Las cosas le están saliendo rodadas a Sean Murphy. Tras su original y anticanónica Caballero Blanco , la cosa había ido tan bien de... Batman: La maldición del Caballero Blanco

Las cosas le están saliendo rodadas a Sean Murphy. Tras su original y anticanónica Caballero Blanco , la cosa había ido tan bien de ventas que le permitieron seguir haciendo lo que quisiera con el universo del personaje más popular de DC Comics. Así, se embarcó en otra serie limitada de ocho números para contar qué pasó después que el Joker consiguiera por fin poner toda Gotham patas arribas haciendo tambalear su pilar más robusto: el propio Batman. Batman: La maldición del Caballero Blanco  recopila esa serie, junto con el especial dedicado a Mr. Frío, dibujado en esta ocasión por Klaus Janson, aunque mantiene a Murphy en los guiones. Recordemos que ECC ha editado previamente esta serie en formato de grapas mensuales y en su edición Deluxe en blanco y negro.


Comentábamos ya en la reseña del tomo recopilatorio de la primera serie que hay que tener muchas tragaderas por las continuas rupturas del contrato de incredulidad con el lector. Pues bien, en esta segunda serie no es que se rompa… es que directamente diría que no hay contrato. Murphy ya lo da por hecho, sabe que has entrado en su propuesta y como dice el refrán: aquí o jugamos todos, o pincho la pelota. Has aceptado jugar, así que Murphy directamente ha tirado al río la pelota… Y es que son muchas, MUCHAS, las incongruencias de esta historia, las «agresiones» al status quo del personaje de Batman y su mundo, según hemos visto durante cerca de un siglo. Y se hacen en pos de la historia. Si en la primera serie no te supuso mayor problema, adelante. Si ya te costó hacer la vista gorda, lo vas a pasar mal…

Porque lo primero que tenemos es un cambio de protagonista. Si Caballero Blanco  era la historia de ese Joker que alternaba entre realidad y locura al más puro estilo Jekyll y Hyde, aquí el foco está colocado encima de un Batman con métodos agresivos y una moral más bien dudosa. Al Joker, como antagonista, se le suma además Azrael, convertido en un ex-militar de élite que intenta recuperar el honor de su familia, perdido hace siglos en una disputa con los Wayne, en una trama que aprovecha el desconocido pasado para el misterio como hicera Scott Snyder en Puertas de Gotham . Y no son las únicas subtramas de la historia: Gotham se enfrenta a la iniciativa Napier que divide a la ciudad entre los que creen en ella y los que no ven más que un peligro; Harleen Quinzel ha conseguido desvincularse del Joker y afronta ahora sus propios problemas; Gordon descubrirá quién se esconde tras el antifaz de Batgirl;… y podría seguir con varias subtramas más.


Por eso es tan fácil sobreponerse a la ruptura del contrato de incredulidad. Comparaba en la serie anterior a Murphy con Christopher Nolan… y es que hace algo muy parecido. Le da un aspecto diferente a un universo más que conocido, juega con el lector y con lo que espera encontrarse, y lo hace de una manera apabullante. Esa es la clave de su éxito. Si esta historia no estuviera tan bien pensada, tuviera taaaaaantas ramificaciones y subtramas, o no proporcionase las sorpresas continuas que desarman al lector más suspicaz, no me cabe ninguna duda que sería un rotundo fracaso. Por suerte, no es el caso.

El tomo incluye también el especial Batman: Caballero Blanco presenta – Von Frío . Un especial que, a diferencia del actual Batman: Caballero Blanco presenta – Harley Quinn , se pensó como one-shot. De hecho, estaba planificado como número dentro de la serie, aunque al final desajustaba tanto el timing que se decidió editar como tie-in aparte. El propio Murphy reconoce, en un artículo incluido en la edición, el cariz psicoanalítico que fue tomando, cuando lo preparaba junto a su admirado Klaus Janson. La historia pasó de ser una profundización del personaje a una historia de choque de personalidades entre padre-hijo y enfrentarse, en el caso de Janson, a los fantasmas de la II Guerra Mundial. A pesar de contar con aspectos muy positivos, me parece algo más flojo que el resto de la obra, y un mero complemento curioso de leer.


En definitiva, Batman: La maldición del Caballero Blanco  tiene algo que la convierte en única. Si lees esta reseña sin prestar demasiada atención puedes pensar que estoy diciendo que es una mala obra, pero no es así. Sí, tiene agujeros de guión del tamaño de Gotham, una adherencia ciega a aquello de «el fin justifica los medios», y una toma de decisiones totalmente autodestructiva a lo Canción de Hielo y Fuego … pero que consiguen su efecto sorpresivo deseado. Pero también es una obra tremendamente divertida, con un ritmo trepidante, una habilidad total para jugar con lo que el lector conoce y espera, una versión de los personajes con mucha personalidad y marca de director, y un aspecto visual rompedor y único. Da la sensación de que este universo está agotándose y se acerca su fin, aunque conociendo a Murphy uno puede esperar cualquier cosa, y ahí estaremos con curiosidad por conocer su propuesta.

Lo mejor: El ritmo. Que juega a sorprender, con lo que sabe que el lector espera en ciertas escenas. Que no deja indiferente.

Lo peor: Si ese desprecio a los medios por encima del fin te impidió disfrutar de la primera serie, te va a costar mucho entrar en esta.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

  • J. Bencomo

    29 julio 2021 #1 Author

    Me parece que esta serie solo acaba destrozando el universo de Batman, al final todo el «lore» se encuentra hecho pedazos y he terminado sintiendo que no valia la pena hacer una matanza (en ciertos aspectos literal) tan total por tan poca ganancia emocional, al menos yo no me he sentido satisfecho.

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