Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Batman: Fuera de órbita

Batman: Fuera de órbita
Guion
Jason Aaron
Dibujo
Doug Mahnke
Tinta
Jaime Mendoza
Color
David Baron
Traducción
Santiago García
Formato
Rústica. 160 páginas. Color
Precio
13€
Editorial
Panini Cómics . Junio 2025
Edición original
Batman: Off-World #1-6 (DC)

Hablábamos hace unos meses del regreso de Jason Aaron a DC —la editorial que lo dio a conocer—, tras una larga temporada en Marvel cosechando éxitos y no tan éxitos. Lo que sí queda claro es que el guionista barbudo de Jasper, Alabama, regresa en calidad de estrella y el arco de Action Comics Superman: Yo, Bizarro era poco menos que un aperitivo para lo que Aaron nos podía dar. Batman: Fuera de órbita ya es otra cosa.

Y de acuerdo que aún estamos pendientes de algún gran encargo para la estrella que se supone que es, pero por más miniserie que sea, este Batman sabe a mucho más que un calentamiento. Batman: Fuera de órbita es Batman por los cuatro costados — tal vez más de lo que cabe en los cuatro—, no puede ser más Aaron y, por supuesto, es del todo Doug Mahnke.

Con esto quiero decir que estamos ante un tebeo excesivo, hiperbólico y que los fans del Batman realista —además de plantearse si realmente es posible eso sin caer en absurdos— deberían abstenerse de leer este tebeo. Con títulos como El otro bando o Scalped, Aaron se ganó una fama de guionista sucio, descarnado y serio, cuando en realidad es desmesuradamente dramático en prácticamente todas sus obras. A veces el drama es, como decía, sucio y descarnado. A veces, se pasa de vueltas hasta rozar lo ridículo y, otras veces, solo quiere divertirse. Lo curioso de Batman: Fuera de órbita es que es un poco todas.

Batman: Fuera de órbita

Pongámonos en situación, en Batman: Fuera de órbita nos vamos a los primeros tiempos del caballero oscuro, a un periodo todavía formativo hasta cierto punto. No olvidemos que Gotham, por más que tenga su muy particular y peculiar ecosistema, forma parte del universo DC y puede ser puesta en jaque por amenazas que van más allá del colorido reparto que se suele pasearse por Arkham; amenazas incluso de más allá de la Tierra. Esto es lo que sucederá a nuestro Batman primerizo y lejos de amedrentarse, partirá al espacio para estar preparado para la lucha contra el crimen, venga del planeta que venga.

Cierto que la premisa es marciana en más de un sentido, pero ya desde el principio, vemos que Aaron y Mahnke han venido a jugar, a divertirse. Sin embargo, hay dos cosas muy importantes a tener en cuenta: Primero, Batman, por intenso e hiperbólico que se pueda poner, nunca se sale del registro de intensidad e hipérbole que es en sí Batman. Segundo, es un divertimento, pero no lo llamaría ligero. Hay acidez y gravedad desde el primer minuto.

Aunque, con el transcurrir de la historia, la cosa se va poniendo más superheroica y más Jason Aaron, el principio es en tono, propuesta y estética algo que tal vez podríamos llegara a encontrarnos en 2000 AD.

Batman: Fuera de órbita

Batman: Fuera de órbita es ya desde el título una declaración de intenciones. Nos anuncian en letras gordas, no solo que van a sacar a Batman de su zona de confort, sino que va a estar completamente desubicado en un mundo donde sus habilidades pueden no servir para nada. Y para eso es necesario plantear un universo que pueda suponer ese reto. En esto está toda la primera parte de la historia y también ese aire a lo 2000 AD al que me refería.

Aaron y Mahnke nos presentan como escenario una gran nave que trafica con soldados, que captura esclavos y los convierte en obreros de la guerra — al menos a aquellos que sobreviven— al servicio de una gran corporación. Como tantas veces sucedía en los tebeos de británicos de los 70 y 80, el componente de ficción que critica la realidad es tan bestia y desvergonzadamente descarado, que casi se da la vuelta. Se termina por perder de vista el componente metafórico y crítico porque la fricción resultante mola aún más que el mensaje que trae debajo.

Además, por más que Doug Mahnke sea americano, es difícil no ver en su estilo a Simon Bisley o a Carlos Ezquerra, con lo que irnos por aquellos derroteros es poco menos que inevitable.

Sin embargo, Batman: Fuera de órbita, incluso metidos en este tipo de atmósfera y con esa carga de acidez, no quiere dejar en ningún momento de ser un tebeo de superhéroes. Es como si de algún modo, a la vez que Batman se adapta a este status quo, el escenario y el tono se fueran batmanizando. De hecho, esta serie podría terminar de manera satisfactoria al final de su tercer número, cuando Batman, incluso fuera de órbita, terminará por ser el puñetero Batman —sin dar mas detalles—, pero toda la segunda parte, por más que funcione como una segunda miniserie, es completamente consecuente con lo que nos han ido haciendo crecer.

Batman: Fuera de órbita

Será entonces cuando Aaron se ponga más Aaron y nos dé esos momentos de épica badass, tan desacomplejadamente desmesurada, que provoca dudas sobre si levantarse y aplaudir o dedicarle una sonrisa cómplice por la gamberrada. Sea como sea, en una u otra víscera, emociona, te hace partícipe de su juego de fliparse y pronto estamos tan dentro que todo vale. Aaron deja sitio, no obstante, para que sepamos que por muy arriba que nos podamos venir, esto no es del todo serio y que emocionarse esta bien, pero Batman: Fuera de órbita sigue siendo una diversión.

Con todo, consigue personajes memorables como Ione, la tamarana rota, y es capaz de hacer que cojamos cariño hasta al bot de entrenamiento. Y es que ojalá en el futuro tengamos nuevas colaboraciones entre Aaron y Mahnke, ya que el dibujante de St. Paul, Minnesota, camina también en ese registro exagerado, que no terminamos de ubicar entre la desmesura de la caricatura grotesca y la espectacularidad blockbusteriana. No hablamos de un dibujante con una narrativa especialmente sofisticada, pero sí contundente y eficaz, lo que sumado a esa cierta ambigüedad estética, encaja como anillo al dedo con el estilo de Aaron

Toda una sorpresa esta miniserie que supone la primera apuesta en firme de Aaron en su regreso a DC. Se echa de menos aún algún anuncio del calado que se supone el fichaje de una estrella, pero Batman: Fuera de órbita tiene entidad de sobra por sí misma y algo me dice que será una de esas obras que no van a dejar de reeditarse cada cierto tiempo.