Pues aquí seguimos con la lectura de la Biblioteca DC dedicada al relanzamiento de Superman orquestado por el gran John Byrne tras las Crisis en las Tierras Infinitas. La presente cabecera de Panini Cómics pretende ofrecer todas las series regulares del Hombre de Acero de manera orgánica y cronológica. Y es que, tras el anterior volumen, que sirvió para presentar y sentar las bases de la remozada franquicia, toca empezar a construir.

Debo reconocer que estoy particularmente emocionado con esta serie porque, a partir de este momento, me meto de lleno en unos tebeos que no he leído. En su día leí la miniserie original (en un retapado de Zinco) para luego no volver a saber nada del personaje hasta su muerte y posterior resurrección. Aunque mejor me dejo de batallitas y me pongo al lío.
Action Comics para posicionar al primer superhéroe donde se merece
Una cosa que me llama mucho la atención es la estructura que tienen las dos series de las que se encarga el propio John Byrne. Empezamos por Action Comics, la colección primigenia de DC. En ella, el autor decide divertirse, y por extensión divertirnos, haciendo interactuar a Kal El con el resto del Universo DC. Ya sea con una aventura con los Jóvenes Titanes o con el Fantasma Errante, da gusto ver al mayor héroe de todos haciendo equipo con unos u otros, o dándose de leches en primer término, que hay ciertos tópicos del cómic de superhéroes que hay que respetar.

Pijameo en estado puro es lo que nos vende el autor con unas historias sencillas que no buscaron en ningún momento transgredir o transformar el medio al que pertenecen. No obstante, son leídas, casi cuarenta años más tarde, con la misma frescura con la que fueron concebidas.
De todas formas, el rollo cambia si nos centramos en la cabecera que lleva por título el nombre del personaje a secas. Aquí Byrne se centra en el entorno más inmediato de Superman, fomentando ese dicho que reza “Un héroe es tan grande como lo son sus villanos”. Y los del Hombre de Acero son bastante tochos. Comenzando por el gran Lex Luthor, cuya malsana obsesión por descubrir la identidad de su némesis le lleva a cometer grandes barbaridades sin pararse a pensar en los daños colaterales.
Aquí merece la pena detenerse. Si nos paramos a analizar las acciones de Luthor podremos observar a un villano completamente megalómano, sin escrúpulos, decencia o moral que valga. Lex es un narcisista empedernido, un sociópata que no acata la ley del hombre porque considera que está por debajo de su grandeza. No serán pocas las veces que le veamos cumplir aquello de “el fin justifica los medios”. De momento, ya me ha dejado un par de veces con el culo torcido. Y lo que falta.

Pero como no solo de Luthor vive el hombre también podremos leer por aquí una historia muy cañera protagonizada por Metallo, el monstruo con el corazón de Kryptonita (Por Dio, que bien dibuja Byrne la acción y destrucción consiguiente de una pelea entre metahumanos) o Darkseid. El soberano de Apokolips será la amenaza a batir en un tie in del mega crossover “Legends”, que sacará a Superman de su zona de confort.
Para el final dejamos los dos episodios de “Adventures of Superman” de Marv Wolfman y Jerry Ordway. Un sólido equipo creativo que languidece un poco en comparación con Byrne. El resultado es menos épico o espectacular, pero sigue resultando entretenido.
Finalizamos la reseña con algunos detalles de la edición. Papel poroso, encuadernación rústica con solapas (como la Biblioteca Marvel) y extras potentes como un epílogo de Ray Bradbury o un prólogo del propio Wolfman.
Creo, sin mucho margen de error, que esta va a ser una de mis lecturas preferidas durante mucho tiempo.


