Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Biblioteca Conan: Las Crónicas de Conan 4

Biblioteca Conan: Las Crónicas de Conan 4
Guion
Timothy Truman y Benjamin Truman
Dibujo
Tomás Giorello, Timothy Truman, Paul Lee y Joe Kubert
Color
José Villarrubia, Tell-A-Graphics Inc. y Paul Lee
Traducción
Josep Mussarra
Formato
Cartoné. 17 x 26 cm. 464 páginas. Color
Precio
49,95€
Editorial
Panini Cómics . Marzo 2025
Edición original
Conan the Cimmerian #8-25 (Dark Horse)

Cerrada ya la etapa de Kurt Busiek y Cary Nord en el tomo anterior y pasado el testigo a Timothy Truman y Tomás Giorello, Biblioteca Conan: Las Crónicas de Conan 4 queda como feudo absoluto de este tándem, que sigue la pauta marcada por Busiek para este Conan del siglo XXI, pero encuentra rápidamente su propio camino.

Comentábamos ya en tomos anteriores, cómo esta etapa de nuestro cimmerio favorito en Dark Horse tenía la misión de establecer, como indica su título, una crónica. Recordemos que el bueno de Robert E. Howard escribió los distintos relatos de Conan en absoluto desorden cronológico y con gigantescas elipsis que nunca jamás tuvo intención de explicar. Tanto la secuencia cronológica, como algunos de estos paréntesis serían llenados por algunos continuadores como L. Sprague de Camp o Lin Carter, pero quedarían aún toneladas de huecos. El legado de Las Crónicas de Conan será hacer de todos estos capítulos sueltos una sola historia más acorde con la estructura de las ficciones que estaban de moda en el nuevo siglo. Así, en Las Crónicas de Conan 4, partiremos de un relato de Howard y terminaremos en otro, pero toda la historia intermedia surgirá aquí del arte de Truman y Giorello, con ayuda de Paul Lee o el mismísimo Joe Kubert.

Biblioteca Conan: Las Crónicas de Conan 4

Biblioteca Conan: Las Crónicas de Conan 4 se inicia poco antes de El coloso negro y terminará en Sombras de hierro a la luz de la luna — traducido aquí como Sombras de hierro en la luna —, pero ¿cómo llegó Conan a capitanear el ejército al frente de que estaba en El coloso negro? ¿Y cómo pasó de este casi regio estatus a sobrevivir alimentándose de ratas en el fango, como lo encontramos al inicio de Sombras de hierro en la luna? Todas estas preguntas y alguna que otra más serán respondidas en este tomo.

Y precisamente responder a cada incógnita es su mayor virtud y su mayor flaqueza. Sin duda, por su naturaleza de saga única, sumado a una estructura más acorde con los tiempos, estas crónicas se presentan como una lectura perfecta para quien quiera iniciarse en la leyenda de Conan y tener a la vez el vistazo más completo posible. Sin embargo también es cierto que explicar demasiado y dejar bien poco a la imaginación le resta un tanto al mito.

No se le puede poner un pero al trabajo de Timothy Truman. Las Crónicas de Conan 4 es ágil, trepidante, espectacular y minuciosamente respetuoso con el original. Es más, Truman no se queda en Howard y toma también el legado de Roy Thomas e incluso a Busiek en su manera de contarnos la historia. Con todo, sabe también dejar hueco a su propia aportación, con un estilo tal vez algo menos verboso y más directo, lo que sin duda también será del gusto del lector más actual. Truman tiene el conocimiento, entendimiento y cariño necesarios de la mitología hiboria y también las influencias adecuadas, pero esto es su Conan para el s. XXI.

Biblioteca Conan: Las Crónicas de Conan 4

Lo malo es que este afán de dar respuestas a todo no puede evitar robarle magia a la leyenda. De entre todas las posibles historias que había en aquellos huecos, Truman elimina todas las demás para quedarse solo con una, que, por buena que sea, es algo mucho más limitado y pequeño, menos mítico. Y es cierto que puede ser que el culpable sea Busiek, que marcó la senda, y no Truman, pero el estilo de referencia reverencial del primero juega a rendir tributo y elevar el mito original. Sin perder cierta veneración por el original, en Truman hay menos tributo y más construcción. Tenemos una especie de labor de arqueología, que descifra el mito y nos da una versión más contemporánea, pero tal vez un poco menos legendaria.

Es curioso porque el resultado de todo esto es una historia más limitada en este sentido, por un lado, pero también más compleja. Rellenar todos los huecos, lograr el encaje secuencial tratando de permanecer lo más fielmente posible en el espíritu original, requiere terminar por recurrir a flashbacks, historias dentro de historias y otros artilugios narrativos para tratar de ordenar lo que nunca se pensó para ser ordenado. En este sentido las barrocas composiciones de Tomás Giorello son justo lo que la propuesta de Truman precisa, pero volveremos al dibujo un poco más adelante.

En Biblioteca Conan: Las Crónicas de Conan 4 descubrimos cómo Conan llega a ser capitán de ese ejército al servicio de la princesa Yasmela que veremos en El coloso negro. La adaptación de esta historia se irá a 6 números USA — mucho más de lo que se dedicó a sus contrapartidas de Marvel o Glénat — pero aquí los mercenarios que acompañan a Conan tendrán cara, nombre y voz e incluso serán el vehículo que hile esta adaptación con la que cierra el tomo. En medio tendremos algunas historias cortas, que merece la pena leer aunque sólo sea por el trabajo de Paul Lee o por disfrutar de una de las últimas obras de una leyenda como Joe Kubert, pero también tendremos dos miniarcos más. El primero de ellos, Los compañeros libres nos sitúa a Conan dentro de una trama palaciega en la que se encuentra fuera de elemento y que terminará con nuestro cimmerio fuera de Khoraja liderando a sus mercenarios como un grupo independiente sin nadie a quien rendir cuentas. La segunda, será sin embargo la que nos cuente la caída en desgracia de su grupo de saqueadores y los acontecimientos que lo llevan al calamitoso estado en que se inicia Sombras de hierro en la luna. Aprovechará además este arco para darnos contexto y retroceder un poco en la línea temporal de Olivia, coprotagonista de Sombras y personaje ciertamente prominente en el relato original. No dejará de tener su importancia en la versión de Truman y Giorello e incluso será ella quien se adueñe aquí de la narración en off, pero digamos que su papel va poco más allá del de observadora, a diferencia de lo que vimos, por ejemplo, en la adaptación de Virginie Augustin.

Biblioteca Conan: Las Crónicas de Conan 4

Y si decíamos que Truman es Howard, Thomas y Busiek, Giorello es John Buscema, es Alfredo Alcalá, es Frank Frazetta, es Barry W. Smith y todos sus compañeros del mítico The Studio. El artista argentino eclosiona ya en estos números. Aprovecha la propuesta de Truman para trabajar una serie de composiciones barroquísimas que ponen el énfasis en el puro espectáculo visual sin descuidar por ello la claridad y el ritmo narrativo. No se trata de un mero despliegue de virtuosismo; cuando Giorello te hace parar en una viñeta es porque la historia requiere que te detengas un momento en la batalla o lo pienses dos veces antes de entrar en unas antiguas y misteriosas ruinas a la luz del crepúsculo. Y si además ese crepúsculo lo colorea una bestia parda como José Villarrubia, ya os podéis hacer una idea.

Biblioteca Conan: Las Crónicas de Conan 4 concluye así la serie Conan the Cimmerian de Dark Horse y, con ella, la etapa de Truman y Giorello en esta versión de Conan de su tiempos de bárbaro. Los terminaremos recuperando en Conan Rey, pero no nos adelantemos, porque el próximo tomo será el turno de Brian Wood, Becky Cloonan y La Reina de la Costa Negra.