Por más que el caballero oscuro goce de un momento de buena salud, ya dejábamos caer que si solo puedes leer una serie de Batman, ni la etapa de Fraction y Jiménez ni el Detective de Taylor o ni siquiera el Absolute Batman. Esta serie que termina con Batman: Patrones oscuros 2 es lo que debes leer. En dos tomos la historia queda completamente cerrada y tened por seguro que esto seguirá editándose mucho y en muchos formatos en el futuro.
Pero antes de seguir adelante con esta reseña, debería advertir que hay que venir con los deberes hechos, ya que aludiremos a la reseña de la entrega anterior. ¿Ya? Ahora, sí, veamos: que si la mejor serie de Batman del momento, que si Watters y Sherman en un estado de forma inmenso, que si otra manera de ver Gotham… ¿Pero como que la historia queda cerrada si en el primer tomo eran dos historias sueltas? ¿Y por qué Patrones oscuros?
Los patrones, siempre estuvieron ahí, haberlos haylos, pero Batman: Patrones oscuros 2 abre ya directamente poniendo la vista sobre su presencia e invitando a que los identifiquemos, si aún no los habíamos visto. Esta entrega final también está compuesta de dos arcos, pero a medida que avanzan, comenzamos a ver que tal vez no eran tan independientes.
No basta entonces con esta semblanza de un Batman principiante y falible, ni con el fresco de Gotham, que parecía descubrirnos rincones perdidos y vecinos olvidados. Había detrás toda una trama para una historia y, más aún, toda una metahistoria. Habrá una mente maestra poniendo las piezas que desembocaron en las dos sagas anteriores y nos llevarán a la gran conclusión, pero sobre todo llamarán nuestra atención para que seamos nosotros quienes busquemos las pistas y hasta dejarán que esta vez vayamos por delante de Batman.
Dan Watters y Hayden Sherman siguen guiándonos por esa ciudad rebosante de grandes edificios repletos de ventanas que guardan miríadas de ojos que vigilan sin parecer ver la oscuridad que se cierne en su calles. Habrá incluso una alusión velada al caso real de Kitty Genovese, si bien se ocuparán de darle la vuelta lo suficiente porque no importa tanto la realidad como la leyenda. Comentábamos que en la primera entrega se nos presentaba un Batman primerizo y falible, en una especie de Año 4, pero, en realidad, vendría a ser su año uno como leyenda urbana. Batman: Patrones oscuros 2 es una especie de autopsia del mito, que separa al detective de esa especie de espíritu vengador de Gotham. Dan Watters y Hayden Sherman desmitifican al detective mientras diseccionan y nos muestran la grandeza del símbolo. Reflexionan además sobre los efectos de afianzar su figura mediante el miedo, tal vez no solo en aquellos ya célebres «criminales cobardes y supersticiosos» y lo que esto genera en aquellos que ya de partida salen con desventaja.
Batman: Patrones oscuros 2 genera toda una historia de retrocontinuidad de Gotham, sin trampas ni intrusiones agresivas y genera una especie de constructo filosófico que une el símbolo con la historia de la ciudad. Se trata de que vayamos hilando las pistas, descubramos los patrones de los que habla el título, veamos o creamos ver incluso aquellos que no existen y caminemos en la fina línea entre la pareidolia y la paranoia. No en vano incluso a veces un paso por delante del propio Bruce Wayne, aún inseguro, ya que esto podría ser una especie de ritual de iniciación.
Y mientras, Sherman rompe la página constantemente, juega con las diagramaciones y parece hacer en superficie todo lo contrario a seguir un patrón. Sin embargo, hay un ritmo implícito, una secuencia e incluso repeticiones que escapan al primer vistazo. Cada composición es un juego que nos lleva a leer la página no siempre de manera convencional y que, de algún modo que no me termino de explicar, genera esa sensación de puzzle que debemos resolver sin dificultar con ello la lectura. Sherman camina constantemente en esa fina línea del exceso de artificios narrativos, pero —repito que aún no me lo explico— es capaz de dejar todo el ruido de fondo, perceptible para generar sensaciones, pero sin generar fricción en la lectura. El resto lo hace su contundente juego de linea tenue y potente mancha de negro, que es quizá al final el responsable de guiar la vista y permitir ponerse un poco más rarito a la hora de diagramar.
Así que al final, con Batman: Patrones oscuros 2 termina el último hasta el momento de lo que serán los clásicos de Batman del futuro. Patrones oscuros se reeditará con el tiempo en mil y un formatos porque tiene todo lo necesario para que se le sigan sumando adeptos, pasen los años que pasen: una historia detectivesca autocontenida, con un gancho rápido y un juego de giros cómplice, con un nuevo aporte a la visión del mito de Batman, con un dibujo espectacular y personalísimo… Son Dan Watters y Hayden Sherman en realidad los que han sabido descifrar los patrones para generar un clásico instantáneo.





