Acabo de caer que, con la publicación de este volumen número doce, la Biblioteca DC dedicada a Superman ha cumplido un año. Quizás no sea el título que más ruido ha hecho desde que Panini se hiciera con los derechos de la Distinguida Competencia, puesto que en novedades tenemos a la todopoderosa línea Absolute y en la parte de clásicos contamos con DC Finest o Archivos DC. Sin embargo, para el que esto firma, sí que es el título más importante y el que debería marcar la línea a seguir.

Ambiciosa a más no poder, esta primera Biblioteca DC nace con la intención de reeditar todas las aventuras del Hombre de Acero tras su relanzamiento a manos de John Byrne después de los sucesos de Crisis en las Tierras Infinitas. Y aunque habitualmente estamos asociando esta colección al mencionado autor, lo cierto es que Panini ha manifestado en varias ocasiones que la intención es tirar para adelante hasta que el cuerpo aguante. Por mi parte, espero que sea mucho tiempo, porque mi bagaje personal con Kal El es más bien escaso.
De todas formas, mejor entramos en faena. Con esta entrega, llegamos hasta el Superman 20 y el Adventures of Superman 443. Lo que significa que la etapa de John Byrne está a punto de terminar, dejando a su paso un par de excelentes años en los que tanto el dibujante de Días del futuro pasado como Marv Wolfman o Jerry Ordway han funcionado como un solo equipo creativo perfectamente cohesionado, ofreciendo a los lectores un puñado de aventuras memorables.

El tomo comienza con “Retorno a Krypton”. Un número escrito por el propio Byrne y dibujado por Mike Mignola (me flipa su versión de Hawkman y Hawkgirl) que juega con el televisivo concepto de “Lo que es y lo que debería haber sido”, mostrando el regreso de Clark a su mundo de origen en una historia tan tramposa como disfrutable.
Tras esto, el resto de capítulos siguen en la misma línea de lo mostrado con los diferentes escritores desarrollando el universo que rodea al superhéroe rojo y azul. A destacar sin duda alguna la presencia de esta nueva y misteriosa Supergirl o el retorno de cierto duendecillo de la quinta dimensión, que siempre que aparece convierte la serie en un completo jolgorio. En esta ocasión, es Jerry Ordway quien se encarga de desplegar toda una orgía visual en cada página, adaptando su clásico estilo a uno mucho más propio al cartoon de cara a plasmar de manera más fidedigna a unos muy particulares invitados especiales. Al igual que en el número del Bromista, Byrne aprovecha para soltar algo de su mala baba contra el mundo del entretenimiento de aquellos tiempos.

Luego tenemos otro par de capítulos la mar de disfrutables, cuya principal virtud es el vistazo que nos permite dar al remozado Universo DC de la época gracias a los múltiples cameos de otros miembros de la JLA o de la participación de la Doom Patrol con dibujazo de un jovenzuelo Erik Larsen.
En definitiva, esta colección es el espejo perfecto en el que se debían mirar todos los tebeos de superhéroes de la época gracias a su equilibrada mezcla de épica, drama, humor y dibujo sobresaliente. Seguiremos informando.
En lo relativo a los extras, podemos encontrar otro puñado de fichas del Who is Who in the DC Universe y unas cuantas reproducciones de páginas a lápiz..


