Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Banana Sioule, de Michaël Sanlaville

Banana Sioule, de Michaël Sanlaville
Guion
Michaël Sanlaville
Dibujo
Michaël Sanlaville
Formato
Rústica con sobrecubierta. 15 x 21,5 cm. 208 páginas. B/N
Precio
15€
Editorial
Nuevo Nueve . 2022
Edición original
Banana Sioule 1 (Glénat)

Michaël Sanlaville es bastante menos conocido en España de lo que debería. En parte esto es porque Banana Sioule es la segunda obra del autor en solitario que llega a nuestro país. Llegaría en 2013 La Plaga Verde, que pasaría bastante desapercibida, pero no son solo estas dos las obras publicadas en España de este artista de Lyon. Tal vez sean más conocidos los títulos de Hollywood Jan y, sobre todo, LastMan. El problema es que en estas dos últimas comparte autoría con Bastien Vivès, una de las figuras

Banana Sioule, de Michaël Sanlaville

En cualquier caso, con sólo echar un vistazo a las primeras páginas de Banana Sioule, las sensaciones no llevan rápidamente a LastMan, es una suerte de híbrido euromanga donde los personajes, conceptos y acontecimientos principales se nos exponen con una sensibilidad más cercana a lo acostumbrado en occidente, pero a la hora de mover los elementos o incluso de establecer motivaciones, la deuda con los tropos procedentes del país nipón es importante.

Banana Sioule nos presenta a Helena, una chica de granja con una fuerza excepcional, que descubre el deporte que mueve las masas, el sioule. El sioule no es muy diferente de otros deportes de pelotas por equipos donde el objetivo es llevar la pelota al otro lado del terreno del juego. La diferencia es que en el sioule no hay reglas, todo está permitido, el escenario se escoge al azar y no todo el mundo sale bien parado.
más populares de la BD actual y eso ensombrece a cualquiera.

Banana Sioule, de Michaël Sanlaville

Helena no solo tendrá que lidiar con las pruebas para entrar, sino también con la difícil relación que tiene con su padre. Sin embargo contará con el apoyo de sus vecinos y amigos, que iremos conociendo a lo largo de todo este primer número.

El aliciente principal de Banana Sioule es el mismo que veíamos en su día en LastMan. Los momentos de acción se mueven de un modo difícil de ver en un cómic occidental. Los saltos, carreras y golpes se respiran con una intensidad estremecedora. Tal vez el trazo y las formas de Sanlaville en solitario sean algo más rotundas y amables que las de su compinche Vivès pero no pierde un ápice de potencia.

Banana Sioule, de Michaël Sanlaville

Pero la acción trepidante es un gancho que si no cuenta con nada para respaldarlo, no suele durar demasiado. Sin embargo, Sanlaville con sutileza y aparente sencillez nos deja montones de semillas de historias que están por terminar de contar. ¿Hacia dónde les lleva su complicada relación a Helena y a su padre? ¿Qué esconde él? ¿Qué misterio esconde la Escuela Superior de Sioule? ¿Se darán por vencidos los amigos que Helena ha dejado atrás y han tenido que quedarse fuera? Todas estas preguntas y muchas más surgen de esta historia construida, que sin darse demasiada importancia, está terriblemente bien cimentada y sobre todo lee sola y tiene la capacidad para picarnos la curiosidad por el segundo tomo.

Los deportes violentos como el roller ball, el blood bowl, el motorball de Alita… son ese tipo de deportes extremos candidatos perfectos para un euromanga a medio camino entre el spokon y el shonen de lucha, pero con la autoconsciencia sobre el género que da la visión de un autor occidental. Lo mejor de dos mundos. Si os gustó LastMan, no sé a qué esperáis para haceros con Banana Sioule.

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