a sus autores. Nuestro homenajeado publicó centenares de historias en sus múltiples títulos de terror que, si bien no fueron tan celebrados como las revistas de EC o de Warren, sí que nos dejaron cosas interesantes.
Otro detalle interesante de este volumen centrado en Tom Sutton es que se salta a la torera la idiosincrasia de la colección para ofrecernos dieciséis historias publicadas en la década de los setenta. Es decir, veinte años después de lo que suele ser habitual. Tomadas de cabeceras como Ghost Manor, Ghostly Haunts, Haunted Love, Haunted, Midnight Tales, Monster Hunters o Ghostly Tales, este recorrido por las inquietudes por el género del autor nos tiene preparadas muchas sorpresas. Además, Sutton firma también el guion de algunos de los relatos.

También me parece remarcable la variedad de las historias. Desde juguetes asesinos, pasando por espectros, dinosaurios, monstruos marinos o criaturas infernales. Habrá alguna historia que se de adentre más en otros géneros como la ciencia ficción, pero por lo general Joe Gill, Nicola Cuti o el propio Tom Sutton no harán ninguna concesión. Muestran el terror en toda su crudeza de las maneras más variopintas y originales.
Que un autor como el que toca acabase centrando su producción en el cómic de terror no deja de ser una evolución lógica dado su talento y habilidad para lo macabro. El trazo de Sutton puede ser, en apariencia, descuidado. Pero nada más lejos de la verdad. Casi rozando el expresionismo en muchas ocasiones, el artista nos coge de la mano para hacernos un tour por un mundo de pesadillas, de rostros desgarrados y alargados para que, como si de un mal sueño se tratase, nos cueste mucho olvidar lo que hemos visto.
El presente volumen nos permite apreciar mejor el arte de Tom Sutton con la inclusión de muchas de las soberbias portadas de las que también se hizo cargo. Del mismo modo, podremos disfrutar de su personalísimo estilo en blanco y negro, con la inclusión de muchas páginas en la que ve se toda la fuerza de su trazo antes de pasar por el proceso de tinta y color. Muchas de estas planchas pertenecen a Michael Ambrose, que firma un excelso artículo de presentación profusamente ilustrado con muestras de su trabajo más allá de Charlton, como ese primer número de Vampirella cuya edición española guardo como oro en paño.
Creo que el presente tomo es uno de mis favoritos de cuantos han publicado Diábolo (que sigue su propio criterio sin seguir a rajatabla el orden de la edición norteamericana de IDW). Ya sea por el carisma de las historias, que no han envejecido un ápice, o por los escalofríos que me ha provocado más de una con referencias y guiños a varios escritores míticos del género.

En lo relativo a los dieciséis cuentos de terror que nos ofrece esta joya de volumen, me gustaría destacar varias: La perturbadora “El horrible osito de peluche” donde nada es sagrado ni se toman prisioneros de ningún tipo; La narrativamente maravillosa “El guardián del fuego” por ser un delirio a nivel visual; “Perdido en el trayecto” por su visión naif de los peligros del progreso tecnológico; “Historia de ultratumba” por estar contada la acción desde un punto de vista original o “El Kukulcaton” y “A través del cristal oscuro” por incorporar sin tapujo alguno elementos propios de H.P. Lovecraft.
Con respecto a la edición, es impecable, como viene siendo habitual con Diábolo. Cartoné, papel de buen gramaje y los extras del original usa. En este caso, el artículo del mencionado Michael Ambrose y otro del historietista Donnie Pitchford que enriquecen la lectura de la obra.
Empezaba esta reseña repitiéndome y la voy a terminar de la misma manera. Cómo disfruto de esta colección, en serio. Ojalá Diábolo no tarde en poner a la venta la siguiente entrega.


